Posts Tagged ‘crisis’

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Yo, la esclava

marzo 27, 2012

El pluriempleo es un fenómeno común en esta época, quienes intentamos salir de la crisis o quienes intentan no caer en sus poderosas garras a veces no tenemos otra opción que la de asumir distintos puestos de trabajo con empresas empleadoras y responsabilidades distintas. En mi caso desde hace unos meses llevo la vida de la hormiguita y hace unos días, tras el reproche de gente cercana sobre qué había pasado con mi vida social me di cuenta de lo siguiente:

Mi existencia quedó reducida a trabaja, estudia, si tienes tiempo en medio sal (especialmente si hay compromisos sociales) y si logras sacar un ratín más entonces duerme.

Este fragmento de lo que podría perfectamente ser una conversación habitual en el transcurso de una semana cualquiera lo comparto para que se rían si les hace gracia, empaticen si se ven identificados o se solidaricen si algún conocido está en situaciones similares.

Lunes:
Pregunta – ¿Qué harás esta noche?
Respuesta – Trabajar, tengo entrega/revisión/presentación en esta semana y estoy súper atrasada…

Martes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que aplicar las correcciones que me hicieron

Miércoles
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que preparar lo que veremos en la presentación de mañana y lo del viernes, que luego no tendré tiempo.

Jueves
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo un evento, aquel que te mencioné, ese en cuya organización he estado involucrada.

Viernes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Hacer deberes, me llenaron de tareas que tengo que entregar mañana a las 8am y luego dormir que si no será imposible aprender algo.

Sábado
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar, tengo que escribir las ideas de la clase de hoy para que no se me pierdan.

Domingo
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar lo que el cuerpo me permita, trabajar con el resto de energía lo que debía tener listo para mañana y luego dormirme temprano que ya es lunes.

IMPORTANTE: Repetir hasta lograr agotamiento extremo.

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La solución a las crisis

marzo 21, 2012

Hace unos días me encontré esto y me parece que debería ser un mantra en nuestras vidas. En momentos de crisis “manten la calma y se creativo”. Sólo la calma nos permitirá observar los distintos ángulos de la realidad y por tanto entenderla. Y una vez entendida podremos romper con lo tradicional y emplear la creatividad para salir adelante. Me likes it! ¿Qué te parece a ti?

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Ni tan workaholic… la vida más allá de lo laboral

octubre 15, 2011

En época de crisis mundial no puede una quejarse ni pública ni individualmente del exceso de trabajo, sería casi como reirse de aquellos que se acuestan todas las noches sin saber qué pasará con su realidad económica de las siguientes 24 horas.

Pero por otro lado llega ese momento en que lo único que quieres es dormir, notas como cambia tu ánimo, tus defensas, tu rendimiento, tu energía y te das cuenta de que debes hacer cambios, buscar el equilibrio, eliminar las fuentes innecesarias de estrés y la mala vibra, pues tu cuerpo exhausto te lo pide con insistencia.

La vida de agencia no es fácil, pero se empreora si es sumada con la del freelance y con los intentos de una vida personal, ajena al trabajo. Antes me consideraba workaholic, pero tras salir de la oficina a recibir llamadas, pautar reuniones, responder mails, resolver situaciones, investigar, redactar y coordinar… llego a casa con ganas de deconectarme del universo ¿y saben lo peor? el 99% de las veces no puedo hacerlo pues la mayor desventaja de mi trabajo es que nos encargamos de salir hasta en la sopa y por tanto evocar con marcas, productos, personalidades o servicios los agobios de la cotidianidad.

Estoy casi segura de que ustedes al igual que yo olvidan el que si bien en nuestra existencia hay momentos en los que el foco es trabajar, ya sea por acumular contactos, adquirir conocimientos o pagar deudas, no quiere decir esto que debemos perder el objetivo primario de la vida: VIVIR.

Confieso que yo siento que debo trabajar en ello y creo que muchos de ustedes estarán pensando lo mismo ahora. No les digo que renuncien a sus trabajos y se muden a un templo budista, sino que cuando puedan se den el lujito de buscar la paz, lo que les aporta y lo que les llena. Disfruten su existencia y recuerden que hay vida más allá de lo laboral.

