Archive for the ‘Cuentos’ Category

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De como duele el dolor propio

septiembre 29, 2011

El se quejaba de su soledad,
de que tenía todos los recursos para disfrutar de una vida sin agobios pero no tenía con quien compartirla.

Ella se quejaba de sus deudas,
de que tenía todos los amigos y planes pero no tenía dinero ni energía para llevarlos a cabo.

Ambos envidiaban los problemas ajenos y pensaban que en los zapatos del otro estarían mejor y es que por empáticos que querramos ser, es nuestra naturaleza ser inconformes y egocéntricos.

La verdad es que al final el único dolor que nos duele es el propio, independientemente de su magnitud.

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La que le desnudó

julio 13, 2011

Ella le miraba desde la rendija,
tenía la ropa ensangrentada,
se veía débil,
indenfensa,
lo esperaba sentada en una silla de madera,
su camiseta blanca estaba rota,
su pecho desgarrado.

Se apresuró en entrar a la habitación,
caminó hasta el inicio de su sombra,
notó que su rostro estaba semi-cubierto,
sonriente,
buscó acercarse sólo para descubrir que
tras la máscara estaba la ella
real y cruda
que sólo él conocía.

Se desplomó a su lado,
mientras lo hacía
sintió como una lágrima brotaba de sus ojos.
Aquella mujer una noche le desnudó el alma
y le regaló su corazón.

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Amantes condenados

mayo 29, 2011

Amantes condenados a instantes de pasión
efímera, fugaz, frágil.
Pese a intentar entregarlo todo en cada encuentro,
se sabían con fecha de caducidad
y sin poder ver hacia el infinito,
por más que querían
no se daban más que fracciones de tiempo.

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La pasión entre Eros y Psique

abril 22, 2011

Tenía horas observando en la distancia y había hecho mucho para mantener la compostura, pero tras un leve movimiento se descubrió ante él la imagen de aquel semidesnudo e indefenso cuerpo. Ansioso y desconcertado no aguantó la tentación y se acercó a ella.

Sus ojos se pasearon libremente mientras sus piernas lo llevaban a su lado, una vez allí cayó de rodillas y sus manos, recorridas por una intensa fuerza pidieron a gritos libertad. Intentó hacer lo contrario, callar las voces que dentro de sí sonaban cada vez más fuertes, pero al ver que la lucha sería en vano les permitió recorrer aquella maravilla, dibujando suavemente cada contorno y encendiendo la -aparentemente muerta- piel.

Sus caricias despertaron en ella una sonrisa. Luego, lentamente, fue abriendo los ojos. Ante ellos se dibujó un rostro, que la observaba cual manjar de dioses. La impresionó esa mirada y su extraña mezcla de ternura, gula y fantasía, pero estando aún dormida no fue capaz de reconocer a quien pertenecía.

Se debatía entre el despertar y el sueño como quien no sabe si mantener la vida o dejarse abrazar por la muerte, y mientras más intentaba abrir los ojos más sentía que algo se apoderaba de sí. Nunca se dio cuenta de que su cuerpo practicamente flotaba, acercandose cada vez más al ajeno, no entendió la energía que hacía las de imán y le atraía, ni pudo más que sentir el extraño y confortable calor que esa piel emitía. Sin apenas notarlo sus brazos se elevaron, sus dedos se enroscaron en su cabello, y a milímetros de su boca abrió los ojos y pudo ver sus alas, percatandose inmediatamente de que aquel que la había salvado de los brazos de Morfeo, no sólo era un ángel, era SU ángel.

Los antiguos amantes se había reencontrado, y mientras sus mentes jugaban a adivinarse, los cuerpos luchaban por convertirse en uno. Al parecer ambos -sin querer- cedieron pues al final se reconocieron en la unidad de las almas. Pero aquel capítulo no fue pasajero, el vínculo que los unía era tan fuerte que se hizo eterno y desde entonces la escena se repite, una y otra vez, cuando dos amantes cualesquiera se encuentran y reviven -personificando sin saberlo- la pasión entre Eros y Psique.

