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Qué tan malo puede ser un cumpleaños

marzo 31, 2011

Ayer era mi cumple, en teoría ese es tu día, vas a tener una fiesta con la gente que quieres, vas a pasarla genial, la vida te tratará bonito y serás un ser radiante que celebra un recordatorio de su cada vez más amplia experiencia de vida. Cuando digo en teoría tómese en cuenta que no todo se lleva a la práctica…

En el caso de ayer creo que lo único que quedó de esa utopía cumpleañeril fue la parte de “la gente que quieres”, pues sin miedo a equivocarme puedo decir que en 26 años, fue el peor 30 de marzo que recuerdo haber vivido. Pensarán ¡que exagerada! pero la de cosas que me pasaron parecían de película mala de terror.

Lo primero es que al despertarme me alisté para ir a cambiar mi empadronamiento, proceso en que le declaras al gobierno en dónde vives para fines de notificaciones y registros oficiales. Al ir necesitas tener la autorización de los dueños o alquiladores de la vivienda, yo tenía la firma de mi hermano y una vez allí, sentada y entregando la documentación respectiva me informaron que la que necesitaba era la de mi cuñada. Así de fabuloso fue que tuve que ir a Vallecas (un barrio que queda a tomá por culo de mi ruta) a buscar la firma, retrasando todo el plan del día (que tenía la agenda a tope).

Cuando resolví el asunto, vine a casa a dejar el pasaporte (soy paranoica de andar con mi permiso de residencia y pasaporte a la vez, siento que lo arriesgo todo) y a buscar mi portatil para ir a dar mi clase. Mientras lo hacía me di un golpe en la rodilla, justo en el puntito en el que el dolor manda corriente tanto para arriba como para abajo, de esos que te paralizan y tumban al suelo, a mi me dejó arrodillada como por cinco minutos casi llorando del dolor. Entre la firma y el golpe me retrasé y llegué tarde a la estación, por lo que me dejó el tren y llegué como unos 20 minutos después del tiempo pautado para la clase. Ésta fue frustrante porque es de internet y tecnología, pero nos está dando problemas la configuración con la tarjeta de wifi del ordenador de la alumna, y las dos horas me la pasé al lado de un técnico mientras el pobre buscaba las mil y un formas de resolverlo (sin éxito).

De ahi el plan era salir corriendo, pillar algo de comida y llegar a la oficicna. Cuando voy a comer, estando en la fila del fast food (vegetariano) con la orden ya hecha y con la cajera esperando a que pagara ¡me di cuenta de que no tenía la billetera! con lo cual no sólo carecía de fondos para costear mi almuerzo sino que se generó un estrés absoluto porque hoy en la mañana tenía la cita de renovación de mi permiso de residencia y es practicamente imposible hacerlo sin el carnet viejo (que evidentemente estaba en la billetera fantasma). Por suerte tenia una barrita de granola en la mochila y con eso me aguanté las casi tres horas que había acordado trabajar, y para disipar la duda de si era descuido o robo tuve que esperar a que llegara alguien a la casa a ver si había dejado allí la maldita vaina, ¡por fortuna así fue! todo el tiempo estuvo muerta de la risa en la cartera con la que fui al empadronamiento.

Salí de la ofi, llegué a la casa, comí lo primero que encontré pues estaba ya con mareillos y bajón de ánimo, pero no podía tampoco llenarme mucho porque en una hora estaría en clases de capoeira. Camino a la clase casi tenemos un accidente nada más y nada menos que con un vehículo de la policia, lo cual costó dinero (multa) y puntos del carnet de conducir. Y al llegar duramos más de 10 minutos buscando donde aparcar, practicamente sin éxito.

Como ven no era yo siendo drama queen, es que de verdad fue un día de asco.
¿Qué me mantuvo a flote? la infinidad de mensajes llenos de buena vibra, cariño y hermosas palabras que me llegaron por las distintas vías de comunicación.
¿EL highlight del día? Que al finalizar la clase, en el enfriamiento el profe nos puso unos minutos con los ojos cerrados en plan relax, y al abrirlos había una linda tarta de chocolate para mi. Hermoso detalle que tuvieron mi cuñada y hermano.

Pero bueno, yo soy positiva y tengo una teoría: los 25 arrancaron genial, firma de contrato jugoso para mi antigua oficina, tequila gratis en mi restaurante mexicano favorito, fiesta con los colegas, amanecida y viaje a Lisboa. Pero el año fue complicado, lleno de problemas, de indecisiones, de situaciones complicadas y conflictos entre lo racional y lo emocional. Entonces, para mi ya que los 26 arrancaron TAN mal es que serán inversamente proporcionales. Buen arranque fue mal año, mal arranque será un año espectacular.

Y nada, aprendí tress lecciones:
1. Siempre anda con algo de comida encima, que esa barrita energética que tiene tres semanas dando vueltas en el bulto de la portatil algún día será tu salvación. TRUST ME!
2. Trata de -dentro de la medida de tus posibilidades- no poner en la agenda cosas importantes de forma consecutiva si implican a otras personas.
3. Cuando le desees feliz cumpleaños a una persona, no le desees que pase un lindo día, sino que tenga un lindo año.

4 comentarios

  1. Pues que tengas un muy feliz año…..
    La verdad es que a veces tu mejor día se convierte en el peor y lo que va a ser un gran año, puede convertirse en una autentica pesadilla…..
    Pero que merece la pena vivirla🙂


  2. que tengas el mejor 26😀



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