Posts Tagged ‘dolor’

h1

El problema del abstencionismo electoral

noviembre 21, 2011

ADVERTENCIA: No suelo hablar de política, pero este post es un desahogo que hago lleno de amargura, tienen la libertar de no leerlo y claro, de no compartir las opiniones emitidas.

¿A dónde quedó el 15M y el movimiento de los indignados que no lo vi en las urnas? insinuaba en un tweet una amiga tras ver el resultado de las elecciones de ayer 20 de noviembre en España, en donde por desgracia (a mi entender) ha ganado mayoritariamente el Partido Popular y con el la ultraderecha española.

A lo que respondí: “es el problema del abstencionismo electoral mi querida: ¡En las urnas sólo se escucha la voz del que ejerce su voto!”

Si bien el dejar el voto en blanco, nulo o simplemente no asistir a las convocatorias electorales es una opción válida… Nos queda claro de que no es una que aporte soluciones a los problemas políticos, pues el darle la espalda a los mismos no hace más que regalarle el micrófono a fanáticos.

SI, es cierto que ninguno ofece una buena propuesta, que no se puede nombrar un gabinete que esté libre de “pecadores” (ladrones, corruptos y ratas que buscan vender la patria al mejor postor), que ni uno solito nos representa y que no existe el partido “menos malo”… Pero también es cierto que muchos han muerto porque podamos ir y decir con orgullo: “NO creemos en ustedes” con nuestros votos.

España nos demostró ayer que el abtenerse no lleva a un gobierno representativo, si bien su ley electoral deja mucho que desear (y da cabida a una extensa discusión), queda claro que la “democracia”, si se toma a la ligera, puede ser un arma de doble filo. Miren como un mismo partido ha alcanzado la mayoria absoluta y por tanto la presidencia del gobierno, el poder en casi todas las comunidades, los principales ayuntamientos y una gran parte de las diputaciones ¡legal y democráticamente!.
¡El pueblo habló! pensarán algunos, pero desde mi punto de vista se percibe distinto, desde mi humilde ángulo lo que ha sucedido es sumple: nuevamente el pueblo calló y hablaron los que siempre lo hacen.

Les confieso mis estimadxs que de solo pensar en lo que pasará en República Dominicana el 16 de agosto de 2012 (día de la toma de posesión del gobierno electo) se me engranoja la piel y engrifa el alma de miedo.

Ojalá la juventud de mi trocito de isla, esa que se hace llamar país, pudiera aprender la lección, ojalá en los pocos meses que nos quedan antes de las elecciones -de asquerosa propaganda política, sobornos a la población, entaponamiento en las calles por bandereos sin sentido, ruidosas y entorpecedoras caravanas antiecológicas, promesas falsas y burlones discursos reciclados- pudieramos encontrar una pequeña luz dentro del oscuro panorama político que nos espera…

Anuncios
h1

De como duele el dolor propio

septiembre 29, 2011

El se quejaba de su soledad,
de que tenía todos los recursos para disfrutar de una vida sin agobios pero no tenía con quien compartirla.

Ella se quejaba de sus deudas,
de que tenía todos los amigos y planes pero no tenía dinero ni energía para llevarlos a cabo.

Ambos envidiaban los problemas ajenos y pensaban que en los zapatos del otro estarían mejor y es que por empáticos que querramos ser, es nuestra naturaleza ser inconformes y egocéntricos.

La verdad es que al final el único dolor que nos duele es el propio, independientemente de su magnitud.

h1

‘Yo amo tacto’ o ‘Efectos secundarios de una espalda defectuosa’

agosto 27, 2011

Desde el jueves la estoy pasando fatal, se me desató una crisis en la espalda como hace por lo menos dos años (y cuidado si tres) no me daba, de esas que en medio de la jornada laboral vas al baño y te deshaces en lágrimas del dolor, que pareces un animalito en celo (pero a la inversa) frotandote la espalda con esquinas de paredes, columnas, puertas y lo que en el momento pueda hacer las de masajeador; de las que te hacen quedar como contorsionista al realizar todas las posiciones de yoga que implican estirar los músculos de la zona afectacd.

