Posts Tagged ‘trabajo’

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De mis deseos económicos y otros demonios

mayo 11, 2012

Mi estadía en Europa (de casi 3 años) trajo consigo muchos aprendizajes, infinidad de vivencias, experiencias nuevas y una deuda externa personal que para mi impecable récord financiero resultaba “quasi ulceresca”. Desde entonces le pido a [dios, los astros, los ángeles, los dioses, Buda, Allah…] la vida que “me dé dinero” tontina al fin, no sólo lo hago con esperanza, sino que lo hago mal.

Dicen por ahí “cuidado con lo que deseas porque se puede hacer realidad” y en el caso de mi petición monetaria la vida [o los previamente mencionados] me juegan un tanto sucio. Si bien mi deseo es más bien fundamentado bajo una conducta supersticiosa de que me ganaré algún premio fantástico (que prácticamente nunca juego/concurso), su materialización implica algo más de esfuerzo.

No me puedo quejar, lo hago quejicas al fin, pero de verdad no debería.
Mientras a nivel mundial las filas de desempleados son cada vez más largas y las injusticias laborales más evidentes yo estoy en una situación un poco… ¡inversamente proporcional! Cuanto más “dinero” pido ¡más trabajo recibo! y está la cosa al punto de no tener capacidad humana de asumirlo todo y verme en la necesidad de rechazar proyectos en los que en otro momento me hubiera encantado estar/continuar.

En fin, que espero que mi “racha” laboral se extienda entre tu mi “lectoribus” y tus seres queridos y que recuerdes cuidar lo que pides y sobre todo como lo pides, para que no te pase como a mi 🙂

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Yo, la esclava

marzo 27, 2012

El pluriempleo es un fenómeno común en esta época, quienes intentamos salir de la crisis o quienes intentan no caer en sus poderosas garras a veces no tenemos otra opción que la de asumir distintos puestos de trabajo con empresas empleadoras y responsabilidades distintas. En mi caso desde hace unos meses llevo la vida de la hormiguita y hace unos días, tras el reproche de gente cercana sobre qué había pasado con mi vida social me di cuenta de lo siguiente:

Mi existencia quedó reducida a trabaja, estudia, si tienes tiempo en medio sal (especialmente si hay compromisos sociales) y si logras sacar un ratín más entonces duerme.

Este fragmento de lo que podría perfectamente ser una conversación habitual en el transcurso de una semana cualquiera lo comparto para que se rían si les hace gracia, empaticen si se ven identificados o se solidaricen si algún conocido está en situaciones similares.

Lunes:
Pregunta – ¿Qué harás esta noche?
Respuesta – Trabajar, tengo entrega/revisión/presentación en esta semana y estoy súper atrasada…

Martes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que aplicar las correcciones que me hicieron

Miércoles
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo que preparar lo que veremos en la presentación de mañana y lo del viernes, que luego no tendré tiempo.

Jueves
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Trabajar, tengo un evento, aquel que te mencioné, ese en cuya organización he estado involucrada.

Viernes
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Hacer deberes, me llenaron de tareas que tengo que entregar mañana a las 8am y luego dormir que si no será imposible aprender algo.

Sábado
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar, tengo que escribir las ideas de la clase de hoy para que no se me pierdan.

Domingo
P – ¿Qué harás esta noche?
R – Estudiar lo que el cuerpo me permita, trabajar con el resto de energía lo que debía tener listo para mañana y luego dormirme temprano que ya es lunes.

IMPORTANTE: Repetir hasta lograr agotamiento extremo.

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Ni tan workaholic… la vida más allá de lo laboral

octubre 15, 2011

En época de crisis mundial no puede una quejarse ni pública ni individualmente del exceso de trabajo, sería casi como reirse de aquellos que se acuestan todas las noches sin saber qué pasará con su realidad económica de las siguientes 24 horas.

