Archivos de la categoría ‘Reflexiones en el metro’

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La solución a las crisis

marzo 21, 2012

Hace unos días me encontré esto y me parece que debería ser un mantra en nuestras vidas. En momentos de crisis “manten la calma y se creativo”. Sólo la calma nos permitirá observar los distintos ángulos de la realidad y por tanto entenderla. Y una vez entendida podremos romper con lo tradicional y emplear la creatividad para salir adelante. Me likes it! ¿Qué te parece a ti?

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En lo cultural todo depende del cristal con que lo mires…

noviembre 1, 2011

Las culturas orientales y occidentales tienen ciertas diferencias -más bien radicales- que pueden ser motivo de fuertes juicios y comentarios. El uso del burka por ejemplo, dio mucho de que hablar hace aproximadamente un año en las escuelas europeas.

Recientemente me encontré con esta imagen que me dejó pensando y es que si bien es cierto que hay cosas -en ambas culturas- que trascienden las percepciones y son abuso o degradación del ser humano, hay otras que entran en el plano de lo subjetivo y por tanto dependen del cristal con que se miren.

A mi me dio duro el mensaje… ¿Qué les parece a ustedes?

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Y será por negro…

septiembre 21, 2011

Esta mañana cuando venía en transporte público a mi trabajo me tocó sentarme cerca del conductor del vehículo, ante mi expresión asueñada e intentando hacer lo que asumo era una gracia el caballero elevó su codo varias veces -haciendo contacto con mi brazo- mientras decía “¡despiertate!” Yo instintivamente le miré, miré su codo y dije, “si, pero por favor no me toque” a lo que él con cara de ofendido respondió “claro, luego se te pone la piel negrita como la mía”.

Opté por dejar ahí el asunto, me desmonté en la parada correspondiente y mientras caminaba pensé: ¡que triste que en mi país sea más fácil creer que se rechaza a alguien por su color oscuro y no por el simple hecho de que no se debe tocar a los desconocidos! Pobre infeliz, quien sabe cuanta discriminación ha recibido en su país caribeño donde prima el mulato, por los tres o cuatro despigmentados que por ello se creen especiales.

Confieso que si me lo volvieran a colocar al lado le diría “no señor, no es su piel negra lo que me molesta, es el hecho de que siendo un desconocido tenga el descaro de tocarme”

Ay media isla, ¿cuándo aprenderás a aceptar -y amar- lo que ves en el espejo?¿cuándo dejarás de darle la espalda a tus raíces?¿cuándo serás tu y no el reflejo de la sombra del gigante de turno?

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La otra cara de la moneda

septiembre 1, 2011

Caminas, ves a alguien que está sentado, te mira a los ojos, le sonries, continúas tu ritmo por unos segundos, reduces la velocidad, te detienes, haces un giro y buscas contacto visual con él.

Estás sentada, ves a alguien venir, le miras a los ojos, te sonrie, continúa su ritmo por unos segundos, reduce su velocidad, se detiene, hace un giro y busca contacto visual contigo.

A veces la vida nos da la oportunidad de vivir situaciones tan parecidas que parecen reflejadas, pero tienen la peculiaridad de que las experimentamos desde roles distintos: en vez de ser quien habla, somos quien escucha, en vez de ser quien propone somos quien decide…

Es en estas vueltas de la moneda que entendemos cosas del pasado, que todo llega a nuestras cabezas tan claro que los sucesos cobran sentido. La pregunta es, ¿tendremos la capacidad, una vez comprendido, de no repetir los mismos finales tristes?¿acaso es posible que cambiemos el destino?… ¿Tiene sentido hacerlo?

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Moda: La delgada línea entre lo Elegante y lo ridículo

agosto 30, 2011

¿Qué pasaría si sacaramos algunas poses de la fotografía de moda y las colocaramos en el entorno urbano? ¿cuál sería la reacción de los transeúntes?

Poses es el título de uno los últimos trabajos-denuncia de Yolanda Domínguez con el que pretende hacer una reflexión sobre las a veces contorsionistas y hasta ridículas situaciones en que se coloca a las protagonistas de la fotografía de moda.