Tras dos días de sufrimiento y calmantes puse una cita para hoy sábado en el centro de masajes Tacto, ese del que hablé maravillas en diciembre en el post “Un placer solidario

Recién salida del masaje todo puede resumirse en una sola palabra y un emoticon: ¡WOW! 😀

He de confesar que amo Tacto y que me declaro oficialmente fan de Ana Mercedes ¡que paciencia y que manos!… Yo fui creyendo que mi mayor problema era la zona lumbar y terminé descubriendo que estaba creciendo una contractura en mi espalda alta que de nada cobraba vida propia y salía por ahí caminando como si nada.

En serio, desen un paseito por allá, son RD$450 por unos 40 minutos que -prometido- cambiarán el rumbo de tu día y quizá de la semana completa. Ahora mismo estoy tan relajada que el estrés me resbala y la cara de idiota no se me irá de aquí a unas cuantas horas. Dicen que tras una buena experiencia se repite así que ¡adivinen quien tiene cita para la semana que viene! 😉

h1

Ellos & yo #3: No le deseo mal, pero…

mayo 16, 2011

Cuando nos hacen daño inmediatamente se bloquea la parte de nuestro ser que nos hace empáticos para/con quien nos perjudicó. No es que le deseemos mal, porque al menos yo no soy capaz de desearle un mal real a nadie. Pero tampoco significa que no se nos dibuje una nano sonrisita ante su desgracia, pues sigue habiendo una parte en nosotros que piensa ¡lo tiene merecido!

Pensando en ese momento en que sin desearlo, vemos como aquel que nos hirió es víctima de desfortunios va este “Ellos & yo”, sincero y real en donde se resume un sentimiento, ese de “No quiero que le pase nada malo, pero tampoco siento que merece nada bueno”, ese momento en que entregamos a esa persona a las manos del karma. Yo confieso que cuando me sucedió lo primero que me vino a la mente fue la canción “Karmapolice” 😉

h1

Hoy es hoy

mayo 5, 2011

Abajo (en el post del reto música) leerán que tuve una jaqueca, es raro pues no suelo tenerlas y no entendía su razón de ser. Fue repentina, intensa y muy dolorosa. Pero no caí en cuenta de su motivo hasta hace un rato. Y es que hoy, es hoy.

Hay días feos, de esos que quisieras borrar del calendario simplemente para no tener que revivir el dolor y el trauma que hace algunos años experimentaste por primera vez en esa fecha. En este caso me refiero a lo que puede considerarse “el peor día de mi vida” o si lo quieren ver desde una óptica más positiva pueden llamarlo “el día en que la vida me obligó a crecer”.

Yo tenía 18 años recién cumplidos, con los planes de entrar a la universidad en pie y del todo estructurados, recién estaba experimentando en la cocina con platos interesantes y saludables. Todo iba a pedir de boca y de repente llamaron del hospital para decir que a mi padre le había dado un infarto, lo tuvieron que revivir varias veces (quemando su pecho en distintas partes) y en la madrugada de hoy, hace ya 8 años su cuerpo no aguantó más y se marchó.

Desde entonces por lindo que sea el día, por alegre que lo inicie, por buenos que puedan ser los planes que me propongan… Los 5 de mayo no pasan sin derramar lágrimas, asumo que son esas mismas que en el momento reprimí, que vuelven a mi.

Odio los días como hoy, odio tener que revivir en mi cabeza una y otra vez su muerte, odio verlo todo con los ojos llenos de dolor, con el corazón roto y con el vacío en mi alma que dejó la partida de un ser tan amado.

Supongo que por el resto de mi vida este será un día gris… Supongo que todos los 5/5 volveré a ser esa jovencita a la que el doctor de dijo que su padre había muerto, esa que no tuvo más que hacer que voltearse y caer en brazos del cuerpo que estaba a su lado, el de esa madre, también llena de sorpresa y dolor, que desde ese momento ya no fue una madre, sino el reflejo de mi misma.

Hoy daría lo que fuera por ir 8 años atrás y cambiarlo todo, cambiaría todo lo bueno que me ha pasado en este tiempo sólo por poder tenerle a mi lado. Por desgracia no puedo, y no me queda más que pensarlo, llorarlo, extrañarlo y elevar todo el amor que había (y hay) en mi para él hacia afuera, con la esperanza de que pueda al menos percibirlo quien sabe como y desde quien sabe dónde.

Hoy puedo jugar muchos roles, pero sin lugar a dudas el que predomina es el de la hija de Fernando Martínez, un maravilloso ser lleno de vida que hace ocho años se encontró con la muerte.

h1

A Saydia… Un año de tu partida

marzo 11, 2011

Hace un año que no estás físicamente en este mundo.

