Posts Tagged ‘cotidianidades’

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Cambio de contexto

enero 28, 2013

A veces hay que detenerse, cambiar de contexto y despejar la cabeza… Aunque sea para luego seguir trabajando.

playita-enero

Hoy mi novio y yo hicimos eso.
En pleno medio día de domingo nos fuimos a la playa, nos dimos un chapuzón y trabajamos en proyectos pendientes con la arena entre las hojas, el sol en nuetra piel y el mar en nuestros oídos.

Fue la primera playita del año, que llegó quizá un tardía, pero justo a tiempo pues fue en enero. Nuestra segunda escapada del año… ¡Nada mal para no tener ni un mes en el 2013! Hoy nos dimos el lujo de disfrutar de un cambio de contexto, uno que creo debería hacerse al menos una vez al mes para mantener la cordura (y el bronceado).

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De blogera a ¿profe de blogueros?

junio 2, 2012

Como mencioné hace algunas entradas mi nivel de masoquismo e inconformismo generalizado me hicieron entrar nuevamente en la vida académica, ahora desde el punto de vista de aprender a enseñar. En una de las materias que actualmente curso llamada de cariño “Recursos didácticos” (porque el nombre real es uno de esos kilométricos que da para hacer una tesis sólo del título) el profesor mencionó su interés sobre aprender y entender los que son los blogs.

Me sentí aludida por el comentario, pues no sólo tengo un blog desde hace ya unos 2.5 años, si no que en Madrid enseñaba a dueños de negocios a crear blogs empresariales, entonces ¿por qué no podría ayudar a profesores a crear blogs educativos? Así que bajo una nueva llamada de mi instinto masoquista acepté el reto y le dije al profesor que si el programa lo permitía podría explicarles un poco de qué va la cosa. El próximo día el maestro -ni tonto ni perezoso- me pidió que preparara mi tema para la clase siguiente.

Y acá estoy, preparando mi presentación, estudiando un poco más sobre aquello que duré casi dos años haciendo diariamente, organizando ideas, estructurando e hilvanando contenidos y tomando en cuenta que dentro del grupo de personas a quienes les hablaré, no todos están 100% familiarizados con la tecnología y que hay muchos cuyas matrículas universitarias de licenciatura rondan por el año de mi nacimiento (¡literalmente!).

Compartidora al fin, una vez listo el material que le facilitaré a mis compañeros lo publicaré por esta vía pues quien sabe si aquel llamado que sucedió dentro del aula puede inspirar a uno de aquellos que presta sus ojos y su tiempo para leer mis ocurrencias (tu por ejemplo).

De más está decir que estoy a la disposición para responder dudas y leer comentarios, ya sabes que me declaro amante del feedback y es que sinceramente, si no de eso ¿de qué va la cosa?

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El trauma de estar de vuelta a mi Alma Mater

febrero 7, 2012

Hoy fui a mi Alma Mater porque estoy gestionando nuevamente los documentos de la finalización de mis estudios de grado.

Siempre que uno va a un lugar en el que vivió fuertes emociones y largos períodos de tiempo se encuentra con esa extraña e indefinible sensación.
En mi caso se multiplica en su escuela de idiomas fue que hice mi educación lingüística y porque mi padre siempre trabajó en la universidad de la que soy egresada. Dígase que no sólo pasé allí mis inicios profesionales sino también gran parte de mi infancia y adolescencia (¡Oh aquellas mañanas sábados estudiando inglés y los lunes/miércoles de italiano!).

Encontrarse con los cambios en la infraestructura es lo clásico, pero cuando se llega a los cambios de procesos es que se lía el asunto. Ingenua al fin hice mi fila, delante mío habían unas cuatro personas que duraron una eternidad en sus respectivos turnos. Conforme “comía boca” y me entrometía en las gestiones ajenas me sentía más y más vieja. La primera persona era de nuevo ingreso, dígase sería matrícula 2012, la siguiente era 2010, había una 2009 y una 2008 que parecía que había tenido una vida difícil (estaba un tanto “deteriorada”).

Al llegar mi turno y preguntarme mi matrícula fue que me di cuenta de que ya no era aquella chavalita universitaria, ¡estamos en el 2012 y mi matrícula es 2003! Hace casi 10 años que entré a aquella institución…
Fue estando trastocada por el redescubrimiento de mi “juventud acumulada” que me enteré de que hay que hacer la gestión vía internet y ¡sorpresa! dada la “antiguedad” de mi matrícula tenía antes que pedir una nueva asignación de contraseña porque ya ni siquiera estaba en el sistema la mía. Una vez con ella hacer la solicitud online, pasar por caja y luego volver a hacer la fila donde todo inició.

