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De blogera a ¿profe de blogueros?

junio 2, 2012

Como mencioné hace algunas entradas mi nivel de masoquismo e inconformismo generalizado me hicieron entrar nuevamente en la vida académica, ahora desde el punto de vista de aprender a enseñar. En una de las materias que actualmente curso llamada de cariño “Recursos didácticos” (porque el nombre real es uno de esos kilométricos que da para hacer una tesis sólo del título) el profesor mencionó su interés sobre aprender y entender los que son los blogs.

Me sentí aludida por el comentario, pues no sólo tengo un blog desde hace ya unos 2.5 años, si no que en Madrid enseñaba a dueños de negocios a crear blogs empresariales, entonces ¿por qué no podría ayudar a profesores a crear blogs educativos? Así que bajo una nueva llamada de mi instinto masoquista acepté el reto y le dije al profesor que si el programa lo permitía podría explicarles un poco de qué va la cosa. El próximo día el maestro -ni tonto ni perezoso- me pidió que preparara mi tema para la clase siguiente.

Y acá estoy, preparando mi presentación, estudiando un poco más sobre aquello que duré casi dos años haciendo diariamente, organizando ideas, estructurando e hilvanando contenidos y tomando en cuenta que dentro del grupo de personas a quienes les hablaré, no todos están 100% familiarizados con la tecnología y que hay muchos cuyas matrículas universitarias de licenciatura rondan por el año de mi nacimiento (¡literalmente!).

Compartidora al fin, una vez listo el material que le facilitaré a mis compañeros lo publicaré por esta vía pues quien sabe si aquel llamado que sucedió dentro del aula puede inspirar a uno de aquellos que presta sus ojos y su tiempo para leer mis ocurrencias (tu por ejemplo).

De más está decir que estoy a la disposición para responder dudas y leer comentarios, ya sabes que me declaro amante del feedback y es que sinceramente, si no de eso ¿de qué va la cosa?

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Y me sentí come mier…

mayo 17, 2012

Hace unos días me desperté acalorada, alterada y bañada en sudor, “fue un mal sueño” pensé para mis adentros, hasta que sentada en la cama, con cara de desconcierto e infelicidad absoluta me di cuenta de la realidad: había hecho un viaje al pasado, a mi pasado personal, a mis memorias del subdesarrollo.

Viví casi tres años en Madrid, ya tengo casi un año de vuelta a casa y antes de irme tenía al menos dos habitando mi actual hogar, dígase que tengo más de seis años de mi -cada vez menos corta- vida disfrutando de un beneficio que pocos tienen en mi país: energía eléctrica constante.

En Europa es de esperarse que “la luz” no se vaya, en Dominicana es un milagro cuando esta acompaña a las familias por más de 24 horas sin intermitencias. En mi caso, mi dicha radica en que mi casita queda en lo que han denominado un “circuito 24″ o uno de esos, prestos a la envidia de todos, en los que no se interrumpe salvo errores técnicos la energía.

Ese día se había ido “la luz”.
Sentí la amenaza del verano, ¡porque esto primavera no es!, fui manjar de los mosquitos, que estaban a “dos por chele” porque la semana anterior había llovido a cántaros y lo peor: me tuve que bañar con cubito, al oscuro y con una mísera vela para mal-iluminar mi inicio de la mañana.

Fue horrible, fue traumático y no sólo me cambió el humor del día por completo, sino que me causó un detestable complejo de culpa. ¡Me había acostumbrado tanto a mi “palacio de cristal” que ya ni recordaba las realidades de mi pueblo! Y ahí fue cuando me sentí come mierda, callé mi boca. los quejidos que de ella brotaban y me tragué mi falsa amargura, cotidianidad de 99% de mis compatriotas.

Foto: SXC

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De mis deseos económicos y otros demonios

mayo 11, 2012

Mi estadía en Europa (de casi 3 años) trajo consigo muchos aprendizajes, infinidad de vivencias, experiencias nuevas y una deuda externa personal que para mi impecable récord financiero resultaba “quasi ulceresca”. Desde entonces le pido a [dios, los astros, los ángeles, los dioses, Buda, Allah...] la vida que “me dé dinero” tontina al fin, no sólo lo hago con esperanza, sino que lo hago mal.

