h1

De la exhibición de los trapitos sucios

febrero 19, 2011

Nadie es perfecto, mis padres y mi familia inclusive. Pero si hay algo en lo que siempre hicieron un énfasis casi sobrenatural es que las imperfecciones no deben mostrarse al mundo.

Aquello de que los trapitos sucios NO se sacan en la calle era el pan de cada día. Incluso recuerdo estando en “eventos sociales” los pellizcos de las Sosa -herencia directa de mi abuela que mi hermana y yo también hemos adquirido- que sabían ir haciendo daño al infante sin demostrarlo a los que le rodeaban, todo bajo la intimidante amenaza de “si gritas te enterarás”.

Pues en mi casa me enseñaron a nunca salir a la calle con las lágrimas, a cuando niña no gritar en público y a entrar al baño para discutir ¡en susurros! porque ante el mundo se debía mantener la sonrisa y la compostura.

Todo esto viene por un episodio que me tocó escuchar ayer acá en Madrid, que me hizo preguntarme si ese respeto a la privacidad -que con tanto esmero me enseñaron- estaba ya perdido.

La señora del piso de arriba -quien en estas dos semanas ha sido protagonista de infinitas riñas familiares- vociferaba a los cuatro vientos amenazas y maldiciones a su hijo, que al parecer jugaba en la calle. ¿Cuál es el problema? pensarán algunos, y es nada más y nada menos que la vecina vive en un piso 11 (12 si contamos el bajo) ¡ya pueden imaginarse el volumen de su voz!

Entiendo que usted está en su casa y que tiene derecho allí dentro a hacer lo que le salga de su real gana. Pero, si está conciente de que en Madrid “las paredes son de cartón” y todo se escucha entre vecinos ¿no debería -auqnue sea mínimamente- preocuparse por que ellos no se enteren de todos sus problemas matrimoniales y con los hijos?

Confieso que el otro día me la encontré en el ascensor y me dieron ganas de recomendarle que pillara a todos los que bajo su techo habitan y los llevara a una sesión de terapia. Pues aunque no soy quien para juzgar a su familia, si lo soy para lamentarme de las intrusiones a mi privacidad que hacen con su falta de decoro.

Repito:
Mis padres no serían perfectos, pero si hay algo que me enseñaron bien es que “la vainas” deben caer dentro y los problemas conevrsarse en privado.

¿Será que ya pasó de moda y que da igual perder “el glamour” ante el mundo? Yo sinceramente no lo entiendo, ni pienso hacerlo parte de mi vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: