Posts Tagged ‘amor’

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Yo soy isleña

febrero 9, 2014

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Nací y crecí en la capital de la República Dominicana, más de la mitad de mi vida he tenido que recorrer las calles que bordean la hermosa costa caribeña de la ciudad de Santo Domingo. He celebrado varios de mis cumpleaños, despedidas y bienvenidas en estas playas.

Cuando trabajaba en Gazcue y vivía próximo al Mirador Sur, prefería desviarme y conducir unos cuantos kilómetros de más simplemente para tener el lujo que de los atascos de la hora pico me atraparan con la mejor vista: la del atardecer en el malecón.

De mi vida por “los madriles” puedo afirmar que el mar fue el elemento greográfico que más falta me hizo. Hasta llegué a llorar su ausencia entre aquellos arranques de nostalgia de los que una que otra vez fui víctima.

En caso de tener que elegir un lugar en el que pasar el resto de mi vida, no tendría ni que pensar qué tipo de entorno quisiera que llenara mis ojos cada mañana, pues sin duda alguna tendría el salitre como protagonista.

¡Yo soy isleña! Sólo un pequeño número de emociones me son tan propias como el amor por el mar y la playa. Pocas cosas me hacen tan feliz como escuchar los rugidos y susurros de las olas, contemplar su juego con el sol en sus extraordinarias llegadas y partidas, disfrutar el reflejo de la luna en las noches estrelladas y sentir ese olor a sal, a sol, a vida, a azul, a infinito…

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Amor & Conocimiento: Mi tierra.

abril 9, 2013

Mucho había escuchando aquella reconocida frase del refranero popular “Sólo se puede amar lo que se conoce”. Y si, tiene sentido, pero no fue hasta hace poco que me di cuenta de que perfectamente se puede aplicar a la tierra que te vio nacer.

Desde que volví de Madrid y vi que mi nueva vida en la República Dominicana se tomaría como mínimo unos dos años me tracé una meta: conocería al menos un destino (playa, parque, monumento, montaña, río…) de todas y cada una de las provincias de mi país. Para quien no conoce las divisiones geo-políticas dominicanas puede sonar sencillo, pero tomando en cuenta que la última vez que supe eramos tan “agentaos” que ya teníamos unas 31 provincias ¡la cosa se complica!

Tuve la dicha de conocer, a pocas semana de mi retorno, a mi actual novio: un hombre increíble que -entre otras cosas- se ha dado la tarea de acompañarme en esta aventura. Y es así como Luis y Maricha han recorrido Constanza, Jarabacoa, Miches, Mao, Montecristi, Pedernales, Barahona… ¡Y lo que falta!

Sin dudas mi país es maravilloso y cuanto más lo conozco más dichosa me siento de haber nacido en un pegotico de tierra tan espectacular, en el que se conjugan los más diversos hábitats para ofrecer a quien lo desee una propuesta ecoturística envidiable.

Nunca se ha podido poner en duda en el aprecio que le tengo a mi patria, pero lo que siento cada vez que recorro uno de sus encantos es amor puro y duro, fascinación quasi infantil y si, lo confieso, un tanto de vergüenza por haber vivido tanto tiempo en este suelo sin darme el placer de recorrer sus rinconcitos.

Si la vida lo permite la aventura continúa y en cada brecha donde la relación tiempo-dinero lo permita, crecerá mi amor por la re-descubierta patria y sus maravillas.

Acá algunas fotos de nuestros viajes, para que entiendas un poco mejor de qué hablo y porfavor hazme caso: si tienes la oportunidad de conocer la República Dominicana como destino ecoturístico ¡APROVECHALA! Te puedo asegurar que no te arrepentirás.

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9 años

mayo 5, 2012

¡Nueve años no son nada! se atreverán a decir algunos en otro contexto, yo misma pudiera decirlo si no me refiriera a aquello que cambió mi vida totalmente.

9 años, son
108 meses, son
3,285 días, son
78,840 horas, son
4,730,400 minutos, son
283,824,000 segundos.

9 años y
aún aprendo,
aún sonrío,
aún me enternezco,
aún recuerdo,
aún lloro.

9 años.
Nada más y nada menos que el tiempo que tengo sin el hombre que más he amado a mi lado.

Por desgracia no tengo la ni la esperanza ni el consuelo emocional de la fe. La poca fe que me quedaba murió aquella madrugada del 5 de mayo de 2003 cuando le di a mi padre un último adios.

Pero si creo ciegamente que aquellos que viven en el pensamiento de quienes les amaron no mueren, simplemente dejan de estar físicamente. Y que mientras su legado toque vidas ellos seguirán existiendo, sólo que traducidos a aprendizajes, pensamientos, acciones y emociones.

Con apenas 18 años la vida me obligó a crecer y hoy, 9 años después, sigo luchando por ser la yo que lo hubiera hecho sentirse orgulloso de ser mi padre. Él me enseñó a sonreír, y aunque a veces la enjugue en lágrimas -pues las traviesas son difíciles de contener- hoy sonrío y brindo por la dicha de haberlo tenido en mi vida.

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¿Te doy un consejo?
Si tienes aún la oportunidad: ama, disfruta y desvívete por tus seres queridos, es la única forma de que una vez en el otro plano tengas espacio para que 9 años después sea su recuerdo el que siga vivo en ti y no tus arrepentimientos.

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“Hacer el amor”, decontrucción de mentiras

julio 30, 2011

Confieso que dándome un paseo por “Yuxta, posición” el blog de Fernando Peralta (aka Tres Vainas) me encontré con una reflexión que me puso a pensar (copiada abajo vilmente).