Dicen por ahí “cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad” y en el caso de mi petición monetaria la vida [o los previamente mencionados] me juegan un tanto sucio. Si bien mi deseo es más bien fundamentado bajo una conducta supersticiosa de que me ganaré algún premio fantástico (que prácticamente nunca juego/concurso), su materialización implica algo más de esfuerzo.

No me puedo quejar, lo hago quejicas al fin, pero de verdad no debería.
Mientras a nivel mundial las filas de desempleados son cada vez más largas y las injusticias laborales más evidentes yo estoy en una situación un poco… ¡inversamente proporcional! Cuanto más “dinero” pido ¡más trabajo recibo! y está la cosa al punto de no tener capacidad humana de asumirlo todo y verme en la necesidad de rechazar proyectos en los que en otro momento me hubiera encantado estar/continuar.

En fin, que espero que mi “racha” laboral se extienda entre tu mi “lectoribus” y tus seres queridos y que recuerdes cuidar lo que pides y sobre todo como lo pides, para que no te pase como a mi :)

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9 años

mayo 5, 2012

¡Nueve años no son nada! se atreverán a decir algunos en otro contexto, yo misma pudiera decirlo si no me refiriera a aquello que cambió mi vida totalmente.

9 años, son
108 meses, son
3,285 días, son
78,840 horas, son
4,730,400 minutos, son
283,824,000 segundos.

9 años y
aún aprendo,
aún sonrío,
aún me enternezco,
aún recuerdo,
aún lloro.

9 años.
Nada más y nada menos que el tiempo que tengo sin el hombre que más he amado a mi lado.

Por desgracia no tengo la ni la esperanza ni el consuelo emocional de la fe. La poca fe que me quedaba murió aquella madrugada del 5 de mayo de 2003 cuando le di a mi padre un último adios.

Pero si creo ciegamente que aquellos que viven en el pensamiento de quienes les amaron no mueren, simplemente dejan de estar físicamente. Y que mientras su legado toque vidas ellos seguirán existiendo, sólo que traducidos a aprendizajes, pensamientos, acciones y emociones.

Con apenas 18 años la vida me obligó a crecer y hoy, 9 años después, sigo luchando por ser la yo que lo hubiera hecho sentirse orgulloso de ser mi padre. Él me enseñó a sonreír, y aunque a veces la enjugue en lágrimas -pues las traviesas son difíciles de contener- hoy sonrío y brindo por la dicha de haberlo tenido en mi vida.

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¿Te doy un consejo?
Si tienes aún la oportunidad: ama, disfruta y desvívete por tus seres queridos, es la única forma de que una vez en el otro plano tengas espacio para que 9 años después sea su recuerdo el que siga vivo en ti y no tus arrepentimientos.

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Reencuentro intencionalmente provocado

abril 22, 2012

Estando en Madrid me hice amiga de varios dominicanos, allí nos reuniamos o salíamos con mucha frecuencia, ¡era fácil! pues en pocas palabras sólo nos teníamos a nosotros mismos. Ahora, de vuelta a la isla la cosa se complica, se tienen trabajos demandantes, muchos están atrapados en la vida de agencia o de medios o de cliente… Y todos tenemos nuestro pseudo mundillo uber ocupado y absorbente.

Tras la segunda versión de las llamadas “Noches Madrileñas” en mi casita (juntaderas cuyo motivo es recordar, extrañar, revivir y compartir los mejores momentos en nuestra antigua ciudad de acogida) me di cuenta de que las había armado ambas veces con los que vinieron en los años 2-3 de mi estadía en España, que me reunía más con ellos que con los del primer año y eso me apenó mucho. Por ello tomé la iniciativa hacer de manera intencional un reencuentro y pensando en uno de los lugares clave de nuestra vida como grupo por los Madriles (por el precio evidentemente) salió el que sería el tema de la noche: ¡los montaditos!

