Posts Tagged ‘comida’

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Amo los frugetales

julio 24, 2011

Lxs de ojos sensibles ante la creatividad lingüistica quedan advertidos de que en este post hago uso de un “palabro”.

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Conversando con mi mami mientras la ayudaba a preparar la cena expresé mi absoluta debilidad y sincero amor por el aguacate. Si, han leido bien: el aguacate.

Confieso que siempre me ha gustado, pero desde que viví lejos de casa y me vi en la necesidad de pagar en €uros por comer especímenes pequeños, insípidos y fribrosos entendí ‘su verdadero valor en mi vida’ (¡a que soy dramática!).

Hoy, mientras preparaba un guacamole me di cuenta de que era uno de mis crudos favoritos junto con el tomate, para luego caer en cuenta de que ambos están en la ambigua línea entre vegetales y frutas…. frutas y vegetales… frugetales…

En fin, que esos bisexuales que creo Natura están buenísimos y son de mis mayores debilidades gastronómicas, pues con lo que sea que los acompañes dan un toque increíble.

Publicamente me declaro fan de los frugetales -apuesto a que si creamos un grupo en facebook se llena de likes, hahahaha-a.

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Pasteles en hoja en Madrid (Navidad a lo dominicano)

diciembre 15, 2010

A petición popular, en respuesta a las preguntas que me han hecho -conocidos y no conocidos- al leer mi post “La odisea de los pasteles en hoja” les facilito uno de los datos más buscados: el teléfono de contacto de Andrés, el señor que les dará la posibilidad de conseguir unos ricos pasteles en hoja para que puedan disfrutar de este tradicional plato navideño dominicano aún estando en Madrid.

El número es el 654 724 291 y si tienen algún vegetariano cerca sepan que el -si se lo especifican- los puede hacer de verduras ¡están riquísimos! Y si ya están entregados a la maldad también prepara las Katibía (o como se escriba).

Enjoy! 🙂

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Llegué / Crónica de un retorno a casa

diciembre 4, 2010

Llegué al aereopuerto con las tres horas de antelación, ¡ya me han dejado dos aviones antes y esta vez no podía darme el lujo de quedarme!

Una vez allí me di cuenta de que el vuelo tenía una hora de retraso en la estipulada para el abordaje, ¡menuda mierda! (pensé) pues eso significaba una hora más tarde para llegar a mi casita, y una más en el aereopuerto. No me quería dormir pues con el cansancio que tenía arriba fijo me dejaría el avión por estar en el 10avo. sueño y en la sala de espera.

Tras las mil vueltas en las tiendas y un aburrimiento extremo abordamos, todo era genial, ¡un avión repleto de gente y el asiento al lado del mio estaba vacío! Díganme qué mejor suerte que esa, ¡felicidad absoluta! el vuelo no acababa de salir y yo no entendía nada, pero el ver que mi asiento seguía vacío me tenía la sonrisa de oreja a oreja y no me podía creer mi buena suerte hasta que llegó una de las azafatas y me dijo que había un problema.

¡Siempre hay un bendito problema!
Una madre andaba con la sillita del bebé y no quedaban casi asientos vacíos en los laterales, la chica me preguntó que si podía cambiar de asiento y me dijo de forma muy polite que hasta que no estuviera resuelto ese problema el avión no podía despegar. Mi universo y la felicidad que lo rodeaba se vinieron abajo, en pocas palabras de mi “cortesía” dependía el poder llegar a casa. Sin muchas ganas pero sobre todo sin muchas opciones acepté el cambio, que implicó el entrar en lo que he preferido denominar “una guardería voladora” ¡Dios mío cuantos carajitos juntos! era como si “La Unión de Madres de Niños en Edad de Llorar Descontroladamente” se encontrara en mi vuelo y peor aún ¡en mi fila! Muy antipática al ver el panorama opté por dos cosas: 1. Saludar: por que tampoco puede una ir de antisocial por la vida y 2. Aislarme: ponerme los súper audifonos Roxy (esos que tuve que arreglar por mi cuenta porque la garantía nunca apareció) que además de dejar en evidencia mis ganas de escuchar algo más son muy buenos eliminando los sonidos de fuera.

