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Nuestra erronea felicidad

abril 11, 2011

Nosotros buscamos una felicidad que probablemente nunca encontremos porque erramos en las ideas que la definen, por eso creo que el problema es -evidentemente- conceptual.

Esta noche disfrutamos en casa de un docu sobre la comunidad Garífuna y ver como ellos son tan felices, tan plenos, tan satisfechos, como viven con su música, su respeto por Natura, su sonrisa de oreja a oreja, en la multiplicidad de los colores, la riqueza de sus costumbres y su espíritu de lucha me recordó esa hermosa sensación que experimenté cuando fui misionera con la Fraternidad de mi colegio. Recuerdo haber experimentado junto a la gente de escasos recursos -que habitaba en comunidades distantes de las grandes ciudadades- esa felicidad en estado puro, la que se encuentra en lo cotidiano, la de estar vivo, de ser amado, de gozar de salud y de recursos para tener cada día una calidad de vida un pelín mejor… Esa felicidad que -lamentablemente- nos falta a casi todos (ojo que también voy yo incluída en el paquete).

¿Qué pasaría si un día intentaramos experimentar esta forma de afrontar lo cotidiano? Quizá el truqui está en imitar a los pequeños y felices, más que a los grandes que mueren solos y deprimidos. Tal vez con hacer una simple reestructuración en lo que creemos nos satisface, desearíamos menos tener tal o cual tecnología de punta y disfrutaríamos más de todo lo que nos rodea.

Este año emprendí el “Tour Nómada” una aventura que me aterraba porque significaba ir de casa en casa sin tener un lugar fijo, pero en estos casi cuatro meses que tengo bajo esta modalidad, aprendí que realmente necesito poco para estar conforme, pues todo lo esencial viene por defecto y está ahí independientemente de dónde viva o qué haga. Y al encontrarme ante estas ideas me llega a la mente una frase bíblica que llevo toda mi existencia escuchando de boca de mi madre y abuelas: “Bástele a cada día su propio afán”.

Venga, juguemos a darnos la oportunidad (por un breve instante) de ser felices y disfrutar de lo que tenemos, en vez de sufrir por lo que nos falta. Yo hoy he decidido hacerlo, ya veremos qué me trae una semana que se inicia con este pie.

2 comentarios

  1. Me quedo con esta frase: “Quizá el truqui está en imitar a los pequeños y felices”, es verdad, los más pequeños son felices, porque no saben de carencias, no saben de maldiciones ni de inseguridades; una dicha tener a un pequeño cerca al cual poder imitar.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com/ ojala pueda pasar a dejar un comentario en mi blog, gracias de antemano.


  2. Interesante punto de vista. Raro encontrarlo en personas que lo estan haciendo realmente, porque todos lo sabemos, pero no nos atrevemos a tomarnos ese riesgo. Me refiero a los que vivimos en el centro del consumismo urbano. Realmente me agrada lo simple.



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