Así fue como nos regalamos un espacio entre sonrisas y buena vibra, entre recuerdos del pasado, cuentos de todos los tiempos y actualizaciones sobre el presente. Confieso-les que mi capricho fue cumplido y fue sin dudas una linda noche que a mi entender debe repetirse.

Como de esperarse, debía constar para el record y por si les cabe la duda acá la evidencia:

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Mi larimar

abril 17, 2012

Cuando cumpli 25 años estaba fuera de casa, desde un tiempo atrás vivía en Madrid y mi madre, como solía hacer en fechas importantes, me envió un regalo: unos aretes y un dije de Larimar. Adjunta a la caja estaba una pequeña nota: “Para que lleves contigo un trocito de tu mar. Te quiere, Mami”.

La mayoría pasa por alto la verdadera belleza de esta piedra y es que es NUESTRA, es autóctona de la República Dominicana. Si quieres saber un poquito más sobre ella, te recomiendo leer un artículo de reciente publicación en Quemashago.com llamado “El Larimar, cada vez más cerca de ser un símbolo de identidad nacional”

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Mi cuarta abuelita

abril 15, 2012

La mayoría de la gente tiene dos abuelas, ya saben las que vienen en el plan básico de vida, la madre de tu padre y la de tu madre. Muchos apenas conocen a una y con esa tienen que “resolver” (fue mi caso con el tema de los abuelitos) pero yo, a diferencia de casi todos tuve dicha de tener no dos ni tres, sino cuatro. Eran totalmente distintas en casi todos los aspectos: sociales, económicos, físicos, históricos, geográficos, pero todas eran mías de mi propiedad.

Comencemos por definir qué es una abuela.
Fuera de lo que dice la RAE, y entrando en percepción personal abuela es aquella señora mayor que está en tu vida desde que eras una semillita en la tripa de tu madre, que te cargó cuando niña y te vio crecer hasta donde la vida se lo permitió, que te regañaba e intentó (probablemente lograndolo) sacar los dientes de mala manera.
Esa que cocinaba buenísimo y que siempre quería que comieras hasta explotar, la que tenía un plato especial que aunque un chef condecorado intentara copiar no lograría encontrar jamás el ingrediente secreto: ese amor especial que le ponían.
Generalmente bordaba y cuando sus ojos o manos no permitieron que continuara haciéndolo se encargó de que otro lo hiciera por ella. Siempre peleaba porque todo estuviera perfecto y probablemente te caía detrás mientras caminabas por su casa haciendo quien sabe qué historia que debía comenzar con un “érase una vez”.
Sus olores eran peculiares pero siempre característicos, pues si se dan cuenta las abuelitas la mayoría de las veces huelen bien.

Como te contaba la vida me permitió disfrutar de cuatro de esta especie: Lilia, la madre de mi madre; Nena, la madre de mi padre; María Santana la nana de mi madre; y Mama Niña, mi antigua vecina de la infancia, educadora en mi colegio, que se encargó de alfabetizarme.
Si hoy escribo -y hay quienes me dicen disfrutar la forma en que lo hago- es por culpa de esa última señora, que todas las mañanas en horario escolar hacía las de profesora y en las tardes hacía las de abuela y se sentaba conmigo a “leer”.

Lo triste de las abuelitas es que suelen irse pronto en nuestras vidas.
La primera en dejarme fue María y ¡jamás he vuelto a comer una crema de habichuelas TAN deliciosa! Luego se fue “abuelita” (Lilia) y ya nadie me caía detrás para cerciorarse de si había cenado o quería un juguito de naranja recién exprimido. Luego se fue Nena, la que vivía en “los nuevayores”, que hacía unas tortas dulces de maíz espectaculares y las segundas habichuelas más sabrosas del mundo. Y hoy se ha ido Mamá Niña, la que más me había durado y cuya llamada amorosa era tan fija cada 30 de marzo como mi visita a su casa los 24 de diciembre.

Ya no tengo más abuelitas, ya ninguna viejita adorable esperará con ansias mi vista e iluminará sus ojos al verme llegar. Ya no volveré a esuchar a nadie más decime “mi nietecita adorada”. Es raro esto pues si bien fue fabuloso tenerlas a las cuatro en mi vida, he tenido también el doble de sufrimiento que la gente normal pues a las cuatro -desde hace unos 10 años y hasta el día de hoy- he tenido que decirles hasta siempre.

Allá donde se reunen todos los muertos tiene que estarse comiendo muy bien y limpiando mucho, porque entre mis cuatro abuelas seguro que tienen a ángeles, arcangeles y demás entes celestiales moviendo cosas, reorganizándolas y comiendo el verdadero alimento divino.

Consejo:
Si tienes una abuelita o abuelito en vida por favor no seas tonto/a, suelta todo y ve, dale amor y deja que te cuente (aunque sea por vez 800) una historia de su vida. De veras, confía en mi, el día que no le tengas, deserás haberle disfrutado más.

Acá les dejo una foto de hace unos tres o cuatro años con Mama Niña, mi viejita amada,aquella que hoy aceptó la invitación de las otras tres.

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Olvido Navideño

abril 12, 2012

Pues si, peco por haber olvidado comunicarles algo y como no hay peor error que el que no se intenta corregir acá les va la info: la fotina que verán debajo fue la portada de diciembre 2011 de Uepa Mag, una revista pocket size de Santo Domingo.

¿Qué tiene de especial que me hace mencionarla en abril? ¡Que la ilustración de la portada es mía! Una antigua compañera de trabajo me invitó a hacerla y dije bueno ¿por qué no?

Y ¡yastá! error enmendado y noticia compartida ¡espero que les guste! :)

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De la nostalgia y otros demonios

abril 10, 2012

Cuando la nostalgia prima hay poco que hacer, sentir es a veces la única opción viable, sobre todo cuando aquello que se extraña no está ya a nuestro alcance.

Hoy me haría feliz sentarme en la terraza de uno de mis restaurantes favoritos de Madrid “Las Mañanitas”, beber de sus deliciosas margaritas, comer sus inolvidables totopos, dejar que me den el plato fuerte que quieran porque sin dudas estaría tan sabroso como siempre y luego enloquecerme con sus espectaculares tartas.

Tener ese espacio a una esquina de mi casa fue una de mis mayores dichas y hacerme colega de sus camareras/camareros para que me consintieran el ser vegetariana y me hicieran sentir siempre como una auténtica reina fue una victoria absoluta.

Luego caminar la calle Fuencarral con sus pintorescos establecimientos y personajes o la Corredera de San Pablo con sus infinitos secretos. Llegar a la Gran Vía y respirar la Madrid de hoy, bajar por Plaza de España y llegar hasta el Templo de Debot para echarme allí a disfrutar de la nada y del todo…

Yo… es que, sinceramente, dejé parte de mi en Malasaña y en sus alrededores.

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Un extraño cumpleaños

abril 1, 2012

Mi cumple fue bizarro, en una semana extraña en la que tenía una rarísima mezcla entre estrés y agotamiento,me salvaron la infinidad de detalles recibidos: mensajes, mails, llamadas y claro, regalos. Quedé super agradecida por el montón de buena vibra que me pasaron y para no desacostumbrarlos les comparto la foto oficial con mi tarta sorpresa, un delicioso “financier de almendras” que me hizo una amiga (si, con sus propias manos) para que recordara mi época europea.

¿Alguna vez te has hecho un regalo de ti para ti?
¡Yo si! Lo hago con cierta frecuencia. A veces son libros, chucherías, postres, antojos, pero tras esta semana que pensé trascendería mis límites físicos/mentales por la cantidad de responsabilidades y compromisos laborales/académicos y en vista de que mi cumpleaños estaba tan cerca, hice uso de una lógica similar a la de aquella marca de cosméticos, pensé ¡por que yo lo valgo! y en un momento de impulsividad opté por hacer algo: comprarme un regalo de mi para mi. Fui a una tienda de electrodomésticos y me obsequié algo que vengo deseando desde hace unos meses y que con el estrés, consecuencia de la carga laboral de estas últimas semanas, me venía de maravillas ¡un masajeador Homedics! Les confieso que no sólo ha sido una misa de salud para mi, sino que mis familiares y amigos también han quedado encantados.

