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Crónica de un arrepentimiento vano

febrero 6, 2010

Se detiene frente a las herramientas,
toma el cuchillo más afilado de todos,
el que sabe que hará más daño a la víctima,
se acerca a ella,
luego de haber ganado durante un largo tiempo su confianza,
ella le deja entrar, en cierto modo siente que él pertenece dentro de sí misma.

Empunta el arma blanca,
y entra con un movimiento limpio hacia el centro de su ser, el de ella.
Quien le mira a los ojos preguntándose ¿cómo no pude prever este momento?
Mientras siente el filoso objeto metálico penetrar hasta más no poder,
y ve la primera gota de sangre derramarse.

Él se aleja,
con arma en manos,
sin quitar sus ojos de los de ella ya inundados de lágrimas,
no por el dolor que produce la herida,
sino por la traición de la que acaba de ser partícipe.

Deja caer el cuchillo
sus manos están bañadas de sangre, la de ella
sus ojos aún mantienen la imagen, la de él
se deliza por la pared hasta caer sentado,
sin entender porqué ni cómo ha sido capaz de hacer lo hecho
ella se desploma y su sangre colorea el suelo de rojo carmesí,
hasta llegar a los pies, los de él
que en ese momento se percata de su error
pero ya es muy tarde.
Cobardemente se marcha y la deja tendida en su propio fluído vital.

Ella lucha para mantenerse en vida,
hasta que logra contactar a quienes cauterizan la herida
y la acompañan en el proceso de recuperación.
Pasado un tiempo ya está bien,
hasta le gusta su cicatriz,
le recuerda que ha tenido que superar un momento difícil,
que debe ser más cauta al momento de confiar.

Él se inquieta,
pero aún no entiende la magnitud de sus actos,
dice preocuparse por ella
sin darse cuenta aún de que el momento real de preocuparse era el justo antes de tomar en manos el cuchillo, pues una vez hecho el daño no hay lamento vociferado por cielo y tierra que modifique el pasado.

En cierto modo busca el perdón, el de ella
pero no puede perdonarlo, no a él
perdonar sería revivir aquel momento
y sus ojos, los de él
aún están clavados en su memoria, la de ella.
Que para sus adentros se pregunta ¿será que el sicario se preocupa por el alma que contenía aquella cabeza que por su culpa rueda?
Mientras continúa caminando para reunirse con quien no hace más que dibujar sonrisas en su rostro y enternecer su desde entonces marcado corazón.

2 comentarios

  1. Corto, simple y sencillo: Me encanto/fascino encontrar este pedazo de tu cabeza, que pasa por tus ojos.
    Que tengas un muy buen finde!
    P.D. Creo que me quede corto con lo de encanto/fascino
    pero el fan soy yo, y la escritora eres tu ! asi que me lo autoperdono! = )



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