Mi norte, mi paraíso

Cuando se está mal hay que buscar el norte y aunque yo no puede decirse que estoy mal, ayer viernes fue un día muy triste. Así que decidí acercarme a uno de esos equilibradores que hay en mi vida y claro, una vez disfrutado mi instinto antiegoísta me impedía el quedarmelo para mi solita.

Acá está uno de mis paraísos, de mis neutralizantes, uno muy especial pues fue el último atardecer que disfrute en las playas de mi isla en la última escapada que hice con mis amigos (¡una pasada de ultimista!).

Disfruten y si tienen ganas, visiten este maravilloso edén que es República Dominicana, mi amado país, disfuncional en muchas cosas, pero breathtaking en otras.
A los que están allí: no sean tontos y disfruten de lo bueno que aún tienen, que lo malo se hace sufrir solo.

5 comentarios en “Mi norte, mi paraíso”

    1. Si, sobre todo por la gente, uno llega a aprender a vivir sin sus paisajes y elementos culturales, pero para mi la gente es lo más difícil. Por fortuna tenemos en internet skype, mails y todas les redes del mundo.

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