Ir a la isla y saber que no podría encontrarme contigo ni planeado, ni por accidente fue difícil, sostener la mano de tu madre mientras ambas lamentabamos tu pérdida fue devastador, conocer al que era tu chico y ver lo buena persona que es me llenó de paz.

Hace exactamente un año que llegué a la oficina, unos minutos antes como siempre para procrastinar un poco, abrí el facebook y vi la infinidad de mensajes que decían que necesitabas ayuda, que en menos de dos horas decían que ya no, pues habías fallecido, al principio pensé que era una broma de mal gusto, pero mis esperanzas de que así fueran caían conforme se expresaban lamentos por tu pérdida. Recuerdo esa mañana como si fuera ahora.

Hace unos días hablaba de cómo la muerte de la gente que queremos nos cambia la vida, pero no toqué un punto importante y es que la mayoría de las veces hubieramos preferido seguir tan imperfectos, inmaduros e ignorantes como eramos, con tal de contar con la presencia de ciertos seres maravillosos.

Saydín tu eras uno de esos seres, insisto en que probablemente tenías la sonrisa más contagiosa que conoceré y uno de los humores más ingeniosos de los que podré reirme. Mi vida cambió tras tu partida pues me hice conciente de que la muerte estaba ahi también para mis contemporáneos, por que esa desgraciada muerte que había estado presente en mi vida antes nunca se había llevado a alguien en cuyos zapatos me pudiera poner….

Y acá estoy con lágrimas en los ojos, escribiendote como si pudieras leer mi blog, como si aún hablaras este idioma, cómo si aún tuvieras las capacidades que vienen adjuntas a nuestros cuerpos. Pero tu ya no eres un cuerpo, duré mucho para aterrizar ese concepto a mi cabeza y te confieso que aún no lo comprendo del todo.

Tu, mi querida amiga ya no eres un cuerpo, eres muchos, porque estás dentro del de cada uno de los que tuvimos la dicha de conocerte y sin lugar a dudas estás viva, porque mientras yo viva lo estarás tu, porque mientras mi memoria me lo permita te seguiré recordando, porque mientras siga topandome con sonrisas sinceras y hermosas en la calle seguiré pensando que si fueran a concurso la tuya ganaría, porque cuando pienso en reunirme con la gente de toda la vida sé que no podré hacerlo más que en mis sueños, porque ya no podremos reunirnos todas a bromear y compartir chismes sin sentido, porque todos los 16 de febrero y 11 de marzo serán por siempre tuyos y aunque pueda vestir todos los colores del mundo en el exterior por dentro estaré de luto.

Confieso que en días como hoy quisiera vivir sin calendario para al ver la fecha no tener que revivir el dolor de la partida de quienes deberían seguir a mi lado.

h1

Estar enfermo apesta

marzo 7, 2011

La vida que normalmente ves de colorines se convierte en duotono. La alegría es sustituida por el dolor, por ese sentir como si te hubiera pasado un camión por un miembro y que el malestar reflejo se extiende por el resto del cuerpo, por esa sensación de que no hay un solo centímetro de ti que no esté experimentando incomodidad.

Pasas de lo cotidiano pues perdiste el apetito, las cosas no saben ni huelen a nada y por tanto todo te da un poco igual. Te dan ganas de ir a que te arranquen la nariz, la garganta, los pulmones o todos los anteriores si te prometen seguir viviendo sin ellos. Y sientes una necesidad física de reposo que el resto del mundo no entiende más que como ganas de procrastinar, pues ellos no ven que te pesa hasta la existencia misma.

Estar enfermo apesta cuando eres un adulto que tiene que seguir la rutina a modo zombie, a velocidad cero, sin capacidad de comprender más que las razones que te han hecho salir de casa. Y fantaseas con volver a ser un crío que puede irse a la cama de su madre y recibir sus mimos curativos, sus caricias mágicas que hacen que -aunque sea por un nanosegundo- el dolor se detenga, y ansías volver a consumir sus alimentos milagrosos que pese a no poder percibir sensorialmente más que su textura, te transmiten el amor con que fueron hechos.

Por fortuna no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante y tras unos días de eclipse volvemos a ver el sol, proceso no menos molesto pues cuando se está a oscuras hasta la luz -por buena y necesaria que sea- hace daño a los ojos.

A %d blogueros les gusta esto: