La loca del penúltimo metro

Dicen que había una loca que andaba en el metro de Madrid por ahí por las doce y trenta de la madrugada de hoy.

Que caminaba al ritmo que le marcaba la música emitida por sus inmensos audífonos azul y verde, que tenía exceso de colorete en el rostro, que de su la cartera se asomaban tres plantitas de bambú de la suerte y que cargaba una bolsa gigante con: un libro sobre Cuba, un muñeco de lana violeta del pulpo Paul, una pelota de baloncesto y un caldero.

Pues les informo que esa loca era yo, sufriendo de una alergia “bronceante” y cargando con lo último que quedaba de mi mudanza. Confieso que estos objetos reprensentan a mucha gente querida y que fue divertido el ver las expresiones de quienes coincidieron conmigo en el trayecto al que a partir de hoy es mi hogar de acogida.

2 comentarios en “La loca del penúltimo metro”

  1. Confieso que de leer esto y enterarme que cargas con mi muñeco de lana violeta del pulpo Paul se me ha salido una lágrima (bueno, realmente varias). Espero que estés bien en tu nuevo hogar!

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