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Relaciones dañinas, pérdida del norte

junio 7, 2011

Hay relaciones dañinas, que no nos llevan a ninguna parte ni nos dejan seguir adelante con nuestro camino, que nos dan pequeños y adictivos fragmentos de felicidad mientras nos deterioran por dentro. Relaciones en las que creemos y por las cuales luchamos ciegamente, sin darnos cuenta que al hacerlo de ojos cerrados perdemos el objetivo. Esas relaciones nos ahogan a todos alguna vez en la vida, nos convierten en restos de lo que podríamos ser y lo peor que tienen es que no sólo se desarrollan con personas o seres vivos, sino también con objetos y hasta lugares.

El último es mi caso….
Me enamoré tan ciegamente de Madrid que comencé a correr sin rumbo y creo que ha llegado la hora de redefinir metas, de reevaluar objetivos, de perseguir sueños y no fantasías hiladas sobre quien sabe qué parte de mi cabeza.

Tras mucho analizar mi actual existencia llegué a la conclusión de que la España en crisis (y todo lo que implica) no me puede dar la estabilidad que necesito en este preciso momento de mi vida. Así que vuelvo a casa, a mi hogar, a encontrar el norte y a intentar dotar muchas cosas de sentido.

No suelo hacer esto, pero a mi relación con Madrid le pediré “un tiempo”. Por quien sabe cuanto dejo su magia y casi tres años de vivencias, pero por fortuna también dejo gente apreciada y puertas abiertas. Quizá terminemos para siempre, quizá estemos destinadas a estar juntas (como ciudad/persona), pero por desgracia no hay forma de saberlo ahora y sólo el paso de ese mismo tiempo que le pido podrá decir qué será de nosotras.

Estimadxs, tengo a bien (o mal, ¡ya ni sé!) informarles que a partir del 20 de junio volveré a mi cacho de isla, a esa amada y a la vez odiada patria que me llena y desgarra el corazón al mismo tiempo. Pues como bien cita mi tergiversación del refrán: por mi mejoría, hasta a mi casa volvería :).

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Creo en el karma y en los milagros

junio 8, 2010

Sí tal y como han leído en el título, hoy grito a toda voz que creo en el karma y en lo que muchos llaman “milagros”.

Acá en Madrid hay tres formas de viajar en metro (cuatro si cuentan el saltar las barreras y entrar de forma ilicita):
1. Comprando un “Billete Sencillo”: es de un único viaje cuyo valor es de 1€.
2. Comprando el “MetroBus”: permite dar 10 viajes de forma indistinta tanto en la red de metro como de autobuses de Madrid, su valor es de 9€.
3. Comprando el “Abono Transportes”: es válido durante todo el mes especificado para viajes ilimitados tanto en la red de metro como de autobuses de Madrid, se puede adquirir a partir de los 46€ (que es el que yo tengo) y hasta los 111€ dependiendo de la zona que cubra.

¿Por qué explico esto? Pues para que entiendan por qué esta tarde he pasado de casi llorar de frustración a hacerlo de felicidad.

Cuando estaba en el trabajo esta mañana mi jefe mi informó que había una filmación de unas conferencias y que deseaba que yo fuera a acompañar al cámara para coordinar el trabajo y hacerle las preguntas a los entrevistados (fuera de cámara, tranquilos, que la tv si que NO creo que sea lo mío).
Como mis pendientes del día ya los había resuelto en la mañana fui “a por ello”, haciendo antes una escala estratégica en casa para adecuar mi vestimenta.

Para llegar al lugar debía hacer un trasbordo y como siempre andaba con el tiempo justo así que corrí por la estación, aprovechando la ocasión para hacer un poco de ejercicio.
Allí hicimos nuestro trabajo. Todo bien, todos felices.
Recogemos el equipo, estamos disponiendo las cosas para marcharnos y cuando voy a buscar el abono transportes ¡TaTán: desaparecido como por arte de magia!.
Yo, que ya había perdido uno en diciembre vociferé a todo pulmón ¡me cago en la leche, en la puta y en todo el mundo! Y el cámara que suele ser súper bromista cambió el careto a uno serio e intentó calmar la histeria que se iba apoderando de mí.