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Yo, la esclava

marzo 27, 2012

El pluriempleo es un fenómeno común en esta época, quienes intentamos salir de la crisis o quienes intentan no caer en sus poderosas garras a veces no tenemos otra opción que la de asumir distintos puestos de trabajo con empresas empleadoras y responsabilidades distintas. En mi caso desde hace unos meses llevo la vida de la hormiguita y hace unos días, tras el reproche de gente cercana sobre qué había pasado con mi vida social me di cuenta de lo siguiente:

Mi existencia quedó reducida a trabaja, estudia, si tienes tiempo en medio sal (especialmente si hay compromisos sociales) y si logras sacar un ratín más entonces duerme.

Este fragmento de lo que podría perfectamente ser una conversación habitual en el transcurso de una semana cualquiera lo comparto para que se rían si les hace gracia, empaticen si se ven identificados o se solidaricen si algún conocido está en situaciones similares.

Lunes:
Pregunta – ¿Qué harás esta noche?
Respuesta – Trabajar, tengo entrega/revisión/presentación en esta semana y estoy súper atrasada…

Martes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que aplicar las correcciones que me hicieron

Miércoles
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que preparar lo que veremos en la presentación de mañana y lo del viernes, que luego no tendré tiempo.

Jueves
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo un evento, aquel que te mencioné, ese en cuya organización he estado involucrada.

Viernes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Hacer deberes, me llenaron de tareas que tengo que entregar mañana a las 8am y luego dormir que si no será imposible aprender algo.

Sábado
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar, tengo que escribir las ideas de la clase de hoy para que no se me pierdan.

Domingo
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar lo que el cuerpo me permita, trabajar con el resto de energía lo que debía tener listo para mañana y luego dormirme temprano que ya es lunes.

IMPORTANTE: Repetir hasta lograr agotamiento extremo.

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Descomposición nostálgica

marzo 25, 2012

Experiencias,
vivencias,
aprendizajes,
recuerdos,
pasado,
distancia,
seres queridos,
memorias,
aventuras,
encuentros,
travesuras,
lágrimas,
sonrisas,
abrazos,
cheeeeersssss!
gooooooooooooooooool.

Te
le
trans
por
ta
ción
imposible…

Nostalgia.

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¿Estamos en guerra? o la pérdida de la inocencia infantil

marzo 22, 2012

Ayer mientras cuidaba a mis sobrinitos explotó un transformador eléctrico creando un impactante estruendo que retumbó con todo y eco en nuestros oídos.

Mi sobri mayor, de unos casi 10 años con cara de espanto y miedo preguntó amodo de susurro “Tita, ¿qué fue eso? ¿estamos en guerra?” a lo que no pude más que enternecerme y responder bañada de ironía y sarcasmo “¡claro mi amor, espero que disfrutaras mucho de tu familia y amigos!” Ella me miró por unos segundos confundida y luego dijo “¡me estás ‘tripiando’! ¡yo sé como tu eres! Unos minutos después tras un comentario que ahora mismo no recuerdo, me dijo “¡deja la metáfora y dime la verdad”

No salí del asombro por distintas cosas…
Primero, que en esta época no se puede tener una infancia ingenua como la que recuerdo haber tenido pues la sobre información hace que los niños entiendan conceptos como la guerra y pierdan parte de la inocencia.
Segundo, que sepan comprender tan rápidamente el sarcasmo y la ironía, y hasta identifiquen las figuras literarias como tales.

Joder, mi infancia la recuerdo corriendo por las callejuelas de mi barrio, pillando animalitos en los “bosques” (terrenos inhabitados) y juegando a sanganadas que hoy me delinean sonrisas en el rostro.