Pero por otro lado llega ese momento en que lo único que quieres es dormir, notas como cambia tu ánimo, tus defensas, tu rendimiento, tu energía y te das cuenta de que debes hacer cambios, buscar el equilibrio, eliminar las fuentes innecesarias de estrés y la mala vibra, pues tu cuerpo exhausto te lo pide con insistencia.

La vida de agencia no es fácil, pero se empreora si es sumada con la del freelance y con los intentos de una vida personal, ajena al trabajo. Antes me consideraba workaholic, pero tras salir de la oficina a recibir llamadas, pautar reuniones, responder mails, resolver situaciones, investigar, redactar y coordinar… llego a casa con ganas de deconectarme del universo ¿y saben lo peor? el 99% de las veces no puedo hacerlo pues la mayor desventaja de mi trabajo es que nos encargamos de salir hasta en la sopa y por tanto evocar con marcas, productos, personalidades o servicios los agobios de la cotidianidad.

Estoy casi segura de que ustedes al igual que yo olvidan el que si bien en nuestra existencia hay momentos en los que el foco es trabajar, ya sea por acumular contactos, adquirir conocimientos o pagar deudas, no quiere decir esto que debemos perder el objetivo primario de la vida: VIVIR.

Confieso que yo siento que debo trabajar en ello y creo que muchos de ustedes estarán pensando lo mismo ahora. No les digo que renuncien a sus trabajos y se muden a un templo budista, sino que cuando puedan se den el lujito de buscar la paz, lo que les aporta y lo que les llena. Disfruten su existencia y recuerden que hay vida más allá de lo laboral.

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El fabuloso mundo de la búsqueda de empleo

junio 30, 2011

Había olvidado lo agobiante que es el buscar empleo, el ir de una entrevista a otra, el tener que vestirme “linditica” para que no me perciban más hippie de lo que la empresa tolera, el tener que esperar horas eternas en las salas frías de recursos humanos, el responder a una infinidad de preguntas redundantes a desconocidos, el pasar cual balón de una mano a otra en la empresa, y el tener una sonrisa petrificada cuando lo que quieres es decir ¿diiiiisssssculpa?

Pero ¿qué se le va a hacer? es parte de la vida, es como ir a una cita con el ginecólogo o con el dentista, son paradas necesarias para “estar bien” y sinceramente en este momento cuantas más paradas mejor.

Es más, si me ayudan a tener más lo agradecería muchísimo, así que tomándome la libertad de usar este medio para un poco ¡cualquier cosa!, dejo un resumen de mi curriculum vitae. Digamos que literalmente lo suelto al aire para que puedan pasarlo “a quien pueda interesar” y hacerme un pedazo de favor en el proceso.

Y ya en caso de que estén “puestos pa’ la cosa” mi portafolio online está en http://marichamartinezsosa.com/ (pendiente de actualización) y mis últimos bebes creativos pueden verlos en http://betweencreation.com/marichams/artwork

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Los … Cierres.

junio 13, 2011

Sepan que los puntos suspensivos los deben leer con el fonema “piiiiii” de censurado y pueden darse la libertad de llenarlos mentalmente con cualquier palabra despectiva, insultante o grosera que se les ocurra.

Si bien los cierres son necesarios y son tan parte de la vida como los inicios, siento que suelen ser mucho menos divertidos y muuucho más traumáticos. Acá les pongo algunos ejemplos a ver si entran en mi línea de pensamiento:

Laborales: los artes finales
Un buen ejemplo lo sabe todo aquel que ha trabajado como diseñador gráfico, comunicador, periodista o publicista y es el envío del arte final, ese proceso agobiante y robotizado en el que suelen cometerse los más épicos errores. Es de lo peor: revisiones, correcciones, que si tipografías, que si imágenes, que si pedacitos de contenido, que si… Es como volver a hacer el trabajo de nuevo pero sin el factor de emoción y el desborde de creatividad inicial.

