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El daño que hacemos y su efecto mariposa

diciembre 11, 2010

Sólo te hace daño quien permites que te lo haga.

He aprendido que desde que alguien deja de tener valor en nuestras vidas pierde esa capacidad de herirnos, y que el valor que cada ser humano tiene lo asignamos nosotros mismos.

Me parece lindo cuando alguien cree que me ha hecho daño y tras guardar sentimientos mixtos decide comunicarlo. Es lindo porque normalmente me confirma que la del problema en esa relación -fuera del tipo que fuera- no fui yo.

Sinceramente creo que mi corazón no tiene espacio para albergar malos sentimientos y recuerdos teniendo tantas buenas cosas que guardar. Pero nunca cae mal una notita que termine con un “gracias por formar parte de mi vida… compartir tu dulzura cuando la necesitaba” o un “no valoré lo que tenía en mis manos”.

Me encanta ver como con el tiempo aquellos que quizá no dieron su todo cuando pudieron acaban casi arrepintiéndose. Por eso me encanta ser intensa, apasionada y sincera, porque sé que cuando estoy con alguien -sea a modo de amistad o pareja- quedo con la certeza de que no había más que hacer, pues como bien me dijo un cliente tras un serio problema laboral: “aquel que lo dio todo, no tiene más nada que dar.”

Me pregunto ¿por qué tendremos tanto miedo a que nos hagan daño? si ese “daño” no es más que material para crecer y poder asumir mejor las -a veces no tan gratas- ocurrencias de la vida. Una vez más siento esas ganas de decir ¡te lo dije!, sólo que esta vez se lo digo al vacío o mejor aún, me lo digo a mí misma. Confieso que amo lo bien se sientente el saber que pese a mis miedos compartí todo lo que pude en ese momento con alguien y que aunque de forma tardía ese alguien reconoce mi efecto positivo en su vida.

Y hablando de efectos y entregada a las confesiones: creo fielmente en el efecto mariposa y en que nuestros actos, positivos o negativos, algún día se devolverán (como hoy en mi caso). Y dependiendo de cómo fuesen en su momento y de la intención con que los hicimos nos bañarán de sonrisas o lágrimas.

Esta noche tengo mucho que agradecer pues la cierro con una sonrisa en el rostro tras un lindo correo que quedará en mi inbox y en mi corazón, pues aquel expediente cuyo ‘afer taste’ no fue tan dulce como pudo haber sido afortunadamente tiene un nuevo final, uno mucho más valioso porque fue reescrito con sinceridad, tras ser bien reflexionado y posteriormente compartido.

Recuerden que la vida es sólo una y que todo lo que hacemos repercute en quienes nos rodean. Compartamos pues los sentimientos y aprendamos que la sinceridad es la mejor herramienta y que nuestra existencia se disfruta más cuando la vivimos con entrega y pasión.

One comment

  1. Vaya Maricha….hoy andas intensa.
    Me alegro que las cosas sigan bien y mejorando.
    Un abrazo caluroso y deseandotte siempre lo mejor.



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