Será que “todo tiempo pasado será mejor” o que simplemente no estamos 100% preparados para asimilar y aceptar la velocidad a la que cambian las cosas en esta era. Yo al menos no lo estoy y lo noto en los pequeños momentos en los que reflexiono las marcadísimas diferencias entre el mundo en el nací y en el actualmente vivo, esos en los que me casi deprimo al pensar ¿dónde crecerán mis futuros hijos y nietos?

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La solución a las crisis

marzo 21, 2012

Hace unos días me encontré esto y me parece que debería ser un mantra en nuestras vidas. En momentos de crisis “manten la calma y se creativo”. Sólo la calma nos permitirá observar los distintos ángulos de la realidad y por tanto entenderla. Y una vez entendida podremos romper con lo tradicional y emplear la creatividad para salir adelante. Me likes it! ¿Qué te parece a ti?

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La gota de la locura

marzo 20, 2012

Hay quienes durmen sin importar las hostilidades mediambientales (climáticas, liminosas y auditivas), mientras hay quienes rozan la locura por cualquier elemento que encuentren fuera de lugar. Por regla general yo soy del primer grupo, mis noches eternas de preparación de entregas en la universidad me entrenaron para aprovechar cualquier momento de sueño independientemente del contexto, ¡pero hay momentos…!

Anoche fue uno de esos.
El cansancio era tal que tras enviar unos correos de trabajo caí rendida en mi cama, desde hacía algunas horas los ojos intentaban tirar la toalla así que no resultó nada difícil converncerlos de que era hora de dormir. Pensé que no me enteraría más del mundo hasta la mañana siguiente hasta que

-Toc, tttoc, tooooc, toccccc-
Abro los ojos, veo la leve luz que entra por mi ventana y que rompe la oscuridad.
-Toccccc, tooooc, tttoc, Toc-

Se despiertan mis instintos:
¡Mierda, hay un ladrón o intruso en la casa! Alcanzo mi teléfono celular y reviso lentamente (no por miedo, sino por sueño) cada rincón de la casa: puertas, ventanas y espacios. No hay nadie. Vuelvo a la cama.

-Toccccc, tooooc, tttoc, Toc-
Nuevamente abro los ojos y veo la luz de la ventana que rompe la oscuridad
-Toc, tttoc, tooooc, toccccc-

Vuelven a alertarse mis instintos:
¡Hay alguien afuera tratando de entrar! Me asomo a la ventana, identifico de dónde viene el sonido e intento ver entre las pequeñas rendijas qué hay detrás… Oscuridad, y las pocas siluetas que aquella luz delineaba. Analizo cada silueta y no, son sólo árboles.

-Toc, tttoc, tooooc, toccccc-
Me siento en la cama.
Pienso.
No son intrusos, ni dentro ni fuera ¿qué puede ser?
-Toccccc, tooooc, tttoc, Toc-

¿Un reloj? ¡no tengo en mi habitación!
¿Un grifo? ¡no tengo en mi habitación!
¿Un mono baterista de baja amplificación diseñado específicamente para sacar de sus casillas a los seres humanos que intentan dormir?¡no tengo en mi habitación!

Suspiro con frustración y negocio con mi cabeza: a esa hora, pasadas las tres de la madrugada no hay nada que hacer. Mañana a primera hora investigo.

-Toc-
-Tttoc-
-Tooooc-
-Toccccc-

Esta mañana me despierto, recuerdo el episodio, tengo miedo de estar “volviéndome loca”, de “imaginarme cosas”, de que mi creatividad me esté jugando sucio y coloque lo que se inventa de forma tal que parezca real.

Desde que tuve la oportunidad salí a ver qué me quitaba el sueño.
Preocupada por mi sanidad mental inspeccioné la zona y noté que no hay relojes, no hay grifos, no hay monos bateristas…
Y no fue hasta entonces que descubrí que los vecinos de arriba habían instalado un aire acondicionado y que el condensador soltaba unas gotas que caían en las plantas de la jardinera de al lado de mi ventanal y por ello el sonido no era 100% rítmico ni uniforme…
¡Al menos no estoy loca! pensé y luego llegó a mi mente la gran pregunta ¿Y cómo haré de ahora en adelante para dormir?

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