Posts Tagged ‘amistad’

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Camas irrumpidas

enero 17, 2013

Imagina que estás placidamente dormida/a en tu cama, es la mañana de un sábado y la deliciosa temperatura del invierno en el Caribe te invita a quedarte entre las sábanas.

De repente sientes un estruendo, y escuchas unas risas. Abres los ojos con una mezcla entre susto y desconcierto y ves la cara de una de tus más antiguas amistades toda sonriente.

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Siempre nos dijeron que hay que dormir “decente” porque no se sabe si habrá una emergencia que te haga salir de la cama corriendo, lo que no me dijeron es que puede de repente aparecer una amiga de la infancia y de un salto invadir tu cama, sin más ni menos, sin tiempo de ponerte ropa, de cepillarte los dientes y quitarte lagañas en caso de haberlas.

Confieso que fue una grata sorpresa, un poco radical, pero grata. Sin dudas ver a una amiga de toda la vida, volver a sentirnos cuales niñas despertandonos y luego desayunando con interesantes conversaciones de sobremesa son esas pequeñas cosas que te hacen pensar y sentir que al menos parte de la gente que está en tu vida, está bien posicionada.

Tienes ahí la receta para alegrarle el sábado a alguien, eso si, ten cuidado con cardíacos que el susto no es pequeño 🙂

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Cibercitas emocionantes

julio 14, 2011

En mi última etapa madrileña hubo un grupo de personas clave: mis twitteros piratas, aquellos que conocí en el Twittmad y que se terminaron siendo de mis más queridos amigos. Ya antes hablé de ellos en los post “Por culpa de las redes sociales” y “La más linda despedida“.

Cualquiera pensaría que por la distancia este grupo de frikis que tanto quiero desaparecería de mi vida (al menos hasta que la liaran y vinieran a visitarme). Hoy han demostrado que ni distancia ni 8/4 cuando en una de las reuniones en el Irish Rover (la primera “formal” tras mi retorno a casa) llevaron una portatil y montaron una videoconferencia para que “estuvieramos los de siempre”.

Como me hubieran pillado hormonal fijo que me hubieran visto bañada en lágrimas y es que es un lujazo tener amigos así, que siempre sepan buscar las mil y una formas de agradarte y que pasan olímpicamente de los obstaculos que se interponen al poder disfrutar un buen ratito en grupo.

Acá una foto del momento, con pésima calidad pero inmenso valor emocional (si se fijan estoy en el cuadrito de abajo) y una de los presentes en esta primera cibercita grupal.

Confieso sinceramente que no puedo quejarme, porque tanto aquí como allá tengo gente maravillosa que me hace preguntarme: con amigos así ¿quién necesita más?

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¿Para qué tener más?

julio 10, 2011

En la era de la conexión 24/7 y de la invasión de los smartphones era de esperarse que alguien como yo -amante de Apple, curiosa tecnológica e inmersa en el universo de internet tanto a nivel personal como profesional- se uniera a esta tendencia pero ¿saben qué? no tenía ni ganas de tener un teléfono móvil, mucho menos de tener uno que me atara para siempre a todo y a todos.

La razón es simple y -para mi al menos- muy lógica: ¿para qué quiero estar comunicada y conectada durante todas las horas del día? ¿para facilitarle al mundo el que pueda arruinar lo que estoy haciendo en ese momento? Si sali con mis antiguos compañeros de clases es para compartir con ellos, para disfrutar de su presencia, de sus historias y recordar ese pasado que nos unió. No es para estar pendiente de que alguien que no está físicamente dijo algo nuevo, o de que todos puedan saber todo lo que me sucede.

Tras una época casi sobre expuesta aprendí a valorar lo personal, lo privado, lo real. Y si bien sigo tan entusiasta como antes con la tecnología, no quiero que interfiera en el fuerte proceso de re-adaptación que estoy llevando desde que retorné a mi media isla (que no es tan fácil casi tres años después).

Claro, el factor ecónomico influye en sobremanera, además de la alta delincuencia, mis despistes que hacen que pierda casi todo, y mi especial e involuntario maltrato a los aparatos móviles (que siempre logran resbalarse de mis manos).

En fin, ya he vuelto a estar comunicada pues tanto la familia, como los amigos y el trabajo demandaban un poco más que hablar por mail o chat. Pero lo estoy de la forma más sencilla posible: con un el aparato más simple y el plan más económico de la telefónica a la que pertenecen mis familiares. Sinceramente por el momento creo no necesitar más, cuando la vida lo pida entramos en proceso de negociación. Mientras con que los previamente mencionados puedan tener una localización básica estoy más que satisfecha. Y es que en este momento de mi vida… ¿para qué tener más?

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Tras una linda despedida vino una bienvenida sorpresa

julio 2, 2011

Había mencionado mi despedida de Madrid, pero por falta de fotos no les había contado que me hicieron una bienvenida sorpresa a Santo Domingo el lunes 20 (llegué el 19 en la tarde/noche). Para mi esa fue la semana de “sorprendamos a Maricha”, lo cual está MUY bien y fue MUY divertido. Mis amigos más cercanos (on y offline) de mi etapa Madrileña aprovecharon su actual residencia en el país, se reunieron y me recibieron con muuucha comida (adaptación vegetariana de una receta típica que me encanta), una tarta inmensa, vinito y súuuuuper buen rollo.

La verdad es que hay gente que andará sola por la vida, pero esta personita que escribe no puede quejarse de sus amigos (tanto locales como extranjeros), de los detalles que tienen y de la forma en que saben expresarme su cariño.

Sólo me queda una cosa por reiterarles: ¡Gracias a todos, ustedes son lo más :*!

Dejo tres de las fotinas, cortesía de Alexei Tellerías, para que no se quejen.

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Cambio de vida

junio 25, 2011

Cuando uno cambia de entorno no sólo deja un lugar, deja sensaciones, elementos culturales y gastronómicos, costumbres, hábitos y una infinidad de cotidianidades que hacen difícil el acostumbrarse a lo nuevo. Pero lo peor es que uno deja gente: colegas de trabajo, amigos, familiares, y a veces a esa “persona especial”.

La ausencia de esa gente es la que hace todo más difícil, pues aunque (como en mi caso) vuelvas a donde aquellos que estuvieron a tu lado toda tu vida, en el fondo se siente como si dejaras tu verdadera vida detrás.

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Por culpa de las redes sociales

junio 12, 2011

De lo más lindo que tienen algunas redes sociales (y en este caso me refiero específicamente a Twitter) es que aunque muchos alegan que causan distancias entre las personas, hay casos en los que no hace más que crear vínculos.

Desde septiembre del año pasado intento ir a un evento mensual llamado Twittmad, una reunión cuyo objetivo es desvirtualzar y conocer personalmente a quienes usan esta aplicación en la ciudad de Madrid. Llegué allí por que el trabajo me estaba demandando empaparme de “esos mundillos 2.0” y aunque esa primera vez no fue gloriosa unos meses después volví. Aquella reunión que inició a las 9.30pm terminó a las 8 de la mañana siguiente. Posteriormente fuimos juntos de picnic, a un concierto, a un karaoke y desde ahí se fue perfilando algo así como ‘un grupo’. El buen rollo que ibamos teniendo y las cada vez más continuas quedadas fuera del marco de las “oficiales” hicieron que fuera bautizado como “Twittmad Pirata”.

Evolucionó al punto tal de irnos de parranda a un lugar -que les presentaré algún día- llamado Ambite a unas fiestas que no pueden definirse sin utilizar las palabras “locas”, “divertidas” y “frikis” cuyo modelo es de quedar un sábado en la mañana, hacer la compra, llegar al lugar y arrancar con la bebida y música, hablar hasta por los codos, reir, jugar, comer al punto de que se nos revienten las tripas mientras respiramos aire de verdad y evidentemente ¡pasamos un buen rato!

Las redes sociales -como todo- son lo que uno hace con ellas y acabando de llegar de dos días maravillosos, tras tres fiestas de las previamente mencionadas e infinidad de reuniones, encuentros y cumpleaños puedo decir que esta gente, MIS ‘Piratas’, son de lo mejor que me llevo de Madrid. Acá comparto algunas fotinas de mi recorrido por el grupo para que entiendan a qué me refiero.

Si tienen la oportunidad evalúen ¿qué hacen ustedes con sus redes sociales? o mejor aún ¿qué hacen ellas por ustedes? A mi me permitió conocer a gente maravillosa, hacia la que he desarrollado un cariño más que especial y a la que, confieso sin lugar a dudas, extrañaré en sobremanera.

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Ellos & yo #2: no me lo entregues, sólo deja de cerrarlo.

abril 30, 2011

Me ha pasado varias veces que dada mi intensidad y la -tal vez excesiva- atención que le presto a quienes están a mi lado, se malinterpretan mis intenciones. Yo por ir de buenorra confiando en la gente y queriendo ayudarles a ser un poquitín más felices, a veces acabo siendo percibida como una enamoradiza, loca o todas las anteriores.

Y lo entiendo, si no estás acostumbrado a que una persona sea cariñosa, detallista y que realmente se interese por ti, pensarás que está mal de la cabeza y te alejarás ya sea de manera física o emocional. Ahora sinceramente, todos en algún momento de nuestra existencia llegamos a querer a alguien, pero a veces hay que darse la oportunidad de ser querido y dejar de cerrar las puertas de nuestro ser.

Aprendamos mis apeciados a que no todo el que viene con una sonrisa pide que le entreguemos el corazón como si de la peli que habla sobre su lado oscuro se tratara (con sangrerío y todo), a veces lo único que quieren es poder sentarse al lado de otra persona y saber que allí también late un corazón (uy, ¡como me pongo de cursi!). Esta segunda edición de “Ellos & Yo” va de ese problema, (no, no va de mi cursilería) y con esto los invito a que por favor en vez de ponerse el sombrero, acaben de quitarselo de una vez por todas y se dejen querer, que pocas cosas hay tan ricas en la vida como el saberse querido.

¿Detalles? él sonríe aunque sabe que su corazón está fisurado, ella sin embargo está como quien recibe un regalo que no le gusta, pues -triste- se da cuenta que nuevamente han malinterpretado sus buenas intenciones.

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