Sentimentales: los cierres en las relaciones.
Vale, entendemos que la cosa no va a ningún lado y que hay que ponerle sino un punto y final, al menos punto y aparte, pero ¿quién disfruta terminándolas? salvo los mentalmente jodidos creo que nadie la pasa bien tirando aquello que inició con ilusión, fantasía, ganas de compartir sueños, de emprender un camino juntos y de ir en busca de la felicidad. Eso sin contar el alto número de aterrizajes forzosos que aumentan en sobremanera los traumas naturales de la situación.

Personales: las mudanzas.
Por chula que sea la casa o ciudad nueva el mudarse sólo puedo describirlo como horrible. Meter tu vida en cajas es casi desmoralizante, tener que tirar objetos hacia los que tienes cierto apego emocional es algo cercano a deprimente y cargar con todo aquello… ¡ni que fueramos tortugas o caracoles! Es evidente que no estamos físicamentes diseñados para andar con la vida a cuestas.

Vamos y como mencione la muerte la liamos… Pudiera seguir poniendo ejemplos hasta la saciedad, pero creo que han entendido mi punto: como casi todo ser humano confieso que yo odio los cierres y por desgracia esta semana de vida no es más que eso.

Buen lunes a todxs, que lo que viene sea leve y tenga (por algún lado) un “final” feliz.

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De la vagancia y la pereza extrema al trabajo

mayo 3, 2011

Ser vagos lo primero, si quereis ser felices.
Yo creo que era así como iba la cosa porque jooooder, como mola la vagancia, sobre todo en días feriados.

Eso de quedarse en la cama acurrucadito no tiene precio, y se multiplica cuando sabes que da igual si sales o no porque como todo estará cerrado no podrás hacer ninguna diligencia. Entonces te quedas allí y te rindes ante la pereza.

Lamentablemente estos días son los menos y tras cada uno vienen tropocientos laborales, de esos que hay que levantarse y pese a tener el careto aún con muestras evidentes de sueño, darle la cara al mundo. Por eso hay que disfrutar los momentos de vagancia y en ellos hacer poco más que procrastinar, entregarse a la cama y a los placeres de un buen sueño.

Ayer lunes era feriado en Madrid, así que hoy oficialmente inicia el mes laboral. Buen día, buen mes, que sea tragable y que no les de nauseas ;).

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Con la tinta en la boca

abril 19, 2011

Caso 1: Estás uber estresado en medio de un examen, en medio de “EL” examen, tienes una ansiedad que te supera y necesitas calmarla. Buscas en la mochila, ¡mierda, olvidaste la goma de mascar! no puedes fumar allí dentro, estás al borde de un ataque de histeria y antes de darte cuenta terminas con la boca llena de tinta azul por comerte el boli.

Caso 2: Estás en medio de una reunión, te prestaun boli la persona que te llama la atención porque te dejste el tuyo, te sumerges en tu dimensión desconocida y al volver notas en su rostro una cara de asco que flipas, te preguntas ¿qué ha pasado? y no es hasta que te lo sacas de la boca que descubres que no sólo llenaste de saliva aquello que no era tuyo, sino que le mordiste gran parte de su superficie y de nuevo estás de tinta hasta la campanilla.

¿A quién no le ha pasado algo parecido? ese horrible sabor del plástico y peor aún de la tinta ha estado a nuestro lado en estos momentos de estrés escrito desde ¿toda la vida?. Por fortuna Dave Hakkens, un holandés estudiante de diseño ha tenido la visión de solucionar el problema. Su planteamiento: si de todas formas tiras el 90% de tu boli, ¿por qué no comertelo?

Lamentablemente es sólo un prototipo, acá su propuesta y web para que puedan estudiar en detalle la propuesta. Ahora, si viven en zonas húmedas como Santo Domingo ¡cuidado con las cucarachas y hormigas! que puede ser una mezcla poco divertida.

Fuente:
Nopuedocreer.com

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