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El día exigí que se cumpliera la ley

enero 30, 2013

Si estabas cerca de la Zona Universitaria de Santo Domingo quizá escuchaste de una mujer joven que hizo “un tapón” en la Alma Mater casi esquina Independencia (si no, pues acabas de leerlo).

Esa mujer era yo.

mapa

Todo comenzó cuando noté a unos 10 policias parados en la calle Dorctor Piñeyro viendo como los vehículos burlaban la ley y transitaban en vía contraria. Les cuestioné ¿por qué no hacen nada? y el conductor de un camión, justo el que estaba delante mío quebrantando la ley, me contestó “linda, no hacen nada porque esto es República Dominicana”.

He de confesar que tuve un arranque de ira, de vergüenza y de dolor por mi patria. Fui bañada en impotencia y desde que vi el chance entré en el carril de la izquierda.

Un grupo de chicuelos venían en contra vía en un carro azul, eran al menos tres jóvenes de pinta universitaria y al ver como me les plantaba en frente el conductor gesticuló lo que entendí como “nos echamos acá la tarde” y yo, que ya venía con la sangre corriendo a millón por mi cabeza le respondí “perfecto”. Sus acompañantes rieron y gesticularon también a lo que apagué mi vehículo y emprendí lo que ahora considero fue una pequeña aventura.

Los próximos veintitantos minutos fueron muy activos: vehículos que me invitaban a tomar el carril derecho, conductores de autobus que me insultaban “maldita mujercita del diablo”, “muevete idiota, ¿no ves lo que haces?” y hasta un señor con un niño de unos 7 u 8 años que se tomó la molestia de bajar el cristal y decirme “no te busques ese problema que eres muy joven y no estás para eso” a lo que respondí “amigo, usted debería callarse, procurar dar un mejor ejemplo a ese niño y enseñarle que la ley se respeta”.

El seguridad de la plaza que estaba justo a mi izquierda estaba nervioso, el pobre se encontraba ante un caos y hacía las que podía para mediarlo. Los tres pisos de esa plaza estaban llenos de gente que observaba, mientras una carpa que estaba a mi derecha estaba también repleta de curiosos. Los transeúntes se detenían y en su mayoría me alentaban a no moverme “sigue ahí, no te muevas que les estás dando el ejemplo”, “gente como tu es que hace falta en este país”, “que se muevan esos estúpidos que son los que lo están haciendo mal”…

Tras un buen tiempo y una presión colectiva inimaginable el chavalito optó por moverse él, entrando en el estacionamiento de la plaza. Al pasar por mi lado me dijo con sarcasmo “dame tu nombre, que cuando te postules a presidenta votaré por ti” mientras la chica que andaba a su lado dijo “al día después de Duarte le pondremos tu nombre”… Pobres ignorantes, sus egos están tan inflados que no les permitió reconocer su error y les empujó a ser avergonzados ante todo el allí presente.

Justo detrás de el carro azul estaba una señora en un vehículo bastante nuevo. Esta, para variar, estaba también en contra vía y para colmo conversando por un teléfono celular (lo cual es ilegal en mi país). Optó por tomar la misma actitud de “no me muevo” y las masas, que ya ascendían una treintena, le gritaban todo tipo de cosas. La gente se me acercaba a felicitarme y los mismos vehículos que estaban atrapados en el atasco, que por yo estar de “rajatabla” se había formado, me congratulaban y alentaban.

Pasaron unos 10-15 minutos más hasta que la mujer se diera cuenta de que yo no me movería y puso la marcha atrás. La gente aplaudió efusiva y yo por fin pude ocupar mi carril sin obstaculos.

Estoy segura de que para muchos perdí media hora de mi vida. Yo lo veo distinto. Le regalé media hora a mi país y gracias a ello hay al menos unas 50 personas a las que les consta que a una mujer joven le interesa que las leyes se cumplan.

El problema es que soy solo una…

Y acá te lanzo una daga a la yugular ¿te atreves tu a ejercer tu derecho? ¿tienes las agallas de ver a alguien incumpliendo la ley y hacerle pasar vergüenza?

Si lo haces, te aseguro que al igual que yo saldrás con una cantidad de energía increíble y descubrirás que sentir el apoyo de toda la gente al rededor mientras haces las cosas bien ¡no tiene precio!

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11 comentarios

  1. Bien!! La proxima vez anda con un periodico o un libro asi no solo el pais gana si no que tu tambien.


    • Pues para que veas que me arrepentí de haber guardado mi bulto en el baúl, pero como ha estado la ola de violencia hay que cuidarse 🙂


  2. Ufffff! Pues te cuento que yo tengo un puñado de historias similares en las que me he plantado como un “anormal” a hacer que el violador de la Ley pase, por lo menos una vez, las de Caín.

    Una muy pintoresca me ocurrió hace cosa de un mes. Regresaba a casa luego de llevar al hijo de mi esposa al colegio. La Olof Palme, esa calle aaaancha que cruza la Núñez de Cáceres en la esquina del Infotep, es una vía de alto tránsito en horas de la mañana. Yo iba de este a oeste cuando crucé la Núñez rumbo a Las Praderas cuando me di cuenta de que dos autos y una jeepeta venían francamente en contravía, dejando solo un carril a los que circulábamos hacia la Luperón. El mensaje era “estamos tarde, necesitamos avanzar por la izquierda, ¡QUITATE!”.

    Yo me vestí de Batman y me puse de justiciero. En vez de echarme a la derecha para dejarles el carril ilegal, orillé mi auto BIEN hacia el centro, a centímetros de la doble línea amarilla. El auto que venía delante redujo la velocidad y yo aproveché para acercarme a tal distancia que el tipo habrá pensado que lo chocaría. Miré a los ojos al tipo y no le quité la mirada. Un par de segundos después noté que llevaba un niño en edad escolar, seguramente a uno de los colegios del área. Los otros dos vehículos frenaron detrás del turbado contraviajante. Confundido, el tipo tenía la boca abierta. Yo seguía con mis ojos clavados en los suyos. Empezó a gesticular y a mover los labios pero obviamente no escuchaba lo que decía. Sólo lo miraba fíjamente, tanto que me parecía a Javier Bardem en la escena del coin toss en No Country for Old Men –para referencia: http://www.youtube.com/watch?v=OLCL6OYbSTw

    Me pasó lo mismo que a ti, otros conductores que iban en los carriles correctos me felicitaban y el Batman que hay en mí se envalentonaba. El tipo quiso echar un poco hacia atrás para poder escaparse pero por cada centímetro que retrocedió yo avancé también, haciendo virtualmente imposible que se saliera. La frustración del tipo era inmensa. Ya la luz verde había cambiado dos veces. El pana ya no podía echar más hacia atrás y las bocinas de los otros automóviles ilegales se escuchaba (no sé si enojados o diciéndole al retrocediente que se estaba pegando demasiado).

    En eso un AMET me toca A MÍ el cristal. Otro (en el motor) se pone a mi derecha. Bajo el cristal y el pana me dice que por qué estoy entorpeciendo el tránsito. Me cambió el semblante de Batman al panita de Slumdog Millionarie cuando cae en la caseta llena de mierda. Batman regresó con una frase que salió de mi boca, una que, en retrospectiva, debió meterme preso.

    “Yo estoy haciendo el trabajo que ustedes no quieren hacer. ¿Por qué no me ayuda a que la gente respete sus carriles y le pregunta a los de alante?”. El AMET estaba en buena onda y me dijo “Usted tiene toda la razón” y levantó la vista y se dirigió al primer conductor que estaba más rojo que la Woman in Red.

    Al final los AMETs ayudaron a los tres conductores ilegales a insertarse en el flujo correcto (entorpeciendo a los que sí estaban ahí). Al pasar por el lado de los tres, el primero estaba catatónico del pique (ya habían pasado casi 10 minutos, apuesto que no le aceptaron al niño). El segundo me dijo un rosario de insultos y la doña de la Jeepeta, encopetada, no le dio mucha importancia.

    Ah, contar esta historia me ha hecho sentir de nuevo orgulloso de ser tan cabrón. 🙂


    • ¡Yo sabía que te sentirías identificado! Que bueno saber que no estoy sola y que aunque estemos en bajo perfil, aún tenemos la moral bien alta.


  3. Demasiado bueno, hasta leyendo me emocioné. Te felicito por ser tan valiente y aportar un poquito de buen ejemplo a esos lacras, maleducados que, lamentablemente, son lo que más abunda en este país.


    • Gracias Jimmy, son lo que abundan, pero los que menos importan pues se limitan a mal-hacer. Si nos jutamos unos cuantos de los buenos por pocos que seamos seguro que hacemos un cambio notable.


  4. Yo todavia no tengo carro pero hace 2 sabados mientras estaba en mis practicas de manejo me sentí orgullosa de un Camionero de Agua pues uno de los “maravillosos” choferes de guagua (quisiera tener vista de rayo laser para desaparecerlos a todos) se adueño de un carrril de la via contraria de la Tiradentes frente al Quisqueya el camionero se le puso frente a frente para que se devolviera y como Dario describe mientras el de la guagua daba reversa para safarse y me terse al otro carril en vía contraria también el camionero seguía dandole adelante y lo hizo tener que dar reversa hasta una cola de por lo menos 30 carros para que tomara el carril que le correspondía, los que iban por al acera se pararon a aplaudirle y felicitarlo por poner en su puesto a los que se creen dueños de la calle…


  5. Aquí hay demasiada gente fuera de sus cabales gracias a la impunidad y a la prepotencia. Yo soy uno que he recordado muchos ancestros en la calle.. al ver actos que no reflejan educación alguna. Pero esto es una cultura aprendida, enseñada por aquellos que ostentan el poder sin importar el color.
    SALGAMOS DE TODOS ELLOS…
    SOMOS MUCHOS Y TENEMOS QUE COMENZAR A CONTARNOS.


  6. yo soy de tu partido. hago lo mismo pero aun asi se que no es facil


    • ¡Somos más de lo que creemos en nuestro “partido” de intentar hacer las cosas bien! Ahora, de que tiemblan las piernas ¡tiemblan! 🙂



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