Sentarme frente al camino,
y esperar.
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Frente al camino
julio 25, 2011
Relaciones dañinas, pérdida del norte
junio 7, 2011Hay relaciones dañinas, que no nos llevan a ninguna parte ni nos dejan seguir adelante con nuestro camino, que nos dan pequeños y adictivos fragmentos de felicidad mientras nos deterioran por dentro. Relaciones en las que creemos y por las cuales luchamos ciegamente, sin darnos cuenta que al hacerlo de ojos cerrados perdemos el objetivo. Esas relaciones nos ahogan a todos alguna vez en la vida, nos convierten en restos de lo que podríamos ser y lo peor que tienen es que no sólo se desarrollan con personas o seres vivos, sino también con objetos y hasta lugares.
El último es mi caso….
Me enamoré tan ciegamente de Madrid que comencé a correr sin rumbo y creo que ha llegado la hora de redefinir metas, de reevaluar objetivos, de perseguir sueños y no fantasías hiladas sobre quien sabe qué parte de mi cabeza.
Tras mucho analizar mi actual existencia llegué a la conclusión de que la España en crisis (y todo lo que implica) no me puede dar la estabilidad que necesito en este preciso momento de mi vida. Así que vuelvo a casa, a mi hogar, a encontrar el norte y a intentar dotar muchas cosas de sentido.
No suelo hacer esto, pero a mi relación con Madrid le pediré “un tiempo”. Por quien sabe cuanto dejo su magia y casi tres años de vivencias, pero por fortuna también dejo gente apreciada y puertas abiertas. Quizá terminemos para siempre, quizá estemos destinadas a estar juntas (como ciudad/persona), pero por desgracia no hay forma de saberlo ahora y sólo el paso de ese mismo tiempo que le pido podrá decir qué será de nosotras.
Estimadxs, tengo a bien (o mal, ¡ya ni sé!) informarles que a partir del 20 de junio volveré a mi cacho de isla, a esa amada y a la vez odiada patria que me llena y desgarra el corazón al mismo tiempo. Pues como bien cita mi tergiversación del refrán: por mi mejoría, hasta a mi casa volvería
.

