Posts Tagged ‘dormir’

h1

Unos cuentan ovejas, yo cuento futbolistas

noviembre 11, 2011

Hay una infinidad de técnicas para dormir: que si controlar la respiración, una tacita de alguna infusión calmante o de leche caliente, una ducha con aromas relajantes y la más famosa ¡contar ovejas!

Confieso que cuando tengo la cabeza a mil (dígase la mayor parte del tiempo) es difícil parar los pensamientos y la idea de contar las ovejas esas me hacen sentir un poco idiota por que en serio ¿ovejas? no es que me caen mal ni nada por el estilo sino que simplemente no son algo que me guste, que disfrute o que me encuentre lo suficientemente interesante como para concentrar toda mi fuerza mental en ello.

El otro día, tras unas dos horas y tanto de “teching” (esa acción de mirar fijamente el techo intentando conciliar el sueño) se me ocurrió adaptar la idea de contar a mis gustos y opté por contar penalties. Coloqué una inmensa fila de jugadores tras el esférico que iban uno a uno chutando, hacía cambios “de cámara” y acercaba al balón, al portero, al rostro de los jugadores y al del entrenador (Guardiola, evidentemente). Los hacía tomar impulso y así duraba más entre tiro y tiro adaptando mi respiración al momento del lanzamiento, y al final sin darme cuenta caí dormida.

La próxima vez que tengan un episodio de insomnio les recomiendo que cuenten algo que disfruten, que les permita concentrarse en ello y dormir si, pero con una sonrisa en el rostro.

h1

A mi reloj biológico

julio 9, 2011

Estimado reloj biológico,

Primera que nada quiero felicitarte por tu desenvolvimiento en estos 26 años. Si bien me hiciste quedar mal una que otra vez han sido casos puntuales y agradezco el hecho de que de manera general has sabido mantener un buen trato para/conmigo.

La razón de esta comunicación es la situación actual. Entiendo que estés confundido tras el drástico cambio de esta semana, sobre todo teniendo tantos meses de horarios libres y hasta invertidos en donde predominaba la madrugada más que la mañana misma. Pero necesito quasi con caracter de urgencia que aclaremos algo: el cuando debes funcionar.

La semana está compuesta por siete días de veinticuatro horas, los primeros cinco están dedicados al trabajo y es en ellos que se espera de ti un funcionamiento óptimo, los dos siguientes sin embargo tienen como leit motiv el descanso y es algo que evidentemente no tienes del todo claro.

Te comunico formalmente que en esos últimos dos días, llamados sábado y domingo, quedas excento de responsabilidades teniendo el cuerpo -que ambos compartimos- libertad absuluta de dormir y despertar a la hora que los demás organismos competentes consideren prudente. Igualmente te comunico que de incumplir con esta orden tendremos serios problemas, no sé aún de qué magnitud, pero es inaceptable que -como hoy- me despiertes un sábado antes de las 09.00am.

Agradeciendo tu comprensión y esperando continuar la pasiva convivencia de siempre. Quedo a tus ordenes.

Maricha Martínez Sosa,
La cabreada dueña de esta vaina.

h1

De la vagancia y la pereza extrema al trabajo

mayo 3, 2011

Ser vagos lo primero, si quereis ser felices.
Yo creo que era así como iba la cosa porque jooooder, como mola la vagancia, sobre todo en días feriados.

Eso de quedarse en la cama acurrucadito no tiene precio, y se multiplica cuando sabes que da igual si sales o no porque como todo estará cerrado no podrás hacer ninguna diligencia. Entonces te quedas allí y te rindes ante la pereza.

Lamentablemente estos días son los menos y tras cada uno vienen tropocientos laborales, de esos que hay que levantarse y pese a tener el careto aún con muestras evidentes de sueño, darle la cara al mundo. Por eso hay que disfrutar los momentos de vagancia y en ellos hacer poco más que procrastinar, entregarse a la cama y a los placeres de un buen sueño.

Ayer lunes era feriado en Madrid, así que hoy oficialmente inicia el mes laboral. Buen día, buen mes, que sea tragable y que no les de nauseas ;).

h1

El baño matutino

septiembre 9, 2010

Su función es clara: la de despertarme.

Sí, confieso que odio salir sucia de la casa, que todo el día arranca mal si no me puedo dar una ducha antes y que la vida es mejor cuando se “huele a limpio”. Pero pese al obvio objetivo de la higiene, me parece que la verdadera razón de que me duche todas las mañanas a los pocos minutos de pararme de la cama, es para poder marcar una diferencia entre lo que es el sueño y el inicio de la rutina.