El vuelo fue accidentado, con mucha turbulencia, niños corriendo y gente de pie, parecía más una reunión social que un avión, ¡como somos de alborotados los latinos!. La peli fue “Eat, pray, love” que tenía tan mala pinta que ni se me ocurrió verla, además de que la calidad de la imagen de esa pantalla de Iberia era una verdadera verguenza (y eso que la tenía justo en frente). Lo que si fue una delicia fue la comida, desde que descubrí que puedo especificar que mi dieta sea vegetariana mi vida aerea cambió. Me dieron un salteado de garbanzos con verduras y un cuscus que estaban impresionantes y luego unas verduritas (champiñones, espárragos, alcachofas, cebolla y pimientos) con ensalada, y de verdad estaba buenísimo también. El catering vegetariano de Iberia pasó mi prueba y para mi grata sorpresa estaba mucho más sabroso que muchos platos que he pagado en restaurantes.

Como estaba “fría” con la azafata, cuando en el almuerzo le pedí un “whisky limón” lo que me dijo fue “acá no tengo, pero lo traigo ahora” y cuando fui a buscar una manzanilla me puso al lado un paquetito de galletas, o sea que al menos fui muy bien tratada.

La maleta como siempre demoró un montón pero todo valió la pena cuando al salir me recibieron mis dos sobrinos corriendo encima mío, un poco más lejos me esperaban mi madre y mi madrina. Fuimos a casa de mi hermanita donde conocí a mi nuevo sobri y comi de toda la comida que me encanta, un banquete de mis cosas favoritas: aguacate cremoso, pastelón de yuca, otro de plátano maduro, rollitos de primavera (eggrolls) vegetarianos, ensaladita, tarta de chocolate casera y dulces típicos dominicanos. Y llegó el momento más esperado, ese en que por fin cargué a mi nuevo bebo ¡que rico se siente tener a una persona en potencia arriba con su pequeñez y ternura! vamos, el vínculo que me dolía no haber creado con él antes no tomó más de 3 segundos en materializarse (y eso dándole mucho tiempo para sonar más realista).

Llegué.
Y ese primer día, ese volver a mi familia fue una experiencia increíble.

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¿Cómo no amar la navidad?

noviembre 9, 2010

Yo no soy el espíritu navideño andante, incluso odio que pongan los arbolitos antes del 1 de diciembre, al igual que quienes lo dejan pasado el 7 u 8 de enero porque me parece ridículo el prolongar tanto el asunto. Pero si hay algo que siempre he esperado es esa fecha, pues me encantan:

– Las reuniones familiares con lo pintorescas que siempre terminan siendo, porque que nadie me diga que no tienen algún personaje “interesante” o algún ser “especial” en su familia.
– Las grandes comilonas, que se cocina para todo un ejército y siempre con lo mejor de la casa. Y ni hablar de los restos, que siempre logran estar más sabrosos que el día en que se hicieron.
– ¡Los regalos! que yo con 25 años sigo recibiendo cariñitos del niño Jesús, de los Reyes Magos y hasta de la Vieja Belén y los espero con ansia aunque ya sepa de donde provienen.
– Los feriados, la delicia de parar la cotidianidad por algunos días.
– Las luces, todo brilla y destella colorines hermosos que pintan sonrisas en nuestros rostros, la gente es más polite y “la vida es bella”… Es como vivir un mes ENTERO en base a alucinógenos, ¡pero sabiendo que es real!

Y lo mejor de todo es cuando se tienen niños al rededor (en mi caso mis sobrinos), pues todo se pinta de fantasía, de esa ingenuidad que nos caracterizaba a su edad y es casi como si reviviéramos todo a su lado, pero sabiendo que somos nosotros mismos la causa de su felicidad.

