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Mis 10 trucos para sentirse –y verse- mejor.

junio 27, 2010

A mi me suelen vincular con buena alimentación, un estilo de vida saludable y hacer cosas positivas para el cuerpo (queda en evidencia el porqué en el post de Mi Despensa). Por eso, varios conocidos me han preguntado qué cositas pueden hacer para hacer, a modo de cambio en su nutrición, que logre favorecer su organismo en lo cotidiano.

Pensando en ello hice un listado de 10 cosas que YO (moi, je, ich, i, me, io, eu) hago (o al menos intento hacer) con fines de verme y sentirme mejor.
Les pongo el reto de buscar al menos sus tres favoritas de la lista y ponerlas en práctica, que de seguro notarán los cambios -si no en su figura, al menos en la forma en que funciona el cuerpo- pues cuando yo las paro voy como en slow motion y me siento físicamente (y anímicamente) fatal.

Mis 10 trucos para sentirse –y verse- mejor.

1 – Ten agua siempre a tu lado.
Mantener siempre un vaso o botellín de agua cerca, eso ayuda a que no te de pereza el pararte a buscarlo y tratar de cumplir el reto de los 2 litros al día (8 vasos).
Si eres quisquillosa como yo, te recomiendo que lo dejes tapado, para que no suenes como la chiquita de la peli “Signs” cuando decía “This water is contaminated!”

2 – Frutas ready to eat:
Dejar algun trocito de fruta lista para consumir en el refrigerador, las fresas, cerezas y demás frutas que no necesitan ser peladas son un éxito pues si las colocas ne un recipiente ya lavadas, en vez de comer cualquier chuche ante un arranque de hambre o de ansiedad, acabas comiendo algo saludable.

3 – No comes lo que no tienes.
Si no quieres consumir algo el primer paso es no comprarlo. En vez de limitarte a no comerlo –y auto-torturarte en el proceso- mejor simplemente pasa olímpicamente de esas cosas que sabes no debes comer al momento de hacer la compra.

4 – Compite contra ti.
Si antes consumías un paquete de pan (por ejemplo) cada x días, procura consumirlo en el doble de tiempo. Así reduces significativamente la cantidad de pan/galletas/dulces/refrescos mientras te vas retando.

5 – Merienda de repuesto.
Cuando intento comer más saludable a veces me equivoco con las cantidades o me quedo con hambre. Por eso opté por llevar un alimento de repuesto: una barrita de muesli (granola), una galleta integral, un yogur o una fruta (plátano o manzana). También hemos puesto en la oficina galletas y alimentos integrales para emergencias vespertinas.

6 – Engañate a ti misma.
Aquí vendría lo clásico: si tienes hambre llenate de agua, y ahí sale el estómago a modo de caricatura gritando a todo pulmón (si es que tiene) ¡oye, que no soy idiota!.
Entonces, ponte creativa y engañate con una infusión: té verde, té rojo y manzanilla son buenas opciones por sus propiedades diuréticas y antinflámatorias, además de antioxidante los dos primeros.

7 – Ansiedad bajo control.
La ansiedad es de los peores enemigos de mantener la línea y la buena alimentaciín. Anda siempre con un paquete de goma de mascar sin azúcar y cuando te entre un ataque entretente haciendo bombas o simplemente difrutando de sus sabores frutales.

8 – Cambia la calidad, más que la cantidad.
Un compi de trabajo me dijo ¡es que comes como un obrero! Refiriéndose al tamaño de mi plato. Si es pasta o arroz estás ante un serio problema, pero si es de ensalda pues tienes luz verde para comer la cantidad que desees. Puedes servirte hasta que te canses de masticar, si sucede antes que el sentirte satisfecha (no se rian a mi me pasa).

9 – Si la grasa es lo que quieres quitarte: ¡no la pongas!.
He visto que muchas personas hacen un uso indiscriminado de aceite al cocinar y me pregunto hasta que punto no se dan cuenta del daño que esto les hace. Por ejemplo:
¿Para qué le ponen aceite al agua en que prepararán la pasta? Con ponerla en un recipiente lo suficientemente grande y esperar a que el agua esté hirviendo sueles resolver el problema de que se pegue.
¿De veras necesitas “sofreir” el arroz? Entiendo que sofrían las cebollas y las verduras que colocaran en el, pero a el mismo sigo sin verle la lógica. Yo a veces hago el arroz solamente con agua y sal, y queda (a mi gusto) muy rico.

10 – Organiza tus horarios de comida.
Si siempre comes a la misma hora no sólo acostumbras a tu cuerpo, sino que lo obligas a esperar. Así, si te da hambre 45 minutos antes, puede strabajar psicologicamente que en menos de una hora estarás comiendo. Si tienes un caos el te pedirá alimento en cualquier momento y tu no podrás sugestionare.

Espero que los trucos de una simple mortal (no nutricionista, no doctora, ni nada que tenga que ver con títulos para hablar con base) les funcionen, pues quien habla no tendrá estudios, pero cuenta con la zapata de la experiencia personal.

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2 comentarios

  1. Le pasaré esto a los mios y seguro que tomaré nota.


  2. gracias, muy buenos, y no necesitamos doctoras, para que nos enseñen el buen vivir, felicitaciones y pondré en practica tus consejos, Dios te bendiga.



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