Posts Tagged ‘vida’

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Y me sentí come mier…

mayo 17, 2012

Hace unos días me desperté acalorada, alterada y bañada en sudor, “fue un mal sueño” pensé para mis adentros, hasta que sentada en la cama, con cara de desconcierto e infelicidad absoluta me di cuenta de la realidad: había hecho un viaje al pasado, a mi pasado personal, a mis memorias del subdesarrollo.

Viví casi tres años en Madrid, ya tengo casi un año de vuelta a casa y antes de irme tenía al menos dos habitando mi actual hogar, dígase que tengo más de seis años de mi -cada vez menos corta- vida disfrutando de un beneficio que pocos tienen en mi país: energía eléctrica constante.

En Europa es de esperarse que “la luz” no se vaya, en Dominicana es un milagro cuando esta acompaña a las familias por más de 24 horas sin intermitencias. En mi caso, mi dicha radica en que mi casita queda en lo que han denominado un “circuito 24” o uno de esos, prestos a la envidia de todos, en los que no se interrumpe salvo errores técnicos la energía.

Ese día se había ido “la luz”.
Sentí la amenaza del verano, ¡porque esto primavera no es!, fui manjar de los mosquitos, que estaban a “dos por chele” porque la semana anterior había llovido a cántaros y lo peor: me tuve que bañar con cubito, al oscuro y con una mísera vela para mal-iluminar mi inicio de la mañana.

Fue horrible, fue traumático y no sólo me cambió el humor del día por completo, sino que me causó un detestable complejo de culpa. ¡Me había acostumbrado tanto a mi “palacio de cristal” que ya ni recordaba las realidades de mi pueblo! Y ahí fue cuando me sentí come mierda, callé mi boca. los quejidos que de ella brotaban y me tragué mi falsa amargura, cotidianidad de 99% de mis compatriotas.

Foto: SXC

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9 años

mayo 5, 2012

¡Nueve años no son nada! se atreverán a decir algunos en otro contexto, yo misma pudiera decirlo si no me refiriera a aquello que cambió mi vida totalmente.

9 años, son
108 meses, son
3,285 días, son
78,840 horas, son
4,730,400 minutos, son
283,824,000 segundos.

9 años y
aún aprendo,
aún sonrío,
aún me enternezco,
aún recuerdo,
aún lloro.

9 años.
Nada más y nada menos que el tiempo que tengo sin el hombre que más he amado a mi lado.

Por desgracia no tengo la ni la esperanza ni el consuelo emocional de la fe. La poca fe que me quedaba murió aquella madrugada del 5 de mayo de 2003 cuando le di a mi padre un último adios.

Pero si creo ciegamente que aquellos que viven en el pensamiento de quienes les amaron no mueren, simplemente dejan de estar físicamente. Y que mientras su legado toque vidas ellos seguirán existiendo, sólo que traducidos a aprendizajes, pensamientos, acciones y emociones.

Con apenas 18 años la vida me obligó a crecer y hoy, 9 años después, sigo luchando por ser la yo que lo hubiera hecho sentirse orgulloso de ser mi padre. Él me enseñó a sonreír, y aunque a veces la enjugue en lágrimas -pues las traviesas son difíciles de contener- hoy sonrío y brindo por la dicha de haberlo tenido en mi vida.

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¿Te doy un consejo?
Si tienes aún la oportunidad: ama, disfruta y desvívete por tus seres queridos, es la única forma de que una vez en el otro plano tengas espacio para que 9 años después sea su recuerdo el que siga vivo en ti y no tus arrepentimientos.

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Reglas del creador

diciembre 29, 2011

Óscar Barroso, un ex profesor de mi máster compartió esto en su muro de Facebook y me gustó tanto que quise que ustedes pudieran verlo. Es curioso porque sin querer estoy medio aplicando casi todas las reglas entre proyectos y cotidianidades… ¡Será que llevo algo de emprendedora por dentro! ¿Qué les parecen? (La traducción está debajo)

Las nueve reglas del creador:
1. Haz más de lo que te dicen que hagas.
2. Intenta hacer cosas nuevas.
3. Enseña a otras personas lo que ya sabes.
4. Convierte el juego en trabajo, y no al revés.
5. Tómate pequeños descansos.
6. Trabaja cuando los demás están descansando.
7. Permanece siempre creando.
8. Haz tu propia inspiración.
9. Ama lo que haces, o abandona.

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Pasémonos los derechos humanos por el…

diciembre 10, 2011

Hoy vino Dominga, la señora que ha estando ayudando a mi familia con la limpieza del hogar y la cocina desde hace unos quizá 22 años y mientras almorzabamos nos contó que unos ladrones habían entrado a su casa.
Lo hicieron aprovechando que ni ella ni su pareja estaban, se llevaron todo electrodoméstico, joyería y el poco dinero que encontraron, cosa que es de esperarse cuando hay un robo. Lo que me impactó fue lo que continuó diciendo: “se robaron sábanas, tanque de gas, medio galón de aceite, un cuarto de libra de habichuelas, el culín de azúcar que quedaba y hasta se comieron una barra de chocolate”.
“Los ladrones de hoy en día roban hasta comida si la encuentran” dijo con ojos brillosos y agregó (y esta fue la parte que me dio duro) “y yo fui afortunada porque cuando ellos creen que se llevan pocas cosas de valor, hacen la maldad de quemar las casas. Así le pasó a una muchacha de por allá, salió a una fiesta y volvió para encontrar que su ranchito estaba prendió en candela”

Estimados, sigamos pasándonos el Artículo 25* por el ojete, criando cuervos en nuestras sociedades y sentándonos a ver como nos comen los ojos, deleitándonos con los resultados de la poca educación que se da al pueblo y la falta de una cultura de paz.
Continuemos fomentando la delincuencia, ignorando la drogadicción, apoyando el vandalismo y haciendo que aquello de tener derecho a una vida digna se convierta en utopía.
Quedemonos de brazos cruzados y brindemos con copa en alto por todos aquellos – muchos más de los que pensamos- que viven en miedo, que andan desnudos, que no tienen techo, que son esclavos modernos, por las niñas y mujeres que son violadas y físicamente degradadas por los animales que llevan las guerras, por los que mueren de sed en el cuerno de África, por los que no sobreviven inundaciones por vivir a la vera de un río que nos encargamos de secar en el centro del Caribe, por los que por falta de alimento caen en un estado en el que sus cuerpos se rinden, por los que hubieran sido salvados con un medicamento que tenemos el botiquin de nuestros baños… Brindemos por todos ellos con nuestros tragos importados, hagamos una fiesta y derrochemos aquello cuyo valor pudiera salvarles la vida y deseemosles un ¡feliz día de los derechos humanos!

Total… Es lo que hacemos todos los días ¿no?

*Artículo 25: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, asi como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios.”

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Ni tan workaholic… la vida más allá de lo laboral

octubre 15, 2011

En época de crisis mundial no puede una quejarse ni pública ni individualmente del exceso de trabajo, sería casi como reirse de aquellos que se acuestan todas las noches sin saber qué pasará con su realidad económica de las siguientes 24 horas.

Pero por otro lado llega ese momento en que lo único que quieres es dormir, notas como cambia tu ánimo, tus defensas, tu rendimiento, tu energía y te das cuenta de que debes hacer cambios, buscar el equilibrio, eliminar las fuentes innecesarias de estrés y la mala vibra, pues tu cuerpo exhausto te lo pide con insistencia.

La vida de agencia no es fácil, pero se empreora si es sumada con la del freelance y con los intentos de una vida personal, ajena al trabajo. Antes me consideraba workaholic, pero tras salir de la oficina a recibir llamadas, pautar reuniones, responder mails, resolver situaciones, investigar, redactar y coordinar… llego a casa con ganas de deconectarme del universo ¿y saben lo peor? el 99% de las veces no puedo hacerlo pues la mayor desventaja de mi trabajo es que nos encargamos de salir hasta en la sopa y por tanto evocar con marcas, productos, personalidades o servicios los agobios de la cotidianidad.

Estoy casi segura de que ustedes al igual que yo olvidan el que si bien en nuestra existencia hay momentos en los que el foco es trabajar, ya sea por acumular contactos, adquirir conocimientos o pagar deudas, no quiere decir esto que debemos perder el objetivo primario de la vida: VIVIR.

Confieso que yo siento que debo trabajar en ello y creo que muchos de ustedes estarán pensando lo mismo ahora. No les digo que renuncien a sus trabajos y se muden a un templo budista, sino que cuando puedan se den el lujito de buscar la paz, lo que les aporta y lo que les llena. Disfruten su existencia y recuerden que hay vida más allá de lo laboral.

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Manos que huelen a cocina

agosto 24, 2011

Hace algunos años tenía la política de no cortar ni cebolla ni ajo por el fuerte olor que me dejaban en las manos, en mis propias palabras “no quería oler a cocina” así que delegaba la función en quien fuera posible y en caso de ser necesario procedía con todo un ritual que implicaba enormes cantidades de agua y un tenedor para no tener contacto alguno con nada.

Hace poco me di cuenta de cómo había cambiado la cosa tras vivir lejos de los mimos familiares y es que ahora no sólo me importa un bledo picar los vegetales, es que prefiero hacerlo yo misma para que queden con el tamaño -más bien minúsculo- que me gusta.

Otro detalle interesante es que pasé de odiar ese olor, a ponerlo como algo que me enorgullece. Y es que a fin de cuentas ser quien cocina es un valor, no un problema y nuestras manos no son más testimonio de lo que somos.

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Volver a soñar

agosto 5, 2011

A veces en nuestras vidas hay situaciones, personas o entornos que opacan nuestro brillo natural, nuestras ganas de sonreir, nuestra alegría y energía positva. Por fortuna cuando pasamos por uno de esos descargadores solemos encontrarnos con un algo, alguien o donde que nos devuelve a nuestro estado original.

Imaginense lo rico que es salir de lo cotidiano y cometer idioteces de la pubertad, como dejar de dormir para tener una buena conversación, como salir con lxs colegas cuando físicamente no te sientes tan bien, como beberte esa copa extra que sabes que no te quitará la sonrisa del rostro durante toooda la noche, como caminar bajo la lluvia…

Con frecuencia olvidamos que parte de lo lindo de crecer es tener la capacidad de disfrutar de un montón es experiencias y cometemos el error de centrarnos sólo en aspectos como convivencia en pareja o vida laboral.

Les recomiendo que hagan un día alguno de esos ejercicios y ¿por qué no?: dejar de dormir, para volver a soñar despiertxs.

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