Posts Tagged ‘despedida’

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La más linda despedida

junio 20, 2011

Llegué al aereopuerto cansada, agobiada, estresada, como se llega cuando se despide una de aquello de lo que realmente no quiere despedirse. Mis acompañantes me dejaron en lo que aparcaban para que me fuera integrando a lo que posteriormente descubrí era una inmensísima y horrible fila.

Recibí la llamada de un amigo, una de esas que te alegra aunque era de esperarse y unos diez minutos después vi a alguien que parecía ser él. No tenía sentido así que busqué enfocar mis ojos y al hacerlo detecté otro rostro conocido, y otro, y otro, y otro, y otro… Eran parte de mis twitteros, mis piratas habían planeado una despedida sorpresa en el aereopuerto porque al parecer se negaban a que me fuera sin darme un último abrazo.

Yo no soy muy de llorar en público, incluso lo evito a toda costa sobre todo si estoy entre conocidos, pero la sorpresa me pudo y brotaron de mis ojos inmensas lágrimas. No lo creía, pero de esa manada de locos todo era de esperarse, me habían pillado “fuera de base” y la mezcla entre moqueos lacrimógenos y una sonrisa de idiota lo ponía en evidencia. Me habían llevado su cariño, su compañía, su alegría y una rosa roja. Me acompañaron en la larga fila, me ayudaron con el equipaje y posteriormente me contaron parte de la historia.

El viernes habíamos hablado de ir a por unas cañas, pero mi agotamiento me dejó sumergida en una siesta de la que no salí hasta pasada la media noche y evidentemente no pudimos quedar. Ellos lo hablaron entre sí y contactaron a mi hermano, que también está fuera del continente y los refirió a mi cuñada. Si, la misma que me llevaba al aereopuerto era cómplice (¡que bien guardó el secreto esa malvada!) y entre todos (algunxs que no pudieron ir incluso) fueron sacandome información.

Aquellos que alguna vez fueron desconocidos ahora son mis amigos, y unos tan especiales que en un día con sentimientos agridulces me dejaron llena de cariño y agradecimiento por el linditísimo gesto. Confieso que ellos se han convertido en una de mis mayores “pérdidas” con el cambio de continente.

Si antes por motivos laborales era defensora de las redes sociales tras haber encontrado a ese maravilloso grupo no hay quien me quite la idea de que en ellas si se pueden crear relaciones tan reales como las emociones que experimenté en la que considero ha sido mi más linda despedida.

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Locura absoluta

enero 12, 2011

Sip, estos días pueden definirse como eso, una locura absoluta. Todo aquel que no me ha visto se pone las pilas para verme, todo el que me vio me quiere ver de nuevo, hay que hacer maletas, y tengo sólo 33kilos disponibles entre ambos equipajes y toda una lista de cosas que llevar. El cómo lo haré es un gran misterio pero no es como que tenga mucha opción.

Ahora vienen los corre corre, los pendientes necesarios, los incomodos hasta luego, la respondedera de preguntas, la manipulación de mis sobrinos para que me quede a su lado y el prepararme psicológicamente para no tener a mi mami a mi lado.

Confieso que desearía saltarme estos días de manicomio y que fuera la tarde del 18 de enero, ya en Madrid, en casa, con mis amigos, con frío y probablemente un clima de asco, pero sabiendo que me quité un inmenso peso encima.

Wish me luck! que me será muy útil en los próximos cuatro días.

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La noche termina en la mañana // Crónica de una despedida madrileña.

noviembre 26, 2010

La noche termina en la mañana.

La noche termina en la mañana. Desde pequeñitos nos enseñaron eso y confieso que ayer nos lo tomamos un poco en serio.

Como ya han leído (justo debajo) ayer era mi última noche de jueves madrileño de este año, y quién sabe si de esta “temporada” de vida. Y previendo que en estos días estaré repleta de cosas y preparativos del viaje, opté por hacer una convocatoria para una cena a modo de despedida.

9.30pm en Las Mañanitas de la calle Fuencarral.
Cuando llegué ya había gente sentada en la mesa, fue súper divertido porque ellos mismos no se conocían y estaban en plan ¿andaa con Maricha? Para luego proceder a autopresentarse (¡que conste que llegué a las 9.35!).

La cena fue genial: divertidas conversaciones, mezclas culturales, margarita, cerveza, tequila, nachos, jalapeños… todo con un grupo de gente que extrañamente encajó a la perfección. Nos regalaron una ronda de tequila “como se bebe en México”, sin sal, sin limón y en copa de licor (una de las cuales quedó con “heridas de guerra”).