“Tras una falsa apariencia de exclusiva elegancia en la fotografía de moda, no se deja ver más que un sinfín de poses absurdas y sexistas.”

Personalmente confieso que llevo años burlandome del aspecto zombie que se lleva en los últimos años en este mundillo, que a mi entender de atractivo y sensual no tiene nada -a menos que les guste la necrofilia, evidentemente- pero como siempre he sido “antifashion” simplemente paso del tema.

El encontrarme con este trabajo ha sido una grata sorpresa, si les interesa el tema les recomiendo que lean el artículo que me ha servido de fuente: ¿Son ridículas las poses en la fotografía de moda? y que visiten el blog de la artista: http://yolandadominguez.blogspot.com/ para que vean lo interesante que está este punto de vista.

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Quejas de un lunes en la mañana

agosto 22, 2011

Si, puede que venga un huracán.
Si, sería mejor si hoy fuera domingo o feriado.
Si, falta mucho para el día de cobro.
Si, las cosas pudieran estar mejor.
Si, [rellenar con la queja que le salga del forro]

Pero…
Estamos en uso de todas nuestras capacidades mentales y físicas para encontrar razones de las que quejarnos. Así que déjense de vainas y sonrian, que estamos vivxs.

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El hombre dominicano, ¡toda una perla!

agosto 9, 2011

Todo aquel que las ha transitado puede afirmar que las calles de mi país como menos son pintorescas, y no me refiero a los colorines de las casas que salen en las postales (que no son la capital) sino a las “creativas” formas en que se expresan algunos especímenes masculinos.

Hay que saber que a las chicas de esta media isla nos tienen malacostumbradas a esperar cualquier cosa pues el hombre dominicano no se corta en la manera de llamar la atención. Puede ir desde un lindo piropo a una estrafalaria petición de matrimonio, pasando por intentos de atropello… ¡Se puede decir que son capaces de casi todo!

El otro día escribí que precisamente esos sujetos eran de los principales motivos para que dejara de usar falda pues sus formas me eran en sobremanera desagradables, ese día podría decirse que estaba vestida para llamar la atención (lo cual es mentira porque andaba con falda ancha por la rodilla con vuelos y top sin escote) pero hoy no había excusa: ando de jeans, camiseta, cabello recogido y unas ojeras que dan gusto, sin una gota de maquillaje y con el paso de un zombie recién revivido (o rematado). Pero al hombre caribeño de la igual que estés en la definición de un bad hair day o hasta un ugly day si quieres, siempre lanza piropos en este estilo:

Hola linda,
preciosa,
muñeca bella,
tu si ta buena,
¡ay yo con una cosita tan chula como tu!…
yo te quiero desbaratar a ti,
¿tu no va’cer caso?
fea,
estúpida,
ojalá y te caigas.

Si, ¡a que son toda una perla! te suben, te suben, te suben y POOOOF ¡te explotan! simplemente porque no te apetecía lidiar con sus pendejadas.

Confieso que cuando llegué a Madrid la pasé muy mal al ver que los chicos no me decían nada, pero ahora sufro el efecto inverso y es que a fin de cuentas el humano es un ser de costumbres.

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El porque no uso faldas

agosto 2, 2011

Hoy me dieron ganas de utilizar falda, hacía mucho que no me ponía una y total ¡está ahí en mi closet! así que fui a por ello y una vez vestida me vi en el espejo, me sentí tan cómoda que me pregunté ¿por qué no hago esto más a menudo?

Cuando salí a la calle con toda mi buena vibra y mi “look de ballerina” (según una compi de trabajo) la vida se encargó de que la respuesta llegara sola: la razón por la que no suelo vestir con faldas es para evitar ir a la cárcel. Si, hablo de estar presa, y es que como me sigan acosando así no dudaré en partirle a alguien el recipiente del almuerzo o el paraguas en la cabeza.

El hombre dominicano debería pensar un poco, pues si bien es agradable que te le den una subidita al ego y te refuercen la conducta al decirte lo linda que te ves, el que te hagan sentir violada y agredida en una mezcla de palabras más bien obscenas, miradas indecentes y hasta intrusivos acercamientos físicos, NO ES AGRADABLE.

Pero bueno, lección aprendida. Moraleja: no usar falda.
Y si la uso dejar libre mi instinto agresivo, tener a mano -y visible- algún objeto contundente con el cual partirle la nariz al primero que se pase cuatro pueblos con su acoso, ganarme la reputación de “loca golpeadora de atrevidos” y así la libertad de andar como me salga del forro en la calle.

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Dicen que el dominicano es sucio

julio 21, 2011

Dicen que el dominicano carece de civismo por tirar la basura en la calle, pero hoy acabo de caminar unas cuatro o cinco cuadras (manzanas) en una vía principal del casco céntrico de Santo Domingo con un recipiente en las manos porque no encontré un solo contenedor en donde depositarlo.

Dicen que el dominicano es sucio, pero sucios son sus gobernantes, que teniendo en su poder los recursos para mejorar la educación del pueblo y fomentar una cultura más ecológica, lo malgastan en monos gigantes y en líneas de metro sobrevaloradas. Me da risa y vergüenza escucharlos hablar de progreso y avance mientras me pregunto ¿cómo evoluciona un pueblo en el que no hay ni donde echar la basura?

Al que me hable de la higiene de las calles de mi ciudad le pido que reflexione, como hice yo esta mañana, del buen estado en que se encuentran calculando que hay que caminar hasta 20 minutos para toparse con un lugar en el que se pueda dejar la basura.

Hoy llegué a la conclusión de que mi pueblo es MUY limpio, pues practicamente sin inversión en la educación y sin contenedores en las calles, la ciudad sigue relativamente transitable. Si creen que el dominicano es sucio, los invito a que vayan y rindan cuentas a su gobierno.

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De las viejunas estiradas y la cortesía cotidiana

abril 15, 2011

Desde pequeña me enseñaron el respeto y la cortesía para/con las personas mayores. Mis abues (los 3 que conocí) y algunas abuelitas postizas fueron mi debildiad por muchos años y mi madre cada vez está menos jóven, por lo que al ver a estas personas les pienso y me llegan directo al corazón.

De tres años acá me queda una duda con cierto especimen que llamaré “las viejunas estiradas”, esas que van llenas de tintes, maquillaje, cirugías y sustancias tóxicas que mantienen el peinado estático (y atrapan dentro de sí a cualquier animalito que se descuide o se cruce en su camino). Esas que gruñen, no respetan a los demás y pretenden ser respetadas por obligación.

Mi pregunta es: si estas señoras no tienen la capacidad y madurez de aceptar los efectos del paso de los años sobre sí mismas y con su estirada apariencia niegan la belleza y ternura que los años les dan ¿por qué debo hacerlo yo?¿Acaso no las halago más al NO cederles el asiento y aceptar que no se ven TAN viejas?¿No es en cierto modo eso lo que buscan?

Yo mientras tanto seguiré cedieno asientos y ofreciendo ayuda en hornor a mis familiares, pero lo haré por rutina y cortesía fingida, pues en el fondo tengo ganas de que entiendan la terrible contradicción de la que forman parte… Una más de esas delgadas líneas que nos pinta nuestra sociedad en los campos de la moral y la aceptación de quienes somos.

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La loca del penúltimo metro

febrero 4, 2011

Dicen que había una loca que andaba en el metro de Madrid por ahí por las doce y trenta de la madrugada de hoy.

Que caminaba al ritmo que le marcaba la música emitida por sus inmensos audífonos azul y verde, que tenía exceso de colorete en el rostro, que de su la cartera se asomaban tres plantitas de bambú de la suerte y que cargaba una bolsa gigante con: un libro sobre Cuba, un muñeco de lana violeta del pulpo Paul, una pelota de baloncesto y un caldero.

Pues les informo que esa loca era yo, sufriendo de una alergia “bronceante” y cargando con lo último que quedaba de mi mudanza. Confieso que estos objetos reprensentan a mucha gente querida y que fue divertido el ver las expresiones de quienes coincidieron conmigo en el trayecto al que a partir de hoy es mi hogar de acogida.

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“Oloroso” trayecto

septiembre 20, 2010

Que quede claro algo: yo respeto todas las profesiones y entiendo que aunque algunas sean menos de mi agrado que otras no quiere decir que no sean útiles o necesarias para que la sociedad funcione relativamente bien.

Con esto aclarado inicio el cuento de lo que me pasó:
Entro al metro, veo un asiento, camino hacia el y me acomodo. Noto que en ese bloque hay sólo hombres y todos con un aspecto un tanto “rudo”, pasó del tema por que ¡total, como sí realmente me importara! Pues eso pensaba hasta que me importó.
Parece, y eso yo pecando por asumir, que los chicos que me rodeaban trabajaban síno en una marisquería como mínimo en una importadora o distribuidora de frutos del mar. Vamos que ese rincón del vagón apestaba a pescado y cualquier otro bicho de esos que le rodean.

Por no ser descortés opté por quedarme allí y tratar de respirar lo menos posible, lo cual obviamente no funcionó y no iba más que a lograr un cambio camaleónico en el color de mi rostro. Al parar el metro en la siguiente estación lo vi claro, o me cambiaba de vagón o vomitaba, y claro ¡cambié de vagón! Para mi dicha la chica que estaba al lado del nuevo asiento era una de estas que se baña en cremas y esencias porque olía cual perfumería en sus buenas.

¿Será que me desperté con el olfato sensible ese día o que de repente a los madrileños les dio con ser “olorosos”?

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¡Que no me toquen ©º#º!

septiembre 18, 2010

Hay ciertas personas que al estar en espacios públicos no cuidan sus movimientos y te tocan.

Sí, te tocan.
La mayoría sin querer, aunque siempre aparece uno que otro cuya perversión es fácilmente leíble en su rostro.
El punto es que odio cuando esto sucede.

A mi no me gusta que me toquen, hasta que quiero que me toquen. Odio la gente que habla tocando, los que son empalagosos y te “soban” cual masa de pan. Sinceramente sí quiero que me toquen encontraré los canales para demostrarlo.

Mientras, en lo cotidiano no me queda más que seguir practicando el autocontrol, mientras respiro profundo ante algún indeseado roce.

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Y me caí de las escaleras

septiembre 17, 2010

Sip, se hizo realidad ese miedo que siempre tenemos cuando llueve, está nevando o simplemente vemos algo irregular en el terreno.

Estaba bajando las escaleras del metro, desde hacia al menos una hora había estado lloviendo y yo llevaba unos zapatitos que me costaron 5€ en especial (ya se imaginan la calidad de la fijación al suelo que tienen).

No estaba corriendo, incluso estaba caminando a un ritmo mucho más lento de lo normal, de repente no se ni cómo ni por qué estaba sentada en uno de los escalones. Me había caído y la chica que bajaba delante mío se volteó a preguntarme sí todo estaba bien y sí me había hecho daño, por lo que supongo que al menos un buen estruendo habré causado.

Lo malo es que al caer me apoyé con la mano izquierda, la misma que desde el día anterior me molestaba un poco y que a raíz de la caída me molesta más.

Pero bueno, es lo que tiene ¿no? Por algo dicen que al dedo malo todo se le pega.

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Su nerviosismo me puso nerviosa

septiembre 12, 2010

Su nerviosismo me puso nerviosa, su calmado y persistente caminar ponía en evidencia que tenía problemas, estaba tramando algo o reflexionando profundamente sobre algún importante tema.

De todo el vagón sí me hubieran preguntado por quién sería un serial killer yo hubiera dicho que él.

La desconfianza que despertó en mi fue tal que incluso analicé sus bolsillos y sí poseía algún equipaje que pudiera llevar un arma de fuego. Por suerte no tenía nada, al parecer era sólo un chiquito más que se dejó arropar por el agobiante mundo de los negocios.

Esperemos que su espíritu encuentre algo de paz y que aquello que mi hizo sentir no sea más que una impresión errónea basada en un juicio falsamente emitido.

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