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La noche termina en la mañana // Crónica de una despedida madrileña.

noviembre 26, 2010

La noche termina en la mañana.

La noche termina en la mañana. Desde pequeñitos nos enseñaron eso y confieso que ayer nos lo tomamos un poco en serio.

Como ya han leído (justo debajo) ayer era mi última noche de jueves madrileño de este año, y quién sabe si de esta “temporada” de vida. Y previendo que en estos días estaré repleta de cosas y preparativos del viaje, opté por hacer una convocatoria para una cena a modo de despedida.

9.30pm en Las Mañanitas de la calle Fuencarral.
Cuando llegué ya había gente sentada en la mesa, fue súper divertido porque ellos mismos no se conocían y estaban en plan ¿andaa con Maricha? Para luego proceder a autopresentarse (¡que conste que llegué a las 9.35!).

La cena fue genial: divertidas conversaciones, mezclas culturales, margarita, cerveza, tequila, nachos, jalapeños… todo con un grupo de gente que extrañamente encajó a la perfección. Nos regalaron una ronda de tequila “como se bebe en México”, sin sal, sin limón y en copa de licor (una de las cuales quedó con “heridas de guerra”).

Personalmente la cena cumplió TODAS mis expectativas, ¡vamos, que hubiera dado la noche por hecha y hubiera vuelto con una inmensa sonrisa de satisfacción!… ¡Pero entonces el título de este post no tendría sentido!

Al salir de allí vino la gran pregunta: ¿y ahora qué?
Uno de los presentes había quedado con un grupo de amigos y “los valientes” optamos por unirnos a ellos.

Fuimos a un bar, luego nos piramos, caminamos y de repente acabamos en un garito llamado “Monalisa” en el cual la música fue un GRAN enigma, sí, eso ¡un enigma! Desde “Mueve tu culo” a “Ella e loca con su tiguere”, desde Alaska y Hombres G a La Bamba pasando por Stromae y The Rembrandts. Y yo bailé… ¡como si no hubiera mañana! Esta en plan “a menear el esqueleto que pa’ algo lo hicieron! y me lo tomé tan en serio que hoy tengo agujetas.

Cuando nos encendieron las luces volvió a presentarse la gran pregunta ¿y ahora qué?
A lo que un nuevo valiente hizo una propuesta: iríamos a un bar, estaba allí en la zona, pleno centro de Lavapiés uno medio clandestino al que hay que llamar para entrar, especificar el número de personas y esperar a que les abran. De este nuevo lugar puedo confesar que me encantó el lugar, la música y el ambiente que crearon con la decoración de las salas. Era una casa y cada habitación era un espacio distinto, con gente y actitudes diferenciadas.

La atmósfera se tornó densa por la cantidad de humo, un amigo (que no se estaba sintiendo nada bien) y yo salimos a conversar y ese fue mi momento de oxigenación cerebral, ¡sin lugar a dudas cuando el cuerpo lo pide hay que salir a tomar aire! Y si de paso tienes con quien echar “un buen conversao” ¡po má mejor!

Lo que más risa me dio del lugar es que por el cansancio terminé subiendo los pies sobre la mesa y uno de los que trabajaban allí me pidió que por favor los bajase. Si, le molestaba que los tuviese allí, pero no le molestaba en lo más mínimo que los de al lado estuvieran dándose una ralla de coca, ¡claro! desconsiderada yo que me pongo a subir los pies en donde otros (dentro de poco) estarían snifiando.

Allí nos quedamos hasta las 7am, cuando el cuerpo no aguantó más nos piramos, nos tomamos algo antes de llegar a casita (yo un poleo menta, aunque un último valiente continuó en cañas) y la noche terminó, tal y como nos enseñaron cuando peques: cuando la oscuridad le dio paso al día. Mi velada había terminado y sólo entonces me entregué a los brazos de Morfeo.

