Posts Tagged ‘madre’

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Hoy es hoy

mayo 5, 2011

Abajo (en el post del reto música) leerán que tuve una jaqueca, es raro pues no suelo tenerlas y no entendía su razón de ser. Fue repentina, intensa y muy dolorosa. Pero no caí en cuenta de su motivo hasta hace un rato. Y es que hoy, es hoy.

Hay días feos, de esos que quisieras borrar del calendario simplemente para no tener que revivir el dolor y el trauma que hace algunos años experimentaste por primera vez en esa fecha. En este caso me refiero a lo que puede considerarse “el peor día de mi vida” o si lo quieren ver desde una óptica más positiva pueden llamarlo “el día en que la vida me obligó a crecer”.

Yo tenía 18 años recién cumplidos, con los planes de entrar a la universidad en pie y del todo estructurados, recién estaba experimentando en la cocina con platos interesantes y saludables. Todo iba a pedir de boca y de repente llamaron del hospital para decir que a mi padre le había dado un infarto, lo tuvieron que revivir varias veces (quemando su pecho en distintas partes) y en la madrugada de hoy, hace ya 8 años su cuerpo no aguantó más y se marchó.

Desde entonces por lindo que sea el día, por alegre que lo inicie, por buenos que puedan ser los planes que me propongan… Los 5 de mayo no pasan sin derramar lágrimas, asumo que son esas mismas que en el momento reprimí, que vuelven a mi.

Odio los días como hoy, odio tener que revivir en mi cabeza una y otra vez su muerte, odio verlo todo con los ojos llenos de dolor, con el corazón roto y con el vacío en mi alma que dejó la partida de un ser tan amado.

Supongo que por el resto de mi vida este será un día gris… Supongo que todos los 5/5 volveré a ser esa jovencita a la que el doctor de dijo que su padre había muerto, esa que no tuvo más que hacer que voltearse y caer en brazos del cuerpo que estaba a su lado, el de esa madre, también llena de sorpresa y dolor, que desde ese momento ya no fue una madre, sino el reflejo de mi misma.

Hoy daría lo que fuera por ir 8 años atrás y cambiarlo todo, cambiaría todo lo bueno que me ha pasado en este tiempo sólo por poder tenerle a mi lado. Por desgracia no puedo, y no me queda más que pensarlo, llorarlo, extrañarlo y elevar todo el amor que había (y hay) en mi para él hacia afuera, con la esperanza de que pueda al menos percibirlo quien sabe como y desde quien sabe dónde.

Hoy puedo jugar muchos roles, pero sin lugar a dudas el que predomina es el de la hija de Fernando Martínez, un maravilloso ser lleno de vida que hace ocho años se encontró con la muerte.

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Estar enfermo apesta

marzo 7, 2011

La vida que normalmente ves de colorines se convierte en duotono. La alegría es sustituida por el dolor, por ese sentir como si te hubiera pasado un camión por un miembro y que el malestar reflejo se extiende por el resto del cuerpo, por esa sensación de que no hay un solo centímetro de ti que no esté experimentando incomodidad.

Pasas de lo cotidiano pues perdiste el apetito, las cosas no saben ni huelen a nada y por tanto todo te da un poco igual. Te dan ganas de ir a que te arranquen la nariz, la garganta, los pulmones o todos los anteriores si te prometen seguir viviendo sin ellos. Y sientes una necesidad física de reposo que el resto del mundo no entiende más que como ganas de procrastinar, pues ellos no ven que te pesa hasta la existencia misma.

Estar enfermo apesta cuando eres un adulto que tiene que seguir la rutina a modo zombie, a velocidad cero, sin capacidad de comprender más que las razones que te han hecho salir de casa. Y fantaseas con volver a ser un crío que puede irse a la cama de su madre y recibir sus mimos curativos, sus caricias mágicas que hacen que -aunque sea por un nanosegundo- el dolor se detenga, y ansías volver a consumir sus alimentos milagrosos que pese a no poder percibir sensorialmente más que su textura, te transmiten el amor con que fueron hechos.

Por fortuna no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante y tras unos días de eclipse volvemos a ver el sol, proceso no menos molesto pues cuando se está a oscuras hasta la luz -por buena y necesaria que sea- hace daño a los ojos.

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Respuesta de quien más amo

febrero 17, 2011

Ante mi post de ayer me llegó un email con una respuesta tan linda, tan emotiva y tan llena de sabiduría, que no pude mantenerla para mí misma. Y sin permiso de quien la ha creado (que se enterará mientras la lea) siento que debo compartirla con ustedes.

Con este tipo de palabras he crecido, esto es el amor que he conocido de toda la vida. ¡A que soy una persona sumamente afortunada!

Esta es la respuesta de quien más amo en el mundo (mi madre) a mi post sobre la nostalgia en los días grises.