Si no hago esto -que implica un cambio no sólo de posición y de actividad, sino de sensaciones y de estado- simplemente no me despierto pues al igual que con los ordenadores mi cuerpo, dueño de sí mismo, pone a la mente en estado de “hibernado” y hasta que no hay algún estímulo físico que lo haga salir de este, el sigue.

Así que duchemonos, con dolor de nuestro pequeño vago interno, y reactivemos al yo emprendedor y activo, dejando al otro pedacito de nuestro ser en stand by hasta que se pueda volver a la deliciosa inactividad.

h1

Brinco en el metro

septiembre 6, 2010

Para que se rían, hoy al salir de la ofi no sólo me dormí en el metro sino que mi cansancio era tal que lo hice de una forma tan profunda que lo que me levantó fue el brinco que di “al caerme de la escalera”, si la escalera que estaba sólo en mis sueños ya que estaba sentada o mejor dicho echada en el asiento…

Me pregunto qué habrá pensado la doña que estaba a mi lado re-concentrada en un libro, supongo que mi salto la asustó a ella también.

h1

Me quedo en la… Zzzz… (-.-)

agosto 29, 2010

Supongo que les ha pasado a todos pero quizá no con este grado de despiste.

El otro día venía con una amiga de una fiesta, era el primer o segundo metro, ese de las 6.30am en que todo el mundo anda con la ropa de la noche anterior, el delineador todo caótico y el cabello que mejor ni mencionarlo. Estabamos ultra cansadas, ya saben el ‘chunta-chunta’ luego de unas cuantas horas tiene esa cualidad, y optamos por cerrar los ojos un poquito en lo que llegabamos a nuestra estación.

De repente se despierta mi amiga y me dice: “vieja, yo creo que nos pasamos”, yo abro los ojos y le digo: “¿te parece?” en lo que intento enfocar y ubicar dónde carajos estamos.

|->EPIC FAIL!

No sólo nos habíamos pasado de la estación, sino que estabamos en el extremo literalmente opuesto de la ciudad. Habíamos dormido al menos media hora “adicional” y lo peor es que devolverse era media hora más. No tuvimos de otra que reirnos -entre bostezos- y cambiar de andén, para recorrer DE NUEVO lo mismo que ya habíamos recorrido.

Al final llegamos a la casita, pero con una hora y tanto de retraso por nuestro ‘chipeo’, y habiéndonos recorrido todo el eje vertical de la ciudad ¡de cabo a rabo! Grandes historias, grandes despistes y mucho más grandes aprendizajes: NO SE DUERME EN EL METRO, al menos si tienes la esperanza de llegar a tu destino.

h1

Despertada a mandarriazos

julio 20, 2010

Suena el despertador la primera, la segunda, la tercera vez (si, lo tengo tres veces porque sino no hay forma de despertarme) entre sueños lo reprogramo para durar esos 15 minutos más que me darán el recargado necesario.
Pasa uno y de repente se escucha un estruendo, uno que hace que mis ojos se abran automáticamente y mi cuerpo pase de acostado/acurrucado a sentado y casi de pie.
Espero un segundito más a ver si quizá es producto de mi imaginación o parte del sueño que probablemente había dejado a medias. Pero el próximo golpe seco comprueba que fuese lo que fuese era algo real.

Pensamiento 1: se están entrando a robar y están desbaratando la casa. ¡Conchole! y yo que estoy a 10 días de no vivir sola, justo ahora entran, ya si que me jodí.

Pensamiento 2: se está callendo el edificio poco a poco, vivo en una corrala de más de 200 años y la verdad es que no me sorprendería at all.

Pensamiento 3: tengo demasiado sueño para preocuparme, mejor me duermo de nuevo.

Como podrán en tender el ganador fue el último y tan sólo volver a la posición acostada/acurrucada suena un tercer golpe, este más metálico, y que hizo vibrar toda la casa.

Ya no aguando más, me pongo de pie y me asomo a la ventana más cercana: aparentemente llegó el día de hacer aquella reforma a los tragaluces de la que me habían hablado pues había un andamio y varios señores desconocidos subidos sobre ellos.

¡No mola para nada!
Adiós a salir de la ducha y pasearme en toalla por al menos 15 o 20 minutos en lo que armo el desayuno, pues no andaré así rodeada de extraños con visión total a mis tragaluces y ventanas.
Y adiós a los 15 minutos extra de sueño… con dolor de mi alma creo que de ahora en adelante seré despertada a mandarriazos.

QUE HORROR 😦

A %d blogueros les gusta esto: