Posts Tagged ‘confesion’

h1

Mi cuarta abuelita

abril 15, 2012

La mayoría de la gente tiene dos abuelas, ya saben las que vienen en el plan básico de vida, la madre de tu padre y la de tu madre. Muchos apenas conocen a una y con esa tienen que “resolver” (fue mi caso con el tema de los abuelitos) pero yo, a diferencia de casi todos tuve dicha de tener no dos ni tres, sino cuatro. Eran totalmente distintas en casi todos los aspectos: sociales, económicos, físicos, históricos, geográficos, pero todas eran mías de mi propiedad.

Comencemos por definir qué es una abuela.
Fuera de lo que dice la RAE, y entrando en percepción personal abuela es aquella señora mayor que está en tu vida desde que eras una semillita en la tripa de tu madre, que te cargó cuando niña y te vio crecer hasta donde la vida se lo permitió, que te regañaba e intentó (probablemente lograndolo) sacar los dientes de mala manera.
Esa que cocinaba buenísimo y que siempre quería que comieras hasta explotar, la que tenía un plato especial que aunque un chef condecorado intentara copiar no lograría encontrar jamás el ingrediente secreto: ese amor especial que le ponían.
Generalmente bordaba y cuando sus ojos o manos no permitieron que continuara haciéndolo se encargó de que otro lo hiciera por ella. Siempre peleaba porque todo estuviera perfecto y probablemente te caía detrás mientras caminabas por su casa haciendo quien sabe qué historia que debía comenzar con un “érase una vez”.
Sus olores eran peculiares pero siempre característicos, pues si se dan cuenta las abuelitas la mayoría de las veces huelen bien.

Como te contaba la vida me permitió disfrutar de cuatro de esta especie: Lilia, la madre de mi madre; Nena, la madre de mi padre; María Santana la nana de mi madre; y Mama Niña, mi antigua vecina de la infancia, educadora en mi colegio, que se encargó de alfabetizarme.
Si hoy escribo -y hay quienes me dicen disfrutar la forma en que lo hago- es por culpa de esa última señora, que todas las mañanas en horario escolar hacía las de profesora y en las tardes hacía las de abuela y se sentaba conmigo a “leer”.

Lo triste de las abuelitas es que suelen irse pronto en nuestras vidas.
La primera en dejarme fue María y ¡jamás he vuelto a comer una crema de habichuelas TAN deliciosa! Luego se fue “abuelita” (Lilia) y ya nadie me caía detrás para cerciorarse de si había cenado o quería un juguito de naranja recién exprimido. Luego se fue Nena, la que vivía en “los nuevayores”, que hacía unas tortas dulces de maíz espectaculares y las segundas habichuelas más sabrosas del mundo. Y hoy se ha ido Mamá Niña, la que más me había durado y cuya llamada amorosa era tan fija cada 30 de marzo como mi visita a su casa los 24 de diciembre.

Ya no tengo más abuelitas, ya ninguna viejita adorable esperará con ansias mi vista e iluminará sus ojos al verme llegar. Ya no volveré a esuchar a nadie más decime “mi nietecita adorada”. Es raro esto pues si bien fue fabuloso tenerlas a las cuatro en mi vida, he tenido también el doble de sufrimiento que la gente normal pues a las cuatro -desde hace unos 10 años y hasta el día de hoy- he tenido que decirles hasta siempre.

Allá donde se reunen todos los muertos tiene que estarse comiendo muy bien y limpiando mucho, porque entre mis cuatro abuelas seguro que tienen a ángeles, arcangeles y demás entes celestiales moviendo cosas, reorganizándolas y comiendo el verdadero alimento divino.

Consejo:
Si tienes una abuelita o abuelito en vida por favor no seas tonto/a, suelta todo y ve, dale amor y deja que te cuente (aunque sea por vez 800) una historia de su vida. De veras, confía en mi, el día que no le tengas, deserás haberle disfrutado más.

Acá les dejo una foto de hace unos tres o cuatro años con Mama Niña, mi viejita amada,aquella que hoy aceptó la invitación de las otras tres.

h1

Les presento a: mi sueño, mi aporte, mi proyecto.

noviembre 9, 2011

Quienes me siguen ya sea en Twitter o en Facebook tienen varios días escuchándome hablar de mi nuevo proyecto y aunque aún está en proceso de mejoras y de volcado de contenido quiero que formen parte de su última estapa. Así que les presento al renovado: http://quemashago.com/

Anteriormente (en el post Quiero que me regales de cumpleaños… )les había pedido que me brindaran sus críticas constructivas de cara a mejorar lo que en ese momento era una idea, ahora vuelvo a hacer lo mismo pero de caras a mejorar el recién mejorado proyecto.