En una mesita distante de la ya poca gente que quedaba en el centro de conferencias vacié del todo la cartera, para encontrarme solamente con un billete de UN viaje que suelo tener guardado.

Ahí vino el bajón.
Tenía al menos el ticket para volver a casa, pero aún no me pagan (suelen hacerlo más cerca de la segunda quincena del mes) por lo que realmente no sabía cómo iría al trabajo, a clases y a las visitas a clientes y reuniones que ya tengo pautadas, y las que a partir de ese momento aparecerían, que seguro serían muchas nada más para joder.

Perder el abono en la primera semana del mes es un desperdicio inmenso, sobre todo porque recientemente estuvimos de feriado, dígase ¡que apenas he podido “sacarle el jugo”! (darle mucho uso).

Recordé el lío con las tarjetas de crédito, el pago del piso, los gastos del mes pasado que llegan este, que debo de ir al dentista, que… en fin todos los líos económicos que ponían en evidencia que 46€ no me sobraban, al menos este mes.

Recorrí el camino exacto que hice para llegar al local –para rematar estaba iniciando una molesta lluvia- y NADA.
Me paro en el punto de información de la estación donde me desmonté y pregunto por si han entregado algún abono, me informan que no.
Hago lo mismo en la estación donde hice el trasbordo y el policía, muy amable pero poco alentador, me dice que me desea suerte pero que no me cree esperanzas porque si lo devuelven entregan la cartilla pero no el billete como tal y menos en estas fechas.
Con los ojos a punto de explotar en lágrimas de frustración y la cara de tristeza que apenaba a quienes estaban a mi alrededor (lo sé porque me miraban con ternura) llego a la última oportunidad, la estación donde había iniciado mi trayecto y le pregunto al seguridad y al de información si por casualidad habían entregado un abono, el me pregunta que de qué zona y que bajo qué nombre mientras se para y se acerca a la caja fuerte.
Le digo que zona A y a nombre de María Isabel Martínez.
Saca una caja que dice “objetos perdidos” y de ella un sobre amarillo.
Me pregunta si por casualidad mi segundo apellido es Sosa y yo le digo que sí aún sin fiarme.
Él destapa el sobre y me dice “¡guapa, si que tienes suerte!”.

Yo sentí que el mundo iba en cámara lenta mientras mi expresión de tristeza se tranformaba en una sonrisa y en un acto impulsivo le pregunté ¿puedo abrazarlo? El y el guarda que se encontraba a su lado lanzaron una carcajada y el de información me dijo que si, a lo que le di un más que espontaneo abrazo.

Mi abono había sido devuelto.
Algún buen samaritano, de esos que aún quedan en nuestras calles, lo habrá encontrado y consciente del valor que tiene en primeros de mes lo llevó al punto de información.

Llámenle como quieran, pero eso para mí es un milagro.

¿Por qué menciono el karma?
Pues porque hace exactamente una semana, camino a una reunión vi como se le caía algo a una chica al ponerse de pie y acercarse al vagón, le dije ¡eh, tu, dejaste caer algo! Y cuando ella vió lo que era me dijo con una sonrisa que casi superaba las dimensiones de su rostro “¡gracias, ¡ufff! ¡qué suerte!”. Lo que se le había caído era un abono y era de zona B3 dígase uno de los más costosos.

Entonces, ratifico mi creencia en lo que bien expresa mi estimado Jorge Drexler:
“Cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma”

Y como dijo mi madre al recibir mi llamada entre llantos y suspiros de alegría:
“el sol brilla para todos y hoy ha brillado para mí”.

Así que hoy más que nunca creo en el karma y en los milagros, y le doy las INFINITAS GRACIAS al Sr. Ser Supremo por haberse puesto de mi lado.

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