h1

Una violación en mis narices…

mayo 27, 2013

Cuando llegué en la tarde de este domingo de hacer una visita por el día de las madres, vi un inusual encuentro de vecinos en el parqueo de mi hogar. Ellos no interactúan entre sí -al menos no conmigo-, por regla general no hay contacto más allá del saludo de cortesía si nos pasamos por al lado y si acaso un pequeño compartir navideño al cual evito ir por “incompatibilidad de caracteres”.

Mi madre y yo nos acercamos a ver qué pasaba y nos enteramos de que habían robado en el bloque de viviendas próximo al mío y nada más y nada menos que en el 4to piso propiedad de un militar/político/algo por el estilo. Al principio entendí que simplemente buscaban aunar historias para dar con el culpable, pero luego me di cuenta de que lo que hacían era intentar defender al pobre infeliz que unas cuantas bestias inculpaban.

Partía el alma ver los ojos cristalizados y el rostro con los nervios punto de explotar de tensión del pobre “Vakeró/Baguelo/Baquero” (o como se escriba su nombre o apodo). Él es el “guachi” (guardían) de este residencial, si es que puede llamársele así porque a mi entender no es más que el “moreno” infeliz que se gana la vida habitando en silla plástica dentro de un área menor a medio puesto de estacionamiento.

Pregunté a la vecina de enfrente qué sucedía y me puso al tanto de las distintas versiones: una televisión gigante, un ipad, relojes y whisky fueron de las cosas que a primera vista notaron habían desaparecido. Habían entrando rompiendo tanto la puerta de hierro como la de madera, en teoría amenazando al que cuidaba para que le abriera la puerta de abajo.

Ella fue la que inició el “movimiento” entre vecinos cuando justo al lado de su ventana de la primera planta escuchó algo raro y abrió para ver qué pasaba. Se encontró con un chico de baja estatura, semi calvo y con cara de maníaco ahorcando al pobre Vakeró y encañonándolo con un arma. Acá hago un paréntesis… ¡te juro que si hubiera visto yo lo de la pistola hago una foto y la pongo como denuncia ante los derechos humanos al punto de que se hubiera enterado el chicuelo ese! pero fue una vecina y no puedo armar todo un lío por lo que otra persona dice haber visto.

Vakeró ni estaba aquí porque era su noche libre, me consta porque había un sustituto desde la tarde, cuando salí al cumpleaños de mi amigo y se mantenía allí cuando llegué como a las 12.30 de la mañana.

Pregunté sobre la hora del “crimen” pero nadie respondió a lo que comenté que no noté nada inusual cuando me quedé despierta hasta las 4am trabajando para el monográfico. Yo no estaba bebiendo, ni viendo tele, ni nada por el estilo. Yo estaba escribiendo, así que sentí todos y cada uno de los sonidos de la noche porque absolutamente todos me molestan y distraen. ¡Y YO NO ESCUCHÉ NADA RARO!

Lo que más me parte el alma es que Vakeró es un dulce haitiano que no habla casi español pero cuya sonrisa y disposición saben compesar hasta el peor de los días.

Tras el número que le hicieron antes de mi llegada el pobre estaba increíblemente nervioso, casi a punto de desboronarse y ¡no digo yo!. Cualquiera lo estaría si cuando bajan a reclamarle algo le encañonan con pistola y le ahorcan entre 3 militares, uno de los cuales no sólo no daba su nombre ni apellido (cuando le pregunté al respecto para tratar de pedirle misericordia y un trato humano para/con el chico) sino que le dijo algo similar a “yo trabajo en migración y sé lo que pasa, hay que explotarlo hasta que hable y si no fue él, ya dirá quien fue”…

Mi madre y yo llegamos de un bonito y ajetreado día familiar para entrar a casa en depresión. Ambas teníamos los ojos aguados y el corazón en la boca. Abogamos todo lo que pudimos, pero cuando llaman a la policía y el hijo de #¢+@ del militar de tu vecino está armado y lo que quiere es explotarle la cabeza al pobre infeliz o en su defecto a quien se meta en el medio… No queda de otra que echar pa’tras para no buscarse un lío en pleito ajeno.

Nótese que acabo de conocer esta noche a ese vecino, y asumo es el indecente que llega con un musicón prácticamente todas las noches espantando mi sueño, musas y hasta pensamientos.

Es una pena que esto lo logre mi país -y sus imbéciles- con una frecuencia mucho mayor de lo que me gustaría. Ahora soy pura paranoia y tristeza… No salen de mi cabeza el ¿qué será de ese pobre hombre?¿qué clase de abusos estarán ejerciendo sobre el?¿qué tipo de noche le espera?

Ahí me nace una impotencia y una especie de sadismo insano. Me dan ganas de quemar vivos a los militares y policias abusadores para que sufran lo que hacen sufrir a sus víctimas. Me lleno de ese pensamiento enfermo de que probalemente el imbécil ese, que vi como denigraba al pobre haitiano por ser ambas (pobre y haitiano), le haría más bien al mundo y al país estando muerto que vivo…

¡Eso hace daño!… Es insano, este sentimiento, es insano. Trato de controlarlo y me lleno de preguntas:

¿Por qué optan por ser malos si es tan más fácil hacer el bien, ayudar y ser felices?
¿por qué esa necesidad de aplastar a los demás si pocas cosas son tan satisfactorias como sentirte en parte responsable del éxito de otros?
¿por qué no se puede simpelemente amar y respetar al prójimo o alejarse de su vida y dejarle ser?
¿qué se gana abusando y hostigando a otros?
¿qué aporta a la vida esa actitud de prepotencia y maldad?

¡LIBRAME VIDA MIA DE GENTE ASÍ Y DE TERMINAR COMO ELLOS!
Antes de pisar una cabeza para subir escalones, prefiero quedarme abajo, con la conciencia tranquila y los sueños a penas interrumpidos por ideas pero jamás por remordimientos. Antes de hacer daño a alguien conscientemente, abusando de sus niveles de exclusión social, pobreza e ignorancia, prefiero irme de este lugar o de cualquier parte…

Esto ha sido una violación de los derechos humanos ante mis narices… Esto, en cualquier otra parte del mundo sería pagado con sangre, sudor o lágrimas. Pero aquí no, aquí ese desgraciado duerme tranquilo en su confortable cama, o se desvela contando los bienes perdidos y satisfecho de que al “haitiano de mierda” le están “dando lo que merece”.

Ahí me doy cuenta de cuan increíble es que cada vez que me voy ajustando a esta media isla, la vida se encarga de renovar y multiplicar mis razones para querer largarme de ella para siempre. Hoy me duermo: triste, indignada, apenada, iracunda y con ganas de que la justia pase esta noche por mi zona.

One comment

  1. Es mas que triste que parte el alma, y tan comun en esta islita, la cual compartimos con nuestros vecinos, que tantos tratan como animales (sin hablar del abuso que se comete contra los animales tambien). Es inconcebible e incomprensible esa falta de compasion por el projimo. Una de las tantas cosas que hacen dificil adaptarse a vivir de nuevo en “errede”, cuanto me identifico ahi, la impotencia ante el poder que tiene alguien que definitivamente no lo merece. Duele leerlo, pero gracias por traer el tema a la luz.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: