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Creo en el karma y en los milagros

junio 8, 2010

Sí tal y como han leído en el título, hoy grito a toda voz que creo en el karma y en lo que muchos llaman “milagros”.

Acá en Madrid hay tres formas de viajar en metro (cuatro si cuentan el saltar las barreras y entrar de forma ilicita):
1. Comprando un “Billete Sencillo”: es de un único viaje cuyo valor es de 1€.
2. Comprando el “MetroBus”: permite dar 10 viajes de forma indistinta tanto en la red de metro como de autobuses de Madrid, su valor es de 9€.
3. Comprando el “Abono Transportes”: es válido durante todo el mes especificado para viajes ilimitados tanto en la red de metro como de autobuses de Madrid, se puede adquirir a partir de los 46€ (que es el que yo tengo) y hasta los 111€ dependiendo de la zona que cubra.

¿Por qué explico esto? Pues para que entiendan por qué esta tarde he pasado de casi llorar de frustración a hacerlo de felicidad.

Cuando estaba en el trabajo esta mañana mi jefe mi informó que había una filmación de unas conferencias y que deseaba que yo fuera a acompañar al cámara para coordinar el trabajo y hacerle las preguntas a los entrevistados (fuera de cámara, tranquilos, que la tv si que NO creo que sea lo mío).
Como mis pendientes del día ya los había resuelto en la mañana fui “a por ello”, haciendo antes una escala estratégica en casa para adecuar mi vestimenta.

Para llegar al lugar debía hacer un trasbordo y como siempre andaba con el tiempo justo así que corrí por la estación, aprovechando la ocasión para hacer un poco de ejercicio.
Allí hicimos nuestro trabajo. Todo bien, todos felices.
Recogemos el equipo, estamos disponiendo las cosas para marcharnos y cuando voy a buscar el abono transportes ¡TaTán: desaparecido como por arte de magia!.
Yo, que ya había perdido uno en diciembre vociferé a todo pulmón ¡me cago en la leche, en la puta y en todo el mundo! Y el cámara que suele ser súper bromista cambió el careto a uno serio e intentó calmar la histeria que se iba apoderando de mí.

En una mesita distante de la ya poca gente que quedaba en el centro de conferencias vacié del todo la cartera, para encontrarme solamente con un billete de UN viaje que suelo tener guardado.

Ahí vino el bajón.
Tenía al menos el ticket para volver a casa, pero aún no me pagan (suelen hacerlo más cerca de la segunda quincena del mes) por lo que realmente no sabía cómo iría al trabajo, a clases y a las visitas a clientes y reuniones que ya tengo pautadas, y las que a partir de ese momento aparecerían, que seguro serían muchas nada más para joder.

Perder el abono en la primera semana del mes es un desperdicio inmenso, sobre todo porque recientemente estuvimos de feriado, dígase ¡que apenas he podido “sacarle el jugo”! (darle mucho uso).

Recordé el lío con las tarjetas de crédito, el pago del piso, los gastos del mes pasado que llegan este, que debo de ir al dentista, que… en fin todos los líos económicos que ponían en evidencia que 46€ no me sobraban, al menos este mes.

Recorrí el camino exacto que hice para llegar al local –para rematar estaba iniciando una molesta lluvia- y NADA.
Me paro en el punto de información de la estación donde me desmonté y pregunto por si han entregado algún abono, me informan que no.
Hago lo mismo en la estación donde hice el trasbordo y el policía, muy amable pero poco alentador, me dice que me desea suerte pero que no me cree esperanzas porque si lo devuelven entregan la cartilla pero no el billete como tal y menos en estas fechas.
Con los ojos a punto de explotar en lágrimas de frustración y la cara de tristeza que apenaba a quienes estaban a mi alrededor (lo sé porque me miraban con ternura) llego a la última oportunidad, la estación donde había iniciado mi trayecto y le pregunto al seguridad y al de información si por casualidad habían entregado un abono, el me pregunta que de qué zona y que bajo qué nombre mientras se para y se acerca a la caja fuerte.
Le digo que zona A y a nombre de María Isabel Martínez.
Saca una caja que dice “objetos perdidos” y de ella un sobre amarillo.
Me pregunta si por casualidad mi segundo apellido es Sosa y yo le digo que sí aún sin fiarme.
Él destapa el sobre y me dice “¡guapa, si que tienes suerte!”.

Yo sentí que el mundo iba en cámara lenta mientras mi expresión de tristeza se tranformaba en una sonrisa y en un acto impulsivo le pregunté ¿puedo abrazarlo? El y el guarda que se encontraba a su lado lanzaron una carcajada y el de información me dijo que si, a lo que le di un más que espontaneo abrazo.

Mi abono había sido devuelto.
Algún buen samaritano, de esos que aún quedan en nuestras calles, lo habrá encontrado y consciente del valor que tiene en primeros de mes lo llevó al punto de información.

Llámenle como quieran, pero eso para mí es un milagro.

¿Por qué menciono el karma?
Pues porque hace exactamente una semana, camino a una reunión vi como se le caía algo a una chica al ponerse de pie y acercarse al vagón, le dije ¡eh, tu, dejaste caer algo! Y cuando ella vió lo que era me dijo con una sonrisa que casi superaba las dimensiones de su rostro “¡gracias, ¡ufff! ¡qué suerte!”. Lo que se le había caído era un abono y era de zona B3 dígase uno de los más costosos.

Entonces, ratifico mi creencia en lo que bien expresa mi estimado Jorge Drexler:
“Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma”

Y como dijo mi madre al recibir mi llamada entre llantos y suspiros de alegría:
“el sol brilla para todos y hoy ha brillado para mí”.

Así que hoy más que nunca creo en el karma y en los milagros, y le doy las INFINITAS GRACIAS al Sr. Ser Supremo por haberse puesto de mi lado.

8 comentarios

  1. Me ha encantado esta entrada.
    Me alegro muchísimo de que hayas encontrado tu abono.
    Un beso.


  2. wow ke bien :D!!


  3. El karma siempre esta funcionando =)
    Amo esa cancion de Jorge Drexler… Podria decir que es mi canción favorita.
    Me gusto leer esto, fue como si caminara por Madrid sin nunca haber pasado por allí. Tendre que volver a pasar mis ojos por aquí…


  4. Ahhwww que identificada me siento!!!


  5. Qué lindo lo que te sucedió.

    Me alegroooooo


  6. Solo recuerda que no siempre el resultado de una acción (o reacción)no es el mismo, puede ser lo que “no esperabas”…

    Pero si dejas pasar un tiempo, te alejas un poco de la situación y analizas… te das cuenta que la energía, intensión, acción, etc…. ¡ha regresado!

    Disfruta tu pase jejeje🙂


  7. […] que andemos libremente tanto en metro como en bus en Madrid) y como confesé en el post titulado “Creo en el karma y en los milagros” experimenté una gran felicidad al ver que aún había gente honesta que devolvía lo ajeno, sobre […]



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