¿Qué es quemashago?
Es una página con actividades chulas, estudios, becas, experiencias, establecimiento y lugares de interés, así como una colección de vivencias y consejos de amigos dominicanos por el mundo para que los que piensar seguir los mismos procesos tengan una guia.

¿De dónde viene la idea?
De una serie consecutiva de traumas, desconciertos, errores y aprendizajes forzosos tras los cuales decidí buscar la forma de que quienes optaran por vivir lo mismo que yo no pasaran el mismo trabajo.

¿Qué me encantaría recibir?
Tu retroalimentación, que me ayudes a que este sueño no sólo sea realidad sino que tenga la calidad que merece. Que me digas ¿qué te parece, qué mejorarías, qué te gustaría encontrar en una web como esta?

Y claro, este proyecto es mio, pero no para mi, si crees que puedes colaborar contandonos tus vivencias, experiencias, traumas y logros porfis no dudes en contactarnos a info@quemashago.com cada granito de arena hará de esta idea algo más útil para quienes al igual que nosotros forman parte de “la juventud inconforme”.

Conócelo, riega la voz y sé parte de QMH.

h1

La letra eñe

noviembre 8, 2011

Confieso que si hay algo que da trabajo es hacer que los angloparlantes pronuncien la letra Ñ, cuano no la minimizan a una vil y vulgar ene (n) la prostituyen convirtiéndola en el fonema ni.

Michael Peña nos presenta este cómico videito mostrando la increíble diferencia entre usarla correctamente… o no usarla. Disfrutenlo, que yo -de este lado de la pantalla- me sigo aún riendo con el chiste del ano 🙂

h1

Cirque du Soleil: non plus ultra

octubre 30, 2011

Tengo varios años con dilemas sobre el circo del sol, pues la compra de la taquilla siempre me coincidía con la posibilidad de hacer cosas que consideraba más relevantes como ir a Paris, a Lisboa o invertir en unos lentes para dejar de dañar los ojos de los que vivo. Pero confieso que pese a haber disfrutado en sobremanera mis opciones, ¡me quedaba esa espinita por dentro!

Cuando volvi a Santo Domingo, hace unos cuatro meses, la noticia de que venían estaba en boca de todos (incluso en la de las vías públicas por los mega letreros que habían puesto), pero lo tenían en misterio: ni nombre de expectaculo, ni fecha exacta.

Desde que se pusieron a la venta las entradas y vi cómo era la dinámica para obtener el 2×1 con unos supermercados y tienda por departamentos de la ciudad (Pola & La Sirena) caimos en el gancho y compramos la mia, la de mi hermana, mi cuñado y mi madre.

Nunca pensé que en este país algo estaría tan organizado y sería puntual, exceptuando una señora que en medio del espectáculo gesticulo como loca llamando a alguien, todo el mundo demostró un comportamiento cívico y una calidez hacia los actores/bailarines/acróbatas ¡impresionante!

Fueron unas dos horas de bocas abiertas, de regresión a la infancia, de volver a creer en la magia, de disfrutar de la perfecta combinación entre danza, escenografía, vestuario, acrobacias, risas, sorpresas.

Siendo todo lo crítica que puedo llegar a ser, si me preguntaran que le cambiaría de la noche entera mi respuesta sería: ¡que me dejaran hacer fotos aunque sin flash! porque lo único que sufrí fue no tener la posibilidad de plasmar en imágenes lo que mis ojos disfrutaban.

Cirque du Soleil con su puesta en escena Dralion cuenta con mi recomendación absoluta, pues creo que fue un espectáculo sin desperdicios y al que podría perfectamente volver. Acá algunas fotos (sacadas de internet) para evocar los recuerdos de los presentes e ilustrar a los que no fueron la chulería de la que hablo que sinceramente, pónganse para la cosa y para la próxima ¡no se queden en casa!

h1

Ni tan workaholic… la vida más allá de lo laboral

octubre 15, 2011

En época de crisis mundial no puede una quejarse ni pública ni individualmente del exceso de trabajo, sería casi como reirse de aquellos que se acuestan todas las noches sin saber qué pasará con su realidad económica de las siguientes 24 horas.

