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Mi defecto: la humanidad

agosto 15, 2011

Este finde redescubrí uno de mis más grandes defectos: la humanidad. Y me refiero a ella como esa “sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes” (definición de la RAE). Ahí seguro que se preguntan por qué la catalogo como un GRAN defecto si generalmente es bien vista por la sociedad. La respuesta es sencilla, no trae más que malos ratos, tristeza y sentimientos negativos.

Me explico:
El sábado tuve la desgracia de presenciar el final de un trágico accidente a pocos metros de mi casa, y sufrir al obervar cómo ante el cadaver de un individuo la gente hacía colas para ver y hacer fotos. Esa noche llegué llorando, ofendida por el morbo de aquellos y al borde de un ataque de nervios que sólo pudo controlar el impulsivo abrazo de mi madre y la posterior ‘casi terapia’ que me dio para disminuir el impacto emocional.
El domingo caigo en las estadísticas que comparan los gastos de la visita del papa a Madrid con la solución a las muertes por hambre en el cuerno de África y nuevamente termino afectada, sintiéndome un horrible ser humano por mis gastos, lujos y caprichos, mientras esos pobres seres -con igualdad en derechos que yo- mueren de hambre.

¡Como duele esta bendita sensibilidad!… ¡Cuanto más fácil no sería vivir sin ella!
Ser empática y querer ser buena persona termina llevándome cada vez más a no creer en nada ni en nadie, a no depositar mi confianza en religiones ni en partidos políticos, a cuestionar cada vez más a las organizaciones y a los mismos individuos. La capacidad de empatizar debería llevarnos a ser más felices y sin embargo miren a donde me está llevando a mi, a haber tenido un finde tranquilo, hogareño, familiar, y lindo, pero que queda cerrado con esos dos momentos previamente descritos, que por poco termina nuevamente con lágrimas en los ojos, con sentimiento de inutilidad, de inferioridad, de culpa.

Me pregunto si algún día llegaré a compensar mi lado humano y con el laboral, si podré mezclar aquella vocación de ayuda con mi arte, mis ideas, mi trabajo. Mientras tanto ¡por desgracia! puedo sólo hacer pequeñas donaciones y sufrir, a veces en silencio y otras como ahora “en voz alta”.

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2 comentarios

  1. No es fácil… realmente la “opción” es deshumanizarnos, y presiento que cada día más estamos encaminándonos a ese panorama. Pero cuando ya no nos importe nada de lo que pasa a los semejantes, seremos aún más animales que lo que ya somos.

    En resumen, sólo nos queda resistir y no mirar para los lados.


  2. Estoy contigo.



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