Llegué / Crónica de un retorno a casa
diciembre 4, 2010Llegué al aereopuerto con las tres horas de antelación, ¡ya me han dejado dos aviones antes y esta vez no podía darme el lujo de quedarme!
Una vez allí me di cuenta de que el vuelo tenía una hora de retraso en la estipulada para el abordaje, ¡menuda mierda! (pensé) pues eso significaba una hora más tarde para llegar a mi casita, y una más en el aereopuerto. No me quería dormir pues con el cansancio que tenía arriba fijo me dejaría el avión por estar en el 10avo. sueño y en la sala de espera.
Tras las mil vueltas en las tiendas y un aburrimiento extremo abordamos, todo era genial, ¡un avión repleto de gente y el asiento al lado del mio estaba vacío! Díganme qué mejor suerte que esa, ¡felicidad absoluta! el vuelo no acababa de salir y yo no entendía nada, pero el ver que mi asiento seguía vacío me tenía la sonrisa de oreja a oreja y no me podía creer mi buena suerte hasta que llegó una de las azafatas y me dijo que había un problema.
¡Siempre hay un bendito problema!
Una madre andaba con la sillita del bebé y no quedaban casi asientos vacíos en los laterales, la chica me preguntó que si podía cambiar de asiento y me dijo de forma muy polite que hasta que no estuviera resuelto ese problema el avión no podía despegar. Mi universo y la felicidad que lo rodeaba se vinieron abajo, en pocas palabras de mi “cortesía” dependía el poder llegar a casa. Sin muchas ganas pero sobre todo sin muchas opciones acepté el cambio, que implicó el entrar en lo que he preferido denominar “una guardería voladora” ¡Dios mío cuantos carajitos juntos! era como si “La Unión de Madres de Niños en Edad de Llorar Descontroladamente” se encontrara en mi vuelo y peor aún ¡en mi fila! Muy antipática al ver el panorama opté por dos cosas: 1. Saludar: por que tampoco puede una ir de antisocial por la vida y 2. Aislarme: ponerme los súper audifonos Roxy (esos que tuve que arreglar por mi cuenta porque la garantía nunca apareció) que además de dejar en evidencia mis ganas de escuchar algo más son muy buenos eliminando los sonidos de fuera.
El vuelo fue accidentado, con mucha turbulencia, niños corriendo y gente de pie, parecía más una reunión social que un avión, ¡como somos de alborotados los latinos!. La peli fue “Eat, pray, love” que tenía tan mala pinta que ni se me ocurrió verla, además de que la calidad de la imagen de esa pantalla de Iberia era una verdadera verguenza (y eso que la tenía justo en frente). Lo que si fue una delicia fue la comida, desde que descubrí que puedo especificar que mi dieta sea vegetariana mi vida aerea cambió. Me dieron un salteado de garbanzos con verduras y un cuscus que estaban impresionantes y luego unas verduritas (champiñones, espárragos, alcachofas, cebolla y pimientos) con ensalada, y de verdad estaba buenísimo también. El catering vegetariano de Iberia pasó mi prueba y para mi grata sorpresa estaba mucho más sabroso que muchos platos que he pagado en restaurantes.
Como estaba “fría” con la azafata, cuando en el almuerzo le pedí un “whisky limón” lo que me dijo fue “acá no tengo, pero lo traigo ahora” y cuando fui a buscar una manzanilla me puso al lado un paquetito de galletas, o sea que al menos fui muy bien tratada.
La maleta como siempre demoró un montón pero todo valió la pena cuando al salir me recibieron mis dos sobrinos corriendo encima mío, un poco más lejos me esperaban mi madre y mi madrina. Fuimos a casa de mi hermanita donde conocí a mi nuevo sobri y comi de toda la comida que me encanta, un banquete de mis cosas favoritas: aguacate cremoso, pastelón de yuca, otro de plátano maduro, rollitos de primavera (eggrolls) vegetarianos, ensaladita, tarta de chocolate casera y dulces típicos dominicanos. Y llegó el momento más esperado, ese en que por fin cargué a mi nuevo bebo ¡que rico se siente tener a una persona en potencia arriba con su pequeñez y ternura! vamos, el vínculo que me dolía no haber creado con él antes no tomó más de 3 segundos en materializarse (y eso dándole mucho tiempo para sonar más realista).
Llegué.
Y ese primer día, ese volver a mi familia fue una experiencia increíble.

Mañana vuelvo a casa…
diciembre 1, 2010Al fin llegó diciembre, mes malvado que tanto se ha hecho esperar.
Mañana, en sólo 24 horas estaré cerrando este año, estaré sin el estrés de los preparativos, porque lo que no esté listo ya no lo estará, porque el deadline ha llegado, y con él la alegría de lo que viene.
Se acabará este caos total, el sinfín de compromisos, el corre corre, la necesidad de absorberlo todo, la agenda llena de hasta luegos porque ahora se llenará de bienvenidas, de abrazos añejos, del pasado querido, del núcleo que da fuerza a mi existencia.
Aún desconozco el hasta cuándo, pero ante el porqué no caben dudas: hay que volver a las raíces y llenarse de vida, para luego seguir caminando. Mañana, mis queridos, vuelvo a casa, a mi única y verdadera casa: mi hogar.
Así que prepárense para esta aventura pues confieso que nunca he escrito desde allí, esta faceta bloggera sólo ha existido en Madrid y no sé yo cómo se me dará en Santo Domingo. ¡Ya veremos!

