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De la nostalgia en los días grises

febrero 16, 2011

Soy muy de fotos.
Todo el que me conoce lo sabe y aunque por los estreses de los últimos meses he estado un poco alejada de este mundillo, sigo teniendolo tatuado en mi ser.

Hay días como hoy -esos grises y lluviosos- en que la nostalgia me invita a dar un breve recorrido por el pasado y en los que me da con ver imágenes viejas. Esto es un arma de doble filo, es correr el riesgo de encontrarme con lo que no deseo revivir o tal vez con aquello que me llena de vida.

En este caso me pasaron ambas, pero los encuentros ha terminado siendo dos gratas sorpresas:

1. Un ex.
Y es que siempre que hacemos este tipo de recorridos aparece una foto: ya sea de un beso, de un momento “especial” o de una vivencia con una antigua pareja. Y acá hay truqui porque de no haberlo superado puede aumentar la herida (o remover las cenizas). Pero también se da el caso en que vemos a este sujeto, que en algún momento llegó a ser parte importante de nuestra existencia y no vemos más que a un desconocido.
Confieso que me he llenado de satisfacción el ver mi propia evolución y no reconocerme en alguien que simplemente no es más que un fantasma de mi pasado. Definitivamente me encanta no ser esa yo, no estar con ese desconocido y más que nada: haber acumulado ese todo que me hace ser la de hoy.

2. Mi familia.
Ver las fotos de mi familia nuclear, de cuando eramos los 5, de mi infancia, ver la sonrisa de mis padres juntos ¡Lo bien que me han hecho los años! (modestia y aparte, es que hay fotos mias muy feas)
Encontrarme con el nacimiento de mi primera sobrina, mi Lili, la personita que me enseñó qué tanto podía algo tan pequeño cambiar una vida. Luego ver cuando llegó el segundo Joshu, que me refrescó el sentimiento y amplió mis horizontes y mi capacidad de amar, y contrastarlo con la vivencia del tercero, Mati, que me ha tocado el alma con la verdadera definición de amor a primera vista.
Esto me llena de sonrisas y me recuerda por que son los seres que más amo en la vida.

Y cierro la carpeta de fotos con los ojos aguados y con una sonrisa.
Crecí, cambié, soy otra, ya se esfumaron ciertos espejismos que se habían colado en mi mente. Pero sigo siendo la misma, amando a quienes verdaderamente amo, y haciéndolo cada vez de una forma más conciente, más plena, más real.

One comment

  1. […] mi cabeza a tus ojos. Un reportaje de mis cotidianidades, visiones y pasiones. « De la nostalgia en los días grises Respuesta de quien más amo febrero 17, 2011 Ante mi post de ayer me llegó un email con […]



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