Confieso que no entiendo como hay gente a la que no le gusta la navidad… Si en esa época se resume (y concentra) casi todo lo que se puede pedir en la vida…

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Extraño tener un novio

octubre 7, 2010

El otro día conversaba en la ofi sobre la semana que nos esperaba, a mi sobre todo por la mezcla de compromisos laborales y académicos y en una dije: sinceramente, en momentos así es que extraño tener un novio. A lo que los presentes me miraron sospendidos, y continué: sí, es que a un novio lo llamo y le digo “amor estoy en estrés y no tengo tiempo de cocinar” y el una de dos o viene y cocina o me trae comida; además, con el estrés que llevo no caería mal tener uno que otro masajito incluído en el panorama.

Mi jefe impresionado con mi argumento me dijo: que básica es tu forma de pensar, es casi a lo cavernícola en plan hembra tiene hambre, grita y macho trae comida.

La verdad es que con el ritmo de vida que llevo poca falta me hace un novio, por no decir que no me hace falta alguna. Pero por buenos que sean mis amigos, no creo que caigan en el gancho de venir, alimentarme y luego mimarme.

Por eso, autosuficiencia conmigo que ya he comprobado -y vivido en carne propia- que para estar malacompañada es MUCHO mejor estar sola (en este caso también malnutrida y uber estresada por unos cuantos días) y sinceramente: la soledad bien aprovechada ¡es una pasada! }:)

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De vuelta a la rutina

septiembre 6, 2010

Pues tras un hermoso domingo (fuera de la pena que me dio lo de Tomizawa) en el que descubrí que le voy pillando el truco a la escalada, me di un delicioso chapuzón y disfruté de muy buena comprañía, llego a casa pasadas las 12 de la madrugada, me ducho, me pongo a organizar mi cabeza para la semana y me doy cuenta de que ¡pumba! no hice los presupuestos que deben entregarse a más tardar el lunes a última hora, lo que quiere decir que tendré que quedarme a comer en la ofi (y por tanto: gastar dinero) para aprovechar el tiempo.

Como no me apetece tanto salirme de presupuesto, revisé mi refrigerador, lo vacié del todo (porque el en finde me dió pereza irme al súper y ya estoy con lo ultimísimo de cada cosa) y me armé lo que pude: una ensalada de pasta que ha quedado súper colorida porque como tiene muchos poquitos pues al final tiene de todo.

Y luego, una vez terminada me puse a pensar, JODER, pero si son las 2.30am, ¡como se nota que he vuelto a la rutina! que ya tengo que ir pensando en lo que comeré el día siguiente y ponerme a armarlo a la hora que sea… ¡pues no me queda de otra!

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Desierto Madrileño

agosto 4, 2010

Como todos bien sabemos, y el que no lo sepa que se entere, en España y sobre todo en Madrid, agosto puede considerarse un mes muerto.

De no ser por los miles de turistas que diariamente pisan el suelo madrileño y que se niegan a aceptar el hecho de que todo estará cerrado, creo que no quedara ni un alma desamparada en está ciudad.

Olvidándome -despistada al fin- de esta desértica realidad, ayer había quedado con unas amigas a comer en uno de mis lugares favoritos por su precio, el Centro Hare Krishna ubicado en la calle del Espíritu Santo casi esquina San Andrés, y nos dejó con muy mala cara pues estaba totalmente destruido por obras, sí TODO esta en obras.
Buscamos una segunda opción, la Creperia Laurie que queda en la misma calle y estaba cerrada, al igual nuestro tercer plan que era la Vita e Bella.

Ante el desconcierto y el inicio del llanto estomacal -que ya había subido varios decibeles de volumen- ya resignadas estábamos caminando para casa a improvisar una comidita cuando se me encendió el bombillo y se me ocurrió pasar por Las Mañanitas un delicioso restaurante mexicano que se caracteriza por dos cosas:
1. Su menú de 8.90€ que está para chuparse los dedos de rico.
2. Sus nachos que son, si no los mejores que he comido en esta ciudad, los segundos.

Al final terminamos con una llenura tal que fuimos a casa y nos pasamos una media horita al menos sin poder apenas movernos y realmente fue una salvada. Así que ya saben, si se quedan hambrientos en la zona Malsaña, a pocos pasos del metro Tribunal tienen esta deliciosa opción gastronómica que al menos hasta la fecha trabaja en horario regular.

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