Gracias mil a todos los involucrados por hacer que mi último jueves en la noche madrileño fuera digno del recuerdo, dejara secuelas en mi estómago, agujetas en mi cuerpo y una inmensísima sonrisa en mi rostro.

Muchos se echaron de menos, pero para mí fue una noche perfecta : D. Y… Para que puedan cotillear un poco les dejo unas cuantas fotinas más.

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El Fulanismo en su máxima expresión

octubre 17, 2010

“No estamos salvando vidas, sólo hacemos rock and roll” así dijeron (y cantaron) Leo Susana y sus Fulanas esta noche en la sala BarCo.

Señores, antes (en mi post “Encuentro con el pasado“) había confesado que en honor a la historia musical de toda mi generación había que ir a ese concierto, incluso sin ganas de calle me tiré por esa simple y sencilla razón, vamos que honor a quien honor merece…

Pero, si escucharle era de por si algo “interesante”, caerle atrás cantando mientras rockceaba “Burbujas de amor” de Juan Luis Guerra fue una bonita sorpresa, pero lo que creo una “impresionante impresión” en nuestros rostros (tres dominicanos que más de una vez gritamos al ritmo de JLS) fue el escuchar las primeras notas de “Poker Face” si, esa canción de Lady Gaga donde lo de gaga no nos queda en duda.

Hasta ese punto era algo que puedo describir como priceless, pero no era suficiente… Ahora hagan un inmensísimo acto creativo e imagínenselo dando golpes de barriga al ritmo de “Give me baby one more time” de Britney Spears. No, no estoy bromeando, he really did that!

Sin lugar a dudas he visto expresado “el fulanismo en su máxima expresión” (como dijo el baterista al terminar la presentación) ¿y saben qué? Me guta.

Vielvo y digo: los que no saben nada de él, pueden ir a su web: http://www.leosusana.com o a su MySpace y cotillear un poco y si tienen la oportunidad de verles en vivo: trust me, its worth it!

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Finde Feriado

junio 7, 2010

Tres días laborares, cuatro de libertad.
Creo que es la fórmula de la semana perfecta. Equilibrio idóneo entre el trabajar, fiestar y descansar lo justo.
Este feriado fue espectacular, creo que ninguna otra palabra se aproxima lo suficiente como para describirla.

El miércoles salí con una amiga a mostrarle un poco de la vidilla nocturna del centro madrileño a su primo que venía de fuera. El encuentro -cuya longitud pudo haber sido escasa- terminó a las seis de la mañana, dígase que fue una fiesta casi como Dios manda.

Jueves, viernes y sábado eran de cumpleaños.
Primero el de una española que se celebró con un picnic en el Retiro, luego de una italiana celebrado en un bar muy chulo llamado “El Naranja” y el último el de una brasileña que fue en una reunión casera. Ahí se abarcaron las tres modalidades de fiesta que me gustan y claro, los distintos círculos que rodeaban a cada una de las cumpleañeras hicieron de cada uno un momento genial y ultra divertido.

Como sigo en onda operación bikini antes o después siempre pasó el ejercicio y para coronar la semana vino el domingo, día en que me fui a lo que llaman “la playa de Madrid”.

Lo primero es que a quien le bautizó así hay que revisarle el concepto playa, pues –pudiendo ser yo la que esté errada- dista del todo del mío.
El pantano en el que nos encontrábamos (de San Juan si mal no recuerdo) tenía una vista hermosa, y la zona lateral preparada para el reto al que acudíamos: hacer escalada.

La acojonantemente cool experiencia de escalar -mi primera vez- tuvo tres momentos clave: primero muriéndome del miedo, luego pillándole un poco el truco y luego con alguito de confianza, sentimiento que desapareció al momento de bajar y percatarme de la altura a la que estaba.

La escalada es una actividad 100% recomendada pues salí sintiéndome una súper heroína capaz de vencer sus propias barreras y paranoias, y de estar en paz y armonía con el entorno natural.

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