Deuda Callejera

¡Eh tu, me debes algo!
Guapa.
Tu, ¡escucha!
¡En serio, me debes algo!

Repetía insistente una voz distante pero poderosa.

Lo miro, pues siento que me habla a mi y que no podría pasar de el, que no me dejaría ignorarle.

Al voltear el rostro y verlo me dice con expresión amable:
Linda, es que me debes una sonrisa.

A lo que no puedo hacer más que iluminarme con una que abarcaba la totalidad de mi rostro y otra que llenaba mi ser.

El chico no sólo reciprocó con una sonrisa de igual o mayor magnitud sino que me dio las gracias.

¡Qué bonito es que te den piropos como este! Esos que no sólo te alimentan el ego, sino también el espíritu.

3 comentarios en “Deuda Callejera”

  1. Jajajaja, ese tipo de cosas deberían de pasar más a menudo, así seriamos mas receptivas con los piropos en la calle……..nice!!

  2. Ja ja, que chulo ese piropo! Ese hombre debería hacer un mes de labor social aquí enseñándole a los “caballeros” que te encuentras en las calles de Santo Domingo!

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