Personalmente la cena cumplió TODAS mis expectativas, ¡vamos, que hubiera dado la noche por hecha y hubiera vuelto con una inmensa sonrisa de satisfacción!… ¡Pero entonces el título de este post no tendría sentido!

Al salir de allí vino la gran pregunta: ¿y ahora qué?
Uno de los presentes había quedado con un grupo de amigos y “los valientes” optamos por unirnos a ellos.

Fuimos a un bar, luego nos piramos, caminamos y de repente acabamos en un garito llamado “Monalisa” en el cual la música fue un GRAN enigma, sí, eso ¡un enigma! Desde “Mueve tu culo” a “Ella e loca con su tiguere”, desde Alaska y Hombres G a La Bamba pasando por Stromae y The Rembrandts. Y yo bailé… ¡como si no hubiera mañana! Esta en plan “a menear el esqueleto que pa’ algo lo hicieron! y me lo tomé tan en serio que hoy tengo agujetas.

Cuando nos encendieron las luces volvió a presentarse la gran pregunta ¿y ahora qué?
A lo que un nuevo valiente hizo una propuesta: iríamos a un bar, estaba allí en la zona, pleno centro de Lavapiés uno medio clandestino al que hay que llamar para entrar, especificar el número de personas y esperar a que les abran. De este nuevo lugar puedo confesar que me encantó el lugar, la música y el ambiente que crearon con la decoración de las salas. Era una casa y cada habitación era un espacio distinto, con gente y actitudes diferenciadas.

La atmósfera se tornó densa por la cantidad de humo, un amigo (que no se estaba sintiendo nada bien) y yo salimos a conversar y ese fue mi momento de oxigenación cerebral, ¡sin lugar a dudas cuando el cuerpo lo pide hay que salir a tomar aire! Y si de paso tienes con quien echar “un buen conversao” ¡po má mejor!

Lo que más risa me dio del lugar es que por el cansancio terminé subiendo los pies sobre la mesa y uno de los que trabajaban allí me pidió que por favor los bajase. Si, le molestaba que los tuviese allí, pero no le molestaba en lo más mínimo que los de al lado estuvieran dándose una ralla de coca, ¡claro! desconsiderada yo que me pongo a subir los pies en donde otros (dentro de poco) estarían snifiando.

Allí nos quedamos hasta las 7am, cuando el cuerpo no aguantó más nos piramos, nos tomamos algo antes de llegar a casita (yo un poleo menta, aunque un último valiente continuó en cañas) y la noche terminó, tal y como nos enseñaron cuando peques: cuando la oscuridad le dio paso al día. Mi velada había terminado y sólo entonces me entregué a los brazos de Morfeo.

Gracias mil a todos los involucrados por hacer que mi último jueves en la noche madrileño fuera digno del recuerdo, dejara secuelas en mi estómago, agujetas en mi cuerpo y una inmensísima sonrisa en mi rostro.

Muchos se echaron de menos, pero para mí fue una noche perfecta : D. Y… Para que puedan cotillear un poco les dejo unas cuantas fotinas más.

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Merci…

septiembre 10, 2010

Hay gente cuya duración en nuestras vidas está limitada a un período específico y que sabemos se ausentará, sino por un lapso momentaneo, para siempre.

Son extrañas esas despedidas que dejan entredicho en vez de un ‘hasta luego’ un ‘adios’. Y es lindo cuando la vida hace una que otra jugada a tu favor y te permite reunirte con aquel ser que pensaste nunca más verías. Y ese ‘adios’ -invalidado ya por la evidente realidad- se convierte en un ‘hola’ y los ‘adioses’ subsiguientes en un ‘hasta siempre’.

Cuando esto sucede no hay más que hacer que disfrutar del momento mientras dura y agradecerle a la vida la oportunidad.

Así que querida vida mia:
Merci…

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El aereopuerto

septiembre 7, 2010

La verdad es que sí lo pensamos detenidamente el aereopuerto es uno de los lugares más incómodos y estresantes que encontraremos. Sea por que nos vamos o despedimos a un ser querido siempre hay alerta de caos.

Desde la óptica del que parte:

Primero está el pre: el trauma de hacer las maletas, los regalos, cargar las baterías de las cámaras, el pasaje, el pasaporte, el dinero (que no sea mi mucho ni poco).

Una vez allí: las esperas, las filas, el sobrepeso, el abordaje y luego aquella sensación de revoloteo estomacal que nada tiene que ver con las clásicas mariposas.

Y desde el avión llamamos a quién quedó para no aburrirnos y gastar saldo, y confiamos en dormirnos o nos ayudamos con drogas y partimos sabiendo que nuestra vida cambiará y que no volveremos siendo los mismos, por que los viajes, aunque sean de un día cambian a las personas.

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