Pero por otro lado llega ese momento en que lo único que quieres es dormir, notas como cambia tu ánimo, tus defensas, tu rendimiento, tu energía y te das cuenta de que debes hacer cambios, buscar el equilibrio, eliminar las fuentes innecesarias de estrés y la mala vibra, pues tu cuerpo exhausto te lo pide con insistencia.

La vida de agencia no es fácil, pero se empreora si es sumada con la del freelance y con los intentos de una vida personal, ajena al trabajo. Antes me consideraba workaholic, pero tras salir de la oficina a recibir llamadas, pautar reuniones, responder mails, resolver situaciones, investigar, redactar y coordinar… llego a casa con ganas de deconectarme del universo ¿y saben lo peor? el 99% de las veces no puedo hacerlo pues la mayor desventaja de mi trabajo es que nos encargamos de salir hasta en la sopa y por tanto evocar con marcas, productos, personalidades o servicios los agobios de la cotidianidad.

Estoy casi segura de que ustedes al igual que yo olvidan el que si bien en nuestra existencia hay momentos en los que el foco es trabajar, ya sea por acumular contactos, adquirir conocimientos o pagar deudas, no quiere decir esto que debemos perder el objetivo primario de la vida: VIVIR.

Confieso que yo siento que debo trabajar en ello y creo que muchos de ustedes estarán pensando lo mismo ahora. No les digo que renuncien a sus trabajos y se muden a un templo budista, sino que cuando puedan se den el lujito de buscar la paz, lo que les aporta y lo que les llena. Disfruten su existencia y recuerden que hay vida más allá de lo laboral.

h1

La otra cara de la moneda

septiembre 1, 2011

Caminas, ves a alguien que está sentado, te mira a los ojos, le sonries, continúas tu ritmo por unos segundos, reduces la velocidad, te detienes, haces un giro y buscas contacto visual con él.

Estás sentada, ves a alguien venir, le miras a los ojos, te sonrie, continúa su ritmo por unos segundos, reduce su velocidad, se detiene, hace un giro y busca contacto visual contigo.

A veces la vida nos da la oportunidad de vivir situaciones tan parecidas que parecen reflejadas, pero tienen la peculiaridad de que las experimentamos desde roles distintos: en vez de ser quien habla, somos quien escucha, en vez de ser quien propone somos quien decide…

Es en estas vueltas de la moneda que entendemos cosas del pasado, que todo llega a nuestras cabezas tan claro que los sucesos cobran sentido. La pregunta es, ¿tendremos la capacidad, una vez comprendido, de no repetir los mismos finales tristes?¿acaso es posible que cambiemos el destino?… ¿Tiene sentido hacerlo?

h1

Mi última obsesión

agosto 3, 2011

Soy obsesiva, lo acepto, es parte de mi persona y por más que trato de controlarlo cuando me agrada/molesta algo/alguien ¡queda en evidencia!
Desde que volví a mi isla hay un tema que me tiene muy, MUY estresada y son los malvados, desgraciados… es más, lo digo… los ‘malditos’ mosquitos.

No me gusta matar animales, soy vegetariana, simpatizo con Peta, uso la menos cantidad de cosas de piel que puedo, pero tengo algo muy claro: “primero dios y después sus santos” yo no me meto con ellos en su entorno, pero si ellos se interponen en el mio ya no me gusta tanto la cosa.

A sabiendas del trabajo que estaba pasando y de la creciente ola de mosquitos que hemos sufrido en estos días (vivo en un bajo y las jardineras del edificio al parecer los acumulan) una de mis tías nos regaló algo que va un poco en contra de “mi religión” pero que despierta mi lado más sádico: una raqueta eléctrica.

Su función es evidente, jugar a ser Nadal pero usando los mosquitos de pelota y una raqueta con descarga eléctrica para “electrocutizarlos” (y ahí hago uso de uno de mis palabros) y evitar así que nos piquen hasta el alma.

Confieso que son especiales en despertar el instinto asesino e insisto en que no me gusta matar, pero para que me coman viva, saco mi lado “mosquitator” y acabo con todos.

¿Han probado ustedes un aparato de estos?¿hacen también el ridículo al poner cara de serial killer? Yo lo hago ante la risa y sorpresa de mi madre, que psicologa al fin debe ya estar preocupada al ver “la pasión” que le pongo al asunto. Si n la han probado y tienen el mismo problema que yo… Give it a try! que de que resuelven… ¡resuelven!

A %d blogueros les gusta esto: