Un gusarapo entre tiburones

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Hay situaciones que  te dejan preguntándote ¿y cómo fue que YO llegué aquí?  Para ver si te animas a leerlo todo, pues esto es largo, te resumo: a finales de noviembre estuve en Bruselas (Bélgica) en una conferencia co-organizada por entidades de las Naciones Unidas  junto a una Premio Nobel de la Paz, el ex Primer Ministro de Finlandia y muchos otros ‘peces grandes’. Llegué accidentalmente, hasta donde tengo entendido fui la única representante de la República Dominicana y hasta acabé exponiendo un póster y siendo ponente en uno de los paneles. Sí, ¡así de surreal como suena!

Resulta que, a raíz del Professional Fellowship de YLAI que hice en 2016 (iniciativa del Presidente Obama) fue creado un grupo de whatsapp que unía a gran parte de quienes fuimos identificados como “Líderes de las Américas”. Aunque a mí, por regla general, los grupos de Whatsapp me agobian,de cuando en cuando los reviso a ver qué tal y el 3 de noviembre vi un link que puso una de las chicas con la invitación a participar en una conferencia de la cual nunca había oído, pero que se veía bastante cool. Si resultabas elegido/a te cubrían la entrada de los tres días, que era la módica suma de 750€ (algo más de RD$42,500) pero no incluía ni pasajes aéreos ni hospedaje y el asunto era en Bruselas.

Por pura casualidad yo tenía previsto volver de República Dominicana a África en esos días, por lo que la escala en Europa era casi obligatoria. Así que, lanzando mi mejor patada voladora apliqué, total, ya tenía el NO y lo ‘peor’ que me podía pasar era que me eligieran, lo cual tampoco estaba nada mal.

El 8 de noviembre recibí un correo que cerraba con la siguiente oración: ¡Estamos ansiosos por verte en Bruselas! Te juro que tuve que leerlo más de 10 veces para darme cuenta de que implicaba la aceptación de mi solicitud, ¡así de lejos veía la posibilidad! Hice algunas llamadas para coordinar las fechas del pasaje, pero quedaba un tema crítico por resolver: el hospedaje, así que le escribí a una amiga que vive en Bruselas a ver si me dejaba usurpar su sofá por un par de días y su respuesta inicial fue que en esas fechas ella no estaría en la ciudad, pero que, a mi, me dejaba las llaves de su casa.

Catatónica ‘me rajé a dar gritos’. Sí, tal y como leíste me puse a llorar a cántaros como si cada lágrima me ayudara a aceptar el shock. Así fue como de un momento a otro mi plan de fin de mes había cambiado radicalmente y todo tenía MUY buena pinta.

Dentro de los emails de coordinación nos invitaron a proponer un póster que, de ser elegido, sería expuesto en ‘La Isla de la Juventud’, espacio otorgado al “United Nations Major Group for Children and Youth”, (UNMGCY) entidad que me acogía. Ahí vi la oportunidad de, por primera vez, presentar los resultados preliminares de mi doctorado. ¿El problema? Nunca había hecho un póster de divulgación científica y ni tenía en su totalidad la data que allí debía incluir. Tras algunas amanecidas y muchas correcciones mi propuesta de póster fue enviada, me pidieron una adaptación de formato y nunca supe más del tema.

Llegó “LA fecha” de irme a Bruselas y al día siguiente de mi llegada arrancó el ‘mambo’ con una reunión de coordinación. Honestamente nunca me relacioné mucho con programas y temas de las Naciones Unidas, de hecho, fuera de ser de la primera generación de jóvenes en participar en los Modelos de la ONU en la República Dominicana (hacia 2001-2003), mi interacción había sido más bien nula. En esa primera reunión me di cuenta de que esta gente hablaba en siglas y que tocaba con gran naturalidad temas y conceptos de los que yo apenas había leído, así que tendría mucho que estudiar en las próximas horas y así lo hice.

G-STIC 2018

Desde que llegué el 28 de noviembre busqué la famosa ‘Youth Island’ y para mi sorpresa ¡allí estaba mi póster! Ya con eso la conferencia había sido para mí un éxito, casi que podía retirarme pues incluso me servía para fines académicos como acción de difusión de los resultados de mi investigación, así que no cabía en mí de la alegría.

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Inició el primer día con la ponencia de Shirin Ebadi ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2003, ¿qué tan loco es eso? Era la primera vez que me encontraba en el mismo espacio y casi de frente con alguien que había sido reconocida con tal galardón y quien para colmo estaba expresando ideas de las que estoy escribiendo. Las intervenciones fueron sumamente enriquecedoras, se notaba que quienes tenían el micrófono no sólo sabían lo que decían sino que se preocupaban por generar un cambio orientado al logro de las ‘Metas de Desarrollo Sostenible’, eje temático del encuentro. Yo estaba más que contenta, tenía nuevo material tanto para mi doctorado y como para mis planes futuros y el grupo que me había acogido era realmente divertido y diverso tanto en áreas de interés como en nacionalidades.