Me encontré con tu saudade o morriña o nostalgia o ganas de estar en casa…, esa es la vida hija adorada, eso es lo que uno debe intentar atesorar, bellos recuerdos que ya se fueron, tristes memorias que nos hicieron llorar pero que ya tampoco están, momentos de dolor tan intensos que de mantenerse nos volverían locos, grandes tiempos de logros que nos hacen flotar como en las nubes, encuentros y desencuentros, vida que fue y ya no lo es…

Nada negrita linda, creo que te haces cada día mas adulta, mi niña ha crecido, ha embellecido, aunque para mi siempre fue preciosa, ha madurado, como dice el Evangelio: crecía en sabiduría y gracia.

Tus sentimientos, tus congojas, las media sonrisas por las fotos viejas, o los truños o cejas levantadas que indican la incredulidad ante lo hecho hace tiempo, eso es parte de la vida, aprovecha la experiencia y crece más, te bendigo por ayer, por hoy y guarda un poquito para mañana,

Mami

Creo que tras ver esto les es más fácil comprender el porque me desvivo por esta fabulosa mujer.

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Hoy me enfrenté a la muerte y duele…

diciembre 11, 2010

Hoy fue un día difícil.
La muerte cuando se está lejos de casa es rara pues todos están fuera del contexto cotidiano, las ausencias no se distinguen porque todos están ausentes. Y sufrimos y lloramos, pero no nos percatamos de que alguien realmente ha dejado de existir físicamente pues casi nadie de nuestro pasado existe en el aquí y ahora en que vivimos.

Hoy fui a mi primer encuentro con la ausencia de Saydia, mi primer encuentro con su madre, a quien no sé si le hice bien o mal pues al verme rompió a llorar, rompimos a llorar como si fuera el primer día.
Y no pude soltarle la mano y no pude alejarme de ella, algo me decía que me quedara lo más cerca posible, que la apretara fuerte y que la abrazara.

Quizá era mi sentimiento de culpa por no haberme hecho presente antes, aunque es una culpa estúpida porque no había podido hacerlo como una de las consecuencias negativas de vivir fuera del país.
Quizá era esa deuda con Saydia por haber dejado que nuestras vidas se distanciaran tanto en sus últimos años.
Quizá era esa necesidad de demostrarle a su madre cuanto quise a su hijita y cuanto valoré su amistad en su momento.

Hoy me efrenté a la muerte y a la cruel realidad de que uno de los seres más alegres que he conocido no sonreirá jamás más que en nuestros recuerdos.
A la de una madre desconsolada, pero que ha sabido continuar a flote.
A la de un novio bueno que sigue viviendo su luto.
A la de una amiga a la que nunca podré invitarle una cerveza y reírnos de cuanto hemos cambiado desde que eramos pequeñitas, de aquel viaje a la playa por mi cumple o de las vueltas que da la vida.

¡Si que ha dado vueltas la vida!
Tantas que en vez de estar ella en mi lista de personas por abrazar con amor está el abarazar su madre con tristeza.
Tantas que en vez de estar el compartir una sonrisa estuvo el compartir unas lágrimas.
Tantas que duele.
Si… duele.

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Mi mamá me mima

diciembre 10, 2010

Al llegar del zoológico mi madre me preguntó: “¿y qué merendó mi hijiita?” a lo que respondí: “lo mismo que todos los niños, ¡lo que me puso mi mami!” y ella sonrió. Me había preparado una bolsita con cereal y galletas, una botella de agua y me había dado dinero para cubrir los gastos del viaje.

De repente me sentí niña de nuevo y descubrí ¡como me gusta esto de que me consientan! Soy una ñoña, lo confieso y creo que hay dos culpables: Fernando Martínez (que en paz descanse) y Lucy Sosa, quien sigue mimandome pese a mis 25 años y sinceramente, mientras ella lo haga yo lo disfrutaré.

Por eso (y aunque muchos pueden considerarlo ridículo) puedo decir como cuando eramos peques: “Mi mamá me mima” y agrego “y a mi me encanta” :).

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Triste reencuentro

diciembre 5, 2010

Es triste saber que mañna iré a ver a una querida amiga a la misa por la muerte de su madre. Me apena mucho porque a quien quieres deseas verle feliz y disfrutar de su alegría. Y aunque la amistad es también para compartir las penas, me duele que tras unos años sin vernos tengamos que hacerlo bajo estas condiciones.

¡Que injusta es la vida! Si, ya sé que nadie dijo que sería de otra forma, pero igual no deja de sorprenderme.

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Tengo un cansancio…

noviembre 29, 2010

Tengo un cansancio grande…
uno de esos que trasciende lo físico y perjudica al espíritu,
uno de esos que suele ser causado por factores externos a una misma o por vampiros cotidianos que nos roban energía,

Tengo un cansancio que me pesa en el alma,
uno de los que no permiten ver la realidad de forma objetiva, ni mucho menos disfrutarla a plenitud,
uno que no se apartará de mí hasta que pueda cargar en mis brazos a mi nuevo sobrino, jugar con los que me han hecho feliz desde hace algunos añitos y pueda acurrucarme bajo el calor del amor materno.

Tengo un cansancio tal,
que lo único que deseo es darle “skip” a estos tres días
y despertarme en mi único y verdadero hogar.

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