20 cosas que quiero y/o NECESITO hacer
noviembre 6, 2010Pensando es que falta menos de un mes para poder plantearmelas, he hecho una lista (si siempre hago listas de cosas por hacer) de aquellas cosas que siento le hacen falta a mi persona y que debo hacer para completarme. La mayoría están en orden, aunque algunas otras no y como verán muchas son sensaciones.
1. Abrazar a mi madre.
2. Conocer a mi nuevo sobrino.
3. Jugar con mis otros dos sobrinos.
4. Tener un almuerzo de domingo
5. Ir a la playa
6. Hacer un brunch con mis amigas.
7. Irme a beber con mis amigos.
8. No tener planes y terminar en la playa, montaña, carretera.
9. Que las visitas sorpresas me obliguen a irme de fiesta habiendo estado ya en pijama.
10. Conducir por el malecón de Santo Domingo mientras veo el atardecer y escucho buena música.
11. Acostarme en la cama de mi madre, conversar con ella y sentir que mis problemas no existen por un momentary lapse of time.
12. Poder confirmar mi presencia en todas las actividades que actualmente me pierdo.
13. No tener que usar abrigo, ni medias panty, ni botas y mucho menos bufandas y guantes.
14. Necesitar tener el bikini siempre a mano.
15. Comer de aquello que ha sido hasta hace dos años lo de toda la vida.
16. Beber cerveza “de verdad” (Presidente y Stella Artois) y ron a un precio “prudente”
17. Estresarme por el “a quien tengo que ver y/o visitar”, por intentar conectar con la mayor cantidad de gente posible.
18. Volver a sentirme madre, chofer, niñera y hasta cocinera.
19. Tener una buena conversación existencial en persona, fuera de código binario y caracteres en UTF-8.
20. Volver a casa.

Blue Silhouette
octubre 31, 2010Pues el otro día llovía y como mencioné anteriormente mi cámara me llamó por mi nombre, celosa de que hacía mucho que no pasaba tiempo con ella. La saqué de su lugar de reposo y la armé: el lente adecuado, la batería, la tarjeta de memoria. Y me paré en la puerta de mi habitación, disfrutando la soledad y el sonido de las gotas sobre los tragaluces.
Los observé detenidamente y algo en ellos llamaron mi atención. Será quizá esa relación amor/odio que tengo con ellos. Ese resentimiento por todo el trauma y cansancio causado por sus cambios. O quizá simplemente era su belleza, su simplicidad, su presencia constante dentro de mi vida en los últimos quien sabe cuántos meses.
Así pues, cargada de ese espíritu fui descendiendo hasta el suelo con el fin lograr las imágenes que sabía encontraría. Esas que quizá para alguien más no dicen nada, pero para mi cuentan historias.
Uno de los resultados es este “Blue Silhouette”.
Triste,
melancólico,
desenfocado e intenso,
aislante de lo malo,
impermeable,
protector.
Mezcla entre lo tradicional y lo moderno,
el cristal y el metal,
lo húmedo y lo seco.
Travieso creador de mágicos sonidos,
entrepreneur de tardes solitarias,
tragaluz mojado con rejas de hace cientos de años.
Tragaluz de mi casa
que pronto dejará de ser mía.

Conformidades
agosto 18, 2010La conformidad dura hasta que uno observa el estándar de otro y se da cuenta del bajo perfil que mantenía, entonces ya aquello que nos satisfacía nos queda pequeño y ya no somos tan felices con lo que tenemos ante nuestras manos.
Esto me pasa con bastante frecuencia, sobre todo cuando salgo de donde mis actuales clientes (tiendas de mobiliario y estudios de diseño). Allí veo estos maravillosos salones, cocinas, habitaciones y una serie de accesorios que me encantan y luego vengo a mi casa: vieja, con su estilo de anticuario, con su mobiliario engendrado por quien sabe cuántos que han ido dejando cosas conforme pasan por el piso, una mezcla de todo en donde resulta más que imposible encontrar pies o cabeza.
Y ya mi casita “con magia” se convierte en un caos y me detengo en un punto cualquiera, giro para un lado, para el otro, y me doy cuenta de que ese lugar que hace pocas horas dejé sintiendo “mi hogar” se ha convertido en “un espacio más”, uno que carece de mi esencia.
Lo bueno es que esta sensación suele pasar luego de unas cuantas horas y siempre queda la esperanza de que cuando viva en MI lugar, será tan yo, pero TAN YO que una vez allí nada podrá sentirse mejor.

Aumento de Estima
julio 27, 2010Luego de seis días teniendo que limpiar el suelo de mi casa por el constante caos creado por las reformas de mi edificio, cuya parte más traumática aparentemente ya ha terminado, he de confesar que no sólo me han destruído la espalda (si, la misma que por naturaleza tiene escoliosis), se han cargado mis “buenos sueños” (porque al dormir con la casa de cabeza no se dencansa igual) sino que lo más importante es que he aumentado la estima que tengo por un grupo que acá es mucho menos común que en mi país, uno al que siempre he apreciado, pero cuyo sacrificio no había experimentado hasta ahora.
Me refiero a las personas que ayudan en la casa, aquellas que depositan todo su cariño día a día en hacer que eso que llamamos hogar, realmente lo sea.
En Santo Domingo estamos acostumbrados a tener a esa persona auxiliandonos y aunque nunca he menospreciado su trabajo, el vivirlo en carne propia me ha hecho darme cuenta del inmensísimo valor que tiene, ¡y de la falta que me hace!
Una vez más el refrán tiene razón: ¡UNO NO SABE LO QUE TIENE HASTA QUE LO PIERDE! ‘Stand Up Ovation’ a esos seres tan especiales que nos facilitan la existencia, por acá se les extraña sobremanera.

Escombrosa Realidad
julio 26, 2010Quiero que hagan un ejercicio creativo.
Que se sitúen en un día cualquiera, de esos en que llegan cansadísimos a casa puede ser de trabajar, estudiar, fiestar o todas las anteriores, uno de esos en que lo único que desean es dormir.
Abren la puerta, y para su sorpresa en vez de encontrar la paz cotidiana se encuentran con un montón de escombros y de polvillo sobre el suelo, sobre la cama, sobre todas las pertenencias.
Pues esa es mi realidad desde el jueves pasado hasta la fecha (y lamentablemente al menos por dos o tres días más). Por eso quiero pedirles disculpas si estoy un poco dispersa o extraña, si notan algo raro entre mis palabras es que pese a todo el esfuerzo, no es fácil llegar el día siguiente de hacer la limpieza y volver a encontrarlo todo como si nunca te hubieras puesto a arreglarlo, como si tu esfuerzo ha sido en vano.
Les dejo algunas fotinas para que vean aunque sí es cierto -lo reconozco- soy histriónica, quejona y dramática, lo que estoy viviendo no es nada fácil.

En obras
julio 23, 2010Estoy en casa y están en obras,
salgo a la calle y están en obras,
estoy en el metro y están en obras.
Hay momentos en que siento que es mi cerebro lo que están taladrando y no la ciudad. Esperemos que esto acabe pronto porque así la existencia se complica en sobremanera y la paz no se encuentra en ningún lugar.

Sábado Hogareño
julio 17, 2010Recuerdo los sábados que me levantaba a las 11 de la mañana, probablemente con secuelas de la noche anterior (de amanecer chateando cuando era más joven y fiestando luego de los 18).
Siempre se sentía el olor a comida que desprendía la cocina de Dominga, aquella extraña mujer que ha estado auxiliando a mi familia desde que yo tengo cuatro años, y cuya comida es prácticamente lo que me ha alimentado toda mi vida.
Recuerdo lo rico que era tirarme en el sofá de la sala, en la habitación de mis padres, quedarme echada en la cama… tener como única preocupación el armar el plan del día, saber que la casa “se limpiaría sola” que en la mesa “mágicamente” aparecerían una deliciosas habichuelas rojas, un plato de concón, unos fritos de platano maduro, un inmenso y cremoso aguacate (ya pelado y cortado) y quien sabe qué otra delicia más que pasara por su indescifrable cabeza o por la de mis padres al hacer la compra.
(Vaya, era Dominga quien lo hacía todo, pero por “sola” y “mágicamente” me refiero a que no era yo que lo hacía),
Hoy sin embargo me despierto, con secuelas de haberme quedado casi hasta la madrugada de hoy en una discoteca, sin la más mínima gana de hacer nada, querría simplemente acostarme y vegetar, pero la casa -esta de quizá más de 200 años en que vivo- me mira acusativa y me recuerda constantemente que si no hago nada no lo hará nadie, que sino cocino no como y que lo que no resuelva en lo que queda de día, se quedará tal como lo deje hasta que me arme de valor y lo afronte.
Esto no sé si es nostalgia, vagancia o una mezcla de ambos. Lo que sé es que es el precio de vivir sola, normalmente bañado de infinidad de ventajas, pero que en días como hoy se siente como el peso dominicano (RD$), devaluado y reducido a casi nada.
* Concón es lo que queda pegado al recipiente cuando se hace arroz, de textura extremadamente crujiente.