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¿Qué quiero? – Versión Romántica

marzo 25, 2011

Quiero acostarme,
que te sientes a mi lado,
que hagas un delineado de mi silueta
mientras tus dedos recrean mi figura.

Que mi cuerpo sea el lienzo,
que en tus manos esté la pintura,
que des rienda suelta a tu creatividad.
Y que tus caricias me desnuden el alma
para que le haga compañía a la tuya.

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Cotidianidades aereas: La abducción (#RetoenelAire)

marzo 2, 2011

Caminaba tranquilo por el parque cuando sintió una fuerza que lo atraía, se arrimó a un árbol seco y se entregó a la luz. Jamás había experimentado tal sensación, era como si volase, como si algo o alguien lo llamara desde arriba, como si su cuerpo experimentara por vez primera la antigravedad.
Los transeúntes lo observaban sorprendidos, mientras él -extasiado- disfrutaba del inusual momento.
Nunca más sería el mismo, nunca más vería las cotidianidades igual. Algo en el había cambiado para siempre, pero lamentablemente lo vivido no lo entendería nadie que habitara fuera de su cabeza.

¿Cómo lo hice?
¡Sin Photoshop! Para lo único que usé el programa fue para exportar de RAW a JPG y balancear los niveles. La foto fue hecha utilizando los recursos de la naturaleza entre ellos: un cuerpo disciplinado, un árbol, el atardecer casi primaveral y el paisaje del lago. Tras varias maldiciones y palabros por cuidar la dirección de arte y la postura del cuerpo logramos esto. ¿El making of? lo tienen acá debajo 🙂

¿Por qué lo hice?
Por formar parte del “Reto en el Aire” que consistía en que cada uno hiciera una foto donde la INGRAVIDEZ fuese el tema principal y lo publicara en su propio blog y/o flickr el día 2 de marzo (hoy). Tras la agradable experiencia en el RetoAutoretrato decidí participar en este nuevo desafío y para ello solicité la ayuda de Maximiliano Rivas, un amigo acróbata y payaso que por el dominio que tiene de su cuerpo resultaba ideal para la temática (y que queda altamente recomendado por su disposición y aguante).
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Desconocidos que se miran

febrero 26, 2011

Sin saber el por qué detuvieron su andar, era como si alguna fuerza sobrenatural les impidiera seguir caminando. Buscaron vagamente enterderlo pero no hicieron más que elevar las miradas, que coincidieron -a distancia- y conectaron. Se quedaron congelados por unos segundos que parecieron años hasta que la marea humana les obligó a continuar su camino. Y no volvieron a verse.

Aquellos dos desconocidos se habían acariciado el alma con los ojos y habían marcado en ella su territorio. Se convirtieron en protagonistas de los sueños mutuos, sus fantasías ya tenían rostro y no dejaban de buscarse entre las multitudes, con la esperanza de poder tan solo observarse una vez más.

Los esfuerzos parecían vanos, pasaba el tiempo y no daban señales de haber sido reales, ambos habían llegado a la conclusión de que aquello había sido producto de la imaginación o de algún tipo de alucinación matutina.

Hasta que un día el destino les obsequió la fortuna de coincidir en espacio y tiempo. Nuevamente se miraron, pero esta vez -y al unísono- rompieron el hielo que arropaba sus cuerpos, se acercaron lentamente, esquivando obstaculos, personas y tropezando con todo lo que intentó interponerse.

Una vez de frente, sin decir una sola palabra se tomaron de las manos y caminaron juntos. Se olvidaron el mundo y aterrizaron fantasías, se dijeron palabras sin sentido, promesas impulsivas y verdades a medias. Lo que los unía era tal que tras una temporada de estar ensimismados decidieron que era mejor alejarse para siempre, ambos tristes pero concientes de sus respectivas realidades aceptaron la propuesta, pero ninguno de los dos se marchó jamás.

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