A estas alturas ya me sentía un dinosaurio, cual viejita de cabello blanco y andador en un banco a la que le dicen que debe retirar su dinero por el cajero automático en vez de vía un representante.

A fin de cuentas hasta llegué tarde a una reunión, porque el proceso será muy moderno, muy moderno, pero de práctico nanai y perdí al menos media hora más de lo previsto.

De mi reencuentro con mi alma mater salí pensando en como el tiempo pasa -sin lugar en dudas no en vano- tan puntual como es de esperarse, démonos o no cuenta y como los años pasan gústenos o no.

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La noticia de ayer

octubre 6, 2011

Hoy en la tarde llegó uno de mis jefes al área donde trabajo (diseño/creatividad y por tanto chicxs ) y dijo sorprendido ¡pero nadie ha dicho nada de la muerte de Steve Jobs! a lo que respondí: ¡es que todo ya está dicho!

Tras ese comentario me percaté de lo sorprendente que es el como ha cambiado el modo en que nos enteramos, percibimos y comentamos las noticias. Antes había que esperar hasta la mañana siguiente a verlo en la prensa impresa o en los noticieros, ahora las redes sociales nos informan al instante y reaccionamos -ya sea de manera positiva o negativa- inmediatamente.

Confieso que pensándolo bien realmente es raro, porque al final ‘perdemos’ los temas que pueden resultar más relaventes de la conversación cotidiana por ‘compartirlos’ con el vacío o con un montón de desconocidos… ¡Oh los ‘nuevos tiempos’ como han logrado quasi extinguir las relaciones interpersonales!

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Creatividad aplicada a lo cotidiano

octubre 2, 2011

Partamos de la premisa de que: La creatividad puede aplicarse a todo.
Hay quienes pecan de creer que esta es sólo un campo de la publicidad o el diseño gráfico y no se dan cuenta de que en la misma resolución de los problemas que nos presenta el día a día podemos utilizar salidas interesantes y poco ordinarias.

Hoy quiero mstrarles unos cuantos ejemplos de cómo se aplica la inteligencia creativa en mobiliarios que no necesariamente prometen ser prácticos, ergonómicos, ni mucho menos baratos, pero si intrigantes y en muchos casos estéticamente impresionantes.

Disfruten y si quieren ver más visiten los links de referencia (al final del post) donde tienen una colección de 200 mobiliarios con estas características.

Fuentes:
100 Creative Furniture
100 Creative Furniture: Reloaded

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Manos que huelen a cocina

agosto 24, 2011

Hace algunos años tenía la política de no cortar ni cebolla ni ajo por el fuerte olor que me dejaban en las manos, en mis propias palabras “no quería oler a cocina” así que delegaba la función en quien fuera posible y en caso de ser necesario procedía con todo un ritual que implicaba enormes cantidades de agua y un tenedor para no tener contacto alguno con nada.

Hace poco me di cuenta de cómo había cambiado la cosa tras vivir lejos de los mimos familiares y es que ahora no sólo me importa un bledo picar los vegetales, es que prefiero hacerlo yo misma para que queden con el tamaño -más bien minúsculo- que me gusta.

Otro detalle interesante es que pasé de odiar ese olor, a ponerlo como algo que me enorgullece. Y es que a fin de cuentas ser quien cocina es un valor, no un problema y nuestras manos no son más testimonio de lo que somos.

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¿Tapa arriba o tapa abajo?

junio 2, 2011

En mi casa eramos cinco: tres chicas, dos chicos. La ley era la tapa del inodoro siempre abajo y cuando los chicos pasen por allí que la suban, no sin antes de retirarse volverla a bajar.

Siempre me pareció lo lógico, lo natural. Siempre hasta ahora. De repente me encuentro viviendo con dos chicos y noto que soy minoría. Un día al econtrar la tapa arriba pienso ¡jo, que desconsiderados! y luego algo en mi cabeza dice ¡no, por el contrario! pensándolo bien la consideración está precisamente en el que la suban y no se deje la posibilidad de hacer un caos allí… ¡La consideración debe ser de mi para ellos! Desde entonces intento acordarme y dejarles la tapa arriba.

Me parece curioso como cambian las reglas según los participantes del juego, y como aquello que parecía ser lo normal da un giro total cuando nos modifican el contexto. Confieso que si ahora me preguntaran ¿tapa arriba o tapa abajo? no dudaría en responder: ¡depende! 🙂

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