Esa noche me llegó un mensaje: se había abierto un espacio para participar en uno de los paneles sobre educación y el coordinador de nuestro grupo había pensado en mí. ¿Te atreves? me preguntó. ¡Claro que sí, para mí sería un honor!, respondí, entendiendo que no era nada seguro, que él sólo me propondría y como era de esperarse yo, de nuevo, lo veía como algo casi imposible, porque ¿cuáles son las probabilidades? Así pensé hasta que, al día siguiente, recibí otro correo diciendo que su propuesta había sido aprobada, a lo que entré en un micro ataque de pánico.

Catatónica de nuevo ¡yo no entendía nada! hacía menos de un mes estaba en mi trocito de isla revisando un chat de whatsapp y ahora iba a ser ponente en uno de los paneles de una conferencia con invitados de la talla de los que allí estaban… De repente me sentí como ‘un gusarapo entre tiburones’, y la parte a destacar no es que ellos sean grandes y yo pequeña, es que por un breve lapso de tiempo ¡estábamos al mismo nivel!

Esa noche amanecí organizando mis ideas y me ayudaron a corregirla tanto en contenido, síntesis y traducción un grupo de gente que me quiere tanto como para regalarme su retroalimentación constructiva. ¡Qué suertuda soy de las amistades que me ha regalado la vida! (INFINITAS GRACIAS, ustedes saben quienes son).

El panel fue pequeño, acogedor y algo más informal de lo habitual… lo cual lo hizo perfecto para una expositora primeriza como yo. En las intervenciones siguientes se hizo referencia a algunas cosas que yo había dicho, lo cual me hizo entender que tan mal no estuve y luego llegaron felicitaciones, incluida esta que fue subida en un chat, por uno de los asistentes:

 

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¿Qué me llevo de G-STIC y de UNMGCY?

Que da igual la edad o nacionalidad, nunca es tarde para ser joven de espíritu, para despertar ese deseo casi incontrolable de mejorar nuestro entorno, para llenarnos de energía y compartirla con quienes nos rodean, para ofrecer soluciones, retroalimentaciones, sonrisas, abrazos, gestos de bondad, para contribuir con causas mayores a nosotros mismos, para ir en busca de la realización de nuestros sueños y para dejarnos embriagar por la utopía de cambiar el mundo. Pero por sobre todas las cosas, que nunca es tarde para dejarnos llevar por nuestro instinto y salir al encuentro de aquello que nos apasiona.

Ahora, luego de haberles conocido por dentro, me arrepiento de no haber participado antes de actividades hechas por el UNMGCY y te quiero invitar a que le presentes sus distintas iniciativas a tus hijos, sobrinos, ahijados, estudiantes o vecinos. Ellos no sólo son motor de cambio colectivo, sino que ayudan a formar a sujetos con altos niveles de criticidad y extremadamente preparados para, literalmente, entender que tienen el mundo al alcance de sus manos. Me pregunto ¿dónde estaría yo hoy, si hace un par de años me hubiera involucrado?…

Eso fue lo que me llevé de tres surreales días en Bruselas, rodeada de gente con un nivel socio-político tan alto, que literalmente no puedo cuantificar y, al mismo tiempo, de una fantástica camada de ‘jóvenes con propósito’ en la que, por obra y gracia del espíritu santo fui incluida.

Moraleja, como decía mi estimado Orlando Amparo: “tírale a la luna y tumbarás un coco” pues como reza nuestro refranero: “Yerba que ‘tá pa’ un burro no hay otro que se la quite”.

Se despide de ti una YO que no se atreve ni a jugar la lotería en los próximos meses, porque te juro que ya en noviembre me gasté toda la cuota de suerte que me quedaba.

 

P.D.

Como si todo lo anterior fuera poco, acabaron invitándome a hablar en representación del grupo de jóvenes y bueno, mi carota acabó saliendo no una, sino dos veces en uno de los videos oficiales de la conferencia. Cuéntame, porfa… ¿qué te parece esta locura de experiencia?

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4 comentarios en “Un gusarapo entre tiburones”

  1. Ya me habías contado parte de este asunto… Pero ni idea de lo ápero que era todo… Wow…

    Me encanta saberte tan única y tan repleta de talento. Tremenda experiencia, sin duda alguna. Me encantó y me fui emocionando con cada evento catatónico jajaja

  2. Hola!
    Leo todo lo que me llega a la mano de tus experiencias. Me identifico mucho contigo, vivi un tiempo en Guyana y viajar por los rincones del mundo es mi pasion.
    Te felicito por todo lo que has logrado. Muchas veces le enseño a mis hijos adolescente tus logros, para que vean que los diminicanos tenemos mucho que ofrecer al mundo.
    Sigue desarrollandote, espero que esta sea la primera de muchas exposiciones en la ONU y en otras organizaciones. Eres una luciernaga dominicana que enseña su luz al mundo.
    Dios te bendiga

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