¿Por qué mentir cuando tenemos el privilegio de formar parte de una generación con muchos menos tabúes que las anteriores? ¿será que más que mentirle a la otra persona nos mentimos a nosotrxs mismxs? ¿Cuándo tendremos la valentía de llamar a las cosas por su nombre y dejarnos de mentirillas confusas?… Lean, juzguen y si les ape opinen.

Deconstruyendo la frase: “Hacer el amor”.

Es muy fuerte que muchas mujeres vivan con la convicción de que cada vez que su pareja tiene sexo con ella les hacen el amor. ¿Acaso no saben que están recreando de forma incorrecta algo que sólo les va a alimentar una falsa ilusión? Y es que al final de cuentas, cuando la piña se pone agria, lo que una mujer menos necesita es que la traten como colchón asqueado de petalos de rosas, creando en ellas ese mundo de fantasía, que nosotros los hombres, por más románticos que seamos, no vamos a poder mantener.

Así que evite de mala manera de llegar a las entre piernas una dama diciéndole con voz de actor de novela que quiere hacerle el amor, no active ese chip de falsedad, no la inhunde de sentimientos vacíos, de que eres el mejor amante y que los orgasmos van a caer como aguaceros en mayo.

No le digas que quieres hacerle el amor cuando lo que menos vas a hacer es amarla, cuando lo que ambos quieren es ser amantes que se odian, que se dicen cosas sucias y se bañan en su propio sudor. No le digas que la vas a ayudar creando un amor que no existe cuando quieres morder sus nalgas con la fuerza que muerde un león cuando decide salir a cazar, cuando quieres que su cuerpo sea un campo de batalla y que los genitales de ambos son enemigos que buscan ser ganadores de esta guerra de egos.

No le digas que quieres hacerle el amor buscando garantía de que por amor, aunque apestes en la cama, te sigan haciendo ese amor por amor, de insatisfecha, no busques que busquen en otro lado el cuerpo animal que le falta a tu acto limpio y amoroso. No te mientas a ti mismo ofreciendo algo que no vas a poder hacer sólo por rapar.

De igual manera señorita, no se acerque a mi diciendo que quiere que le haga el amor, no me asuste, no me espante, no me de ese cargo de conciencia, esa reponsabilidad de mantener embriagadas sus ilusiones, no me maltrate la líbido de esa manera. ¿Sabías que cada vez que le pides a un hombre que te haga el amor te sale una estría en las tetas?. Por favor, si vas a acercarte a mi, si quieres que hagamos algo en tu cama o en el baño de éste centro comercial, prefiero que uses palabras como: Métemelo en el baño, vamos a mi casa por una copa de vino, cógeme en el sofá, vamos a mi casa para sentirme más cómoda hablando, me dieron ganas o algo tan estúpido como “el agua de mi casa sabe mejor que las que venden en botellitas”.

No me pidas que te haga el amor, no me des señales de que serás un polvo inolvidable, pero por lento y con un “te amo” incómodo a los dos meses de conocernos. No me pidas que te haga el amor para que al final del día me vaya para mi casa pensando que querías que pusiera el “concierto de aranjuez para relajarnos juntos.”*

No pidas que te haga el amor cuando lo que debemos hacer es dejar que nos guíe la parte animal de nuestros instintos.

Dylan José

*Guácala, Arjona.

Fuente: Deconstruyendo la frase: “Hacer el amor”.

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Amo los frugetales

julio 24, 2011

Lxs de ojos sensibles ante la creatividad lingüistica quedan advertidos de que en este post hago uso de un “palabro”.

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Conversando con mi mami mientras la ayudaba a preparar la cena expresé mi absoluta debilidad y sincero amor por el aguacate. Si, han leido bien: el aguacate.

Confieso que siempre me ha gustado, pero desde que viví lejos de casa y me vi en la necesidad de pagar en €uros por comer especímenes pequeños, insípidos y fribrosos entendí ‘su verdadero valor en mi vida’ (¡a que soy dramática!).

Hoy, mientras preparaba un guacamole me di cuenta de que era uno de mis crudos favoritos junto con el tomate, para luego caer en cuenta de que ambos están en la ambigua línea entre vegetales y frutas…. frutas y vegetales… frugetales…

En fin, que esos bisexuales que creo Natura están buenísimos y son de mis mayores debilidades gastronómicas, pues con lo que sea que los acompañes dan un toque increíble.

Publicamente me declaro fan de los frugetales -apuesto a que si creamos un grupo en facebook se llena de likes, hahahaha-a.

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Sexo, amor & pornografía

julio 17, 2011

Y bueno, dentro de las cosas chulas que ponen en Cinismo Ilustrado encontré esta que me dio mucha risa: “Lo que necesitas es amor, lo que quieres es sexo, lo que tienes es pornografía” La triste realidad de muchos, desde un enfonque divertido.

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La que le desnudó

julio 13, 2011

Ella le miraba desde la rendija,
tenía la ropa ensangrentada,
se veía débil,
indenfensa,
lo esperaba sentada en una silla de madera,
su camiseta blanca estaba rota,
su pecho desgarrado.

Se apresuró en entrar a la habitación,
caminó hasta el inicio de su sombra,
notó que su rostro estaba semi-cubierto,
sonriente,
buscó acercarse sólo para descubrir que
tras la máscara estaba la ella
real y cruda
que sólo él conocía.

Se desplomó a su lado,
mientras lo hacía
sintió como una lágrima brotaba de sus ojos.
Aquella mujer una noche le desnudó el